Fortalecimiento de los vínculos entre la salud sexual y reproductiva y el VIH
Manjula Lusti-Narasimhan a & Paul Van Look a
Desde que se notificaron los primeros casos de infección por VIH, hace casi tres decenios, se han puesto en marcha varias iniciativas y organismos para combatir lo que se ha convertido en una epidemia, entre ellos el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, y el Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del SIDA. Se estima que sólo en los países en desarrollo se han invertido casi US$ 10 mil millones para combatir la epidemia de VIH.[1]
Gran parte de esos fondos se han destinado a proporcionar tratamiento antirretroviral (TAR), lo cual está dando fruto. Al final de 2007, casi 3 millones de personas (alrededor de un 31% de los necesitados) estaban recibiendo TAR en países de ingresos bajos y medios.[2] Sin embargo, si nos preguntamos qué más podría hacerse, resulta patente que los esfuerzos desplegados para prevenir la infección por VIH han ido a la zaga de los invertidos en el tratamiento y la atención de la infección por VIH. En este sentido, la promoción de la salud sexual y reproductiva constituye una estrategia importante para conseguir que la población adquiera los conocimientos y capacidad necesarios para protegerse no sólo de los embarazos no deseados sino también, lo que es más importante, de las infecciones de transmisión sexual, en particular del VIH. Además, al disponer de TAR, las personas infectadas por el VIH están viviendo más años y con más salud, lo que significa que es necesario ofrecerles servicios que respondan mejor a sus necesidades de salud sexual y reproductiva y respeten sus derechos.
En este número temático del Boletín sobre el fortalecimiento de los vínculos entre la salud sexual y reproductiva y el VIH se analizarán algunas de las razones por las que la comunidad de salud pública necesita cerrar las brechas existentes entre esos dos aspectos fundamentales de la salud pública. Se hará referencia a las últimas investigaciones y las prácticas óptimas en esa esfera, pero también se analizará de qué manera esos vínculos alcanzan aspectos como el medio ambiente y la pobreza y son pertinentes para abordarlos. Se persigue con todo ello un doble objetivo: concientizar sobre la importancia de la colaboración entre los grupos interesados en la salud sexual y reproductiva y en el VIH; y poner de relieve intervenciones y políticas eficaces que pueden posibilitar el logro de los objetivos y metas acordados a nivel internacional.
Los compromisos y las políticas internacionales han resaltado cada vez más la necesidad del acceso universal de los afectados por el VIH a la prevención, el tratamiento, la atención y el apoyo que necesitan, así como del acceso universal a la salud sexual y reproductiva. La expansión de unos servicios eficaces e integrales que aborden las necesidades de salud sexual y reproductiva, incluidas las pruebas del VIH y el tratamiento, la atención y el apoyo correspondientes, constituye por consiguiente uno de los medios más costoeficaces y eficientes para lograr ese acceso universal.[3]
La comunidad de salud pública puede ayudar a establecer sistemas nacionales de atención sanitaria costoeficaces y sostenibles evitando las oportunidades fallidas que entrañan unos vínculos inadecuados entre la salud sexual y reproductiva y el VIH. Por ejemplo, incluso en países con sistemas de salud precarios, hasta un 70% de las embarazadas [4] consigue realizar al menos una visita de atención prenatal, pero sólