Acerca de la OMS

Nuevo enfoque de la financiación

El Profesor Thomas Zeltner habla del futuro de la financiación de la OMS

El Profesor Thomas Zeltner, ex Director General de la Autoridad Sanitaria Nacional Suiza y Secretario de Salud de Suiza, tiene a sus espaldas una larga trayectoria como líder innovador y progresista en el ámbito de la salud pública nacional e internacional. En junio, la Directora General lo nombró Enviado Especial de la OMS. Andrew Cassels, Director de la Unidad de Estrategia de la OMS, se reunió con el Profesor Zeltner para hablar de su función y de sus puntos de vista sobre la financiación de la OMS.

AC: ¿Cuándo le pidió la Directora General que fuera su Enviado Especial para la Financiación y qué le encargó exactamente que hiciera?

TZ: Me pidió que escuchara a los Estados Miembros, y dijo: «La primera cuestión que me interesa es saber qué desean realmente los Estados Miembros que haga la OMS». Esa primera cuestión se refería al mandato o el alcance de la labor de la OMS, y a partir de ahí se trataba de encontrar esferas de consenso.

AC: ¿Y cómo encaró esa tarea?

TZ: En primer lugar hablé con gente de la casa, lo cual fue muy interesante. Me reuní con personas de distintos niveles de la Organización, entre otras, con varios Directores y tres Directores Regionales. Evidentemente, sus opiniones eran muy diversas.

AC: ¿Puede precisar en qué consistía esa diversidad?

Las medidas ya adoptadas han permitido ahorrar más de US$ 200 millones.

TZ: La diversidad es uno de los retos de la OMS. El compromiso de los Directores Regionales hacia la salud pública tiene dos dimensiones: regional y mundial. Los Directores tienen su propia esfera de trabajo y sus propias prioridades. Todo el mundo piensa que su esfera es la más importante y que encaja en el conjunto de las actividades. Lo más interesante fue que todo el mundo decía «¡Sí! hemos de tener una visión global», pero...

AC: ¿...pero qué?

TZ: Todas las personas con las que hablé dijeron que ¡su versión de la visión era la más importante! Después de reunirme con los funcionarios de la OMS, hablé con las Misiones en Ginebra. Muchos diplomáticos no tienen formación en salud pública ni han trabajado en el ministerio de salud de su país, y siempre ven el mundo desde un punto de vista global y multilateral que no incluye a la salud.

AC: ¿En qué medida ha influido la perspectiva de los ministerios de relaciones exteriores de las Misiones de Ginebra en el modo de ver el problema de la financiación de la OMS?

TZ: Muchas de las misiones pensaban que la financiación no es el principal problema de la OMS. Consideran que la cuestión radica más bien en la gobernanza de la Organización, y se plantean cómo se toman las decisiones; en qué medida siguen siendo válidos los procesos multilaterales de adopción de decisiones; por qué se han creado organizaciones como el Fondo Mundial, el ONUSIDA y otras, y si deberían seguir surgiendo nuevas organizaciones. Todo el mundo sabe que las organizaciones multilaterales tardan mucho en tomar decisiones y que les cuesta llegar a consensos. Por lo tanto, si alguien está interesado en las actuaciones rápidas, puede que otras organizaciones le resulten más atractivas.

AC: ¿Qué función ven, en este nuevo mundo, para las organizaciones multilaterales como la OMS? Si son tan lentas a la hora de adoptar decisiones, ¿en qué residiría su valor?

TZ: No cabe duda de que todo el mundo piensa que la implicación mundial, el bien común, la toma de decisiones conjuntas y los procesos democráticos de adopción de decisiones son importantes. Cuando se trata de las funciones normativas, son la única vía posible. La salud está cobrando un carácter cada vez más global y necesita reglamentaciones y orientación. Creo que están de acuerdo sobre eso.

AC: La impresión que he tenido al hablar con los Estados Miembros es que hay diversos grupos de opiniones. ¿Cuáles son las diferencias entre ellos?

TZ: Habría que distinguir entre las Misiones en Ginebra y las capitales. Los mensajes de las Misiones pueden no siempre coincidir con los de los ministerios de salud. Asistí a las Reuniones del Comité Regional para Europa en Malta, el Comité Regional para las Américas en Washington, D.C. y el Comité Regional para el Mediterráneo Oriental en El Cairo, y en ellas estuve con los ministros de salud y sus colaboradores; fue sumamente interesante, y muy diferente de Ginebra.

AC: ¿Y cuál era su opinión sobre la OMS?

TZ: Muy diferente de una región a otra. Y de una persona a otra, en función de cuánto tiempo llevan trabajando en un entorno internacional. La OMS es muy compleja y puede resultar difícil comprender cómo funcionan estas organizaciones. A ello hay que añadir que los ministros van rotando.

