Acerca de la OMS

Bienvenida de la Directora General

Mayo de 2014

El planeta depende de la OMS para mantener estrechamente vigilado al siempre cambiante mundo microbiano y dar la alarma cuando es necesario.

Con la confirmación de un brote de fiebre hemorrágica del Ebola a comienzos de este año en Guinea son ya cuatro los virus emergentes graves en circulación; el virus del Ebola ha venido a sumarse a los de la gripe aviar H5N1 y H7N9 y al coronavirus causante del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV). El reciente incremento del número de casos de MERS-CoV demuestra lo rápido que puede cambiar una situación de estabilidad.

La función de liderazgo de la OMS en la alerta y respuesta ante brotes epidémicos es bien conocida. La OMS también administra el Reglamento Sanitario Internacional, que se reforzó considerablemente tras el brote de SRAS (síndrome respiratorio agudo severo) de 2003. El Reglamento establece un orden basado en normas para los procedimientos de detección, notificación y contención de enfermedades. El objetivo es detectar los brotes de forma dinámica y detenerlos en su origen, antes de que puedan extenderse a nivel internacional. Varios países carecen de la capacidad básica para ello, y ese es el principal obstáculo para alcanzar el mencionado objetivo. En esta esfera también es necesario el liderazgo de la OMS.

Una de las finalidades de la reforma de la OMS es dar a la Organización la flexibilidad que necesita para responder con rapidez a las situaciones cambiantes. El inestable mundo microbiano planteará sin duda alguna muchos retos de ese tipo en el futuro.

El debate sobre la agenda para el desarrollo después de 2015 continúa. No me cabe duda de que los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud tendrán una segunda vida en esa agenda. El éxito alcanzado por el Níger, del que se habla en este número, demuestra que cualquier país, por muy pobre que sea, puede conseguir ingentes beneficios sanitarios si se lo propone de verdad.

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