AC: En cierto modo, lo que está explicando es que hay toda una serie de divisiones: entre los miembros del personal de la OMS, entre las Misiones en Ginebra y entre las regiones. También hay diferencias entre quienes comprenden la situación y quienes comienzan a hacerlo. ¡Parece que la Directora General le encomendó una difícil tarea!

TZ: ¡No me esperaba otra cosa! AC: ¿Por dónde empieza para salvar esas diferencias?

AC: ¿Por dónde empieza para salvar esas diferencias? AC: How do you start to bridge these divides?

TZ: Escuchando con suma atención y buscando un terreno común. En primer lugar, creo que para muchos ese terreno común era cultural y emocional. Todas las personas con las que hablé me dijeron: «la OMS es valiosa para mí; es una organización importante»; así pues, me quedó claro que a todo el mundo le importa la OMS. En segundo lugar, se ha destacado una y otra vez la necesidad de un ente coordinador, y ¿cuál podría ser ese ente, si no la OMS? De no existir ya, tendríamos que inventarla. Si observamos el panorama de la salud pública a medida que avanzamos, tenemos que situar a la OMS de algún modo en un lugar central y dotarla de los medios para que pueda liderar. Después viene la pregunta: ¿qué significa eso en la práctica? Y, sobre esto, las opiniones varían.

AC: Todo el mundo dice que debemos aprovechar nuestra ventaja comparativa. ¿Se tienen ideas distintas sobre cuál es esa ventaja comparativa?

TZ: Creo que, en lo que se refiere a la seguridad sanitaria, a las amenazas a la salud mundial -y no solo a las enfermedades infecciosas- todos coinciden en que la OMS es la que presenta una ventaja comparativa. Las amenazas sanitarias preocupan a todo el mundo, no hay duda de ello. Y en cuanto a las funciones normativas -a las reglamentaciones que traspasan las fronteras nacionales, esto es, las de ámbito regional y mundial- la OMS es la que debe asumirlas. La parte más difícil consiste en determinar en qué medida el apoyo técnico forma parte del mandato de la OMS; ahí empieza la división de opiniones.

AC: ¿Qué tipo de división es esa? ¿Cree que se trata de una división entre ricos y pobres?

TZ: Alguien me dijo una vez que para formular políticas nacionales hay que lograr un consenso entre distintos grupos; las políticas internacionales consisten en defender los intereses propios. Eso es lo que hacen los ministerios de relaciones exteriores. Defienden sus intereses nacionales, sean los que sean. Ahí es donde creo que radica la división. Por ejemplo, si se aborda el tema del apoyo técnico para combatir el paludismo, se plantea la pregunta: ¿esto interesa a mi país? Consideremos si se trata de algo de lo que la OMS se debería ocupar. Existen razones obvias y transparentes por las que algunos Estados Miembros piensan que la OMS debería estar haciendo una cosa u otra. Por último, resulta interesante que cada vez haya un mayor consenso con respecto a la dignidad humana y la equidad y, si la OMS no asume un papel de liderazgo en ese terreno y reúne a todas las partes interesadas, ¿quién debería hacerlo?

AC: Hemos hablado mucho de lo que la OMS debería estar haciendo, pero creo que todo el mundo se hará la misma pregunta: ¿Qué tiene que decir acerca de la financiación? Cuando pusimos en marcha todo este proceso, pensamos que, si conseguíamos una financiación más flexible, se resolverían los problemas.

TZ: Esa era también mi idea en un principio, pero he cambiado de opinión sobre la financiación flexible. La OMS trabaja en una esfera en que las actividades a largo plazo son decisivas; cambiar la situación de las enfermedades no transmisibles no es algo que se pueda lograr en dos años. Se trata de una inversión a largo plazo, por lo que se necesita un compromiso a largo plazo. El punto de partida del debate ha sido que teniendo un 100% de contribuciones señaladas, lo que equivale a la financiación de la totalidad del presupuesto ordinario, las cosas irían bien. Yo no lo creo. No creo que lo ideal para la OMS sea financiar el presupuesto con la totalidad de las contribuciones señaladas de los países.

AC: ¿Aunque fuera posible?

TZ: Aunque fuera posible. Creo que la OMS debería orientarse hacia un modelo de financiación mixta. El motivo es que algunos de los principales donantes podrían decir en relación con las prioridades: estamos de acuerdo o nos abstenemos, siempre y cuando no tengamos que pagar. Con las contribuciones señaladas, las cuestiones controvertidas podrían no ser aprobadas, pues los delegados tendrían problemas para lograr la aceptación de sus respectivos países. En última instancia, las decisiones no las toman el ministerio de relaciones exteriores y el ministerio de salud, sino la sociedad de un país en su conjunto.

AC: La financiación de carácter voluntario procede de un pequeño número de países. ¿Le parece que eso es un problema?

TZ: El 60% de la financiación de la OMS procede de 10 países, y más del 80% del presupuesto, de una veintena de donantes. Hacen falta más donantes para que la financiación sea más previsible. Creo que es necesario disponer, por un lado, de contribuciones señaladas y, por otro, de contribuciones voluntarias adicionales que las complementen cuando se planteen cuestiones delicadas, pero esa es mi opinión personal. La idea que prevalece en la OMS es que nuestro mundo sería perfecto si contáramos con un 100% de contribuciones señaladas; yo no creo que esa sea la solución.

AC: ¿Qué opina del presupuesto global? La Directora General ha declarado que está pensando en un presupuesto global estable para los próximos seis años. ¿Por qué no optar por tratar de conseguir más fondos? Quizá usted tenga una opinión diferente.

TZ: Es una opinión realista. Si el planteamiento hubiera sido: «Tenemos que introducir una reforma para poder duplicar el presupuesto en los próximos cinco años», la reforma no sería posible. Si se considera la situación de algunos de los principales donantes y se escucha lo que tienen que decir, queda claro que sus contribuciones voluntarias tenderán a disminuir. Otros países que no han hecho contribuciones voluntarias importantes en el pasado quizá deseen aumentarlas ahora. La pregunta es ¿compensarán esas posibles nuevas contribuciones el descenso de las contribuciones de los donantes tradicionales? ¿Aumentarán las contribuciones de los agentes no estatales? Las contribuciones de estos representan ahora el 45% del presupuesto de la OMS, y un incremento podría significar fácilmente que sus aportaciones supongan el 50% del presupuesto. Sería extraño que una organización internacional de las Naciones Unidas estuviera financiada en más de un 50% por agentes no estatales.

AC: ¿Y piensa que la financiación no estatal sería un problema para los Estados Miembros, o sería un problema para otros?

TZ: Siempre hago esa pregunta a los Estados Miembros y, curiosamente, nueve de cada diez responde que, siempre y cuando seamos nosotros quienes llevemos las riendas y establezcamos las prioridades, es una situación aceptable.

AC: Entonces, ¿a quién preocupa esto?

TZ: Creo que las ONG están manifestando su inquietud con respecto al complejo tema de la colaboración con el sector privado, pues parece que pueden surgir conflictos de intereses, sobre todo con la industria farmacéutica. Eso es algo que también preocupa a muchos Estados Miembros.

AC: ¿Se imagina a la OMS, dentro de 4 o 5 años, recibiendo más dinero de entidades filantrópicas con una relación bastante estrecha con el sector privado o de grupos comerciales? ¿Cree que la comunidad en general podría aceptar una situación así?

TZ: Quizá influye demasiado en mí el trabajo de Michael Porter y su opinión sobre los valores compartidos. Básicamente, en lo que respecta al sector bancario, ha dado un ultimátum: o se comportan ustedes como organizaciones civilizadas o las nuevas reglamentaciones les harán daño. Y ahora pueden optar por trabajar en esferas en que creen valor para sus interesados y creen valor para la sociedad en su conjunto. Me parece que esa forma de pensar se ha extendido en el mundo de los negocios. Por ejemplo, las compañías farmacéuticas ven las posibles consecuencias; si no nos comportamos debidamente, las reglamentaciones y restricciones limitarán nuestras posibilidades. Creo que el futuro va en esa dirección.

AC: Eso solo responde a la mitad de la pregunta. Veo que el sector privado está empezando a pensar en valores compartidos, no cabe duda. Pero la otra mitad de la pregunta es si la sociedad civil aceptará ese argumento, pues, como usted mismo ha dicho, está muy preocupada por la relación de la OMS con las entidades comerciales.

TZ: Todo ello tiene que ver con la difusión de la idea de democracia en los Estados Miembros de esta organización. Si la gente empieza a ver una situación de equidad en su propio país y que la corrupción disminuye, creo que empezará a pensar que la cooperación es posible a nivel nacional y también a nivel internacional. Ahora bien, el sector privado avanza con mucha más rapidez, y el cambio de cultura lleva tiempo, en los países, las regiones e incluso algunos continentes.

AC: Última pregunta: imagine que no hubiera sido nombrado Enviado Especial de la Directora General, sino Director General. ¿Qué haría usted?

TZ: Presentaría propuestas claras a los Estados Miembros, que han subrayado que la visión estratégica y el establecimiento de prioridades es responsabilidad de ellos. La OMS debería difundir los valores mundiales en materia de salud e indicar lo que es preciso hacer. Los Estados Miembros esperan que la Directora General les presente un conjunto de propuestas claras para mejorar la financiación y poder cumplir esa visión estratégica y esas prioridades.

AC: ¡Muchas gracias!

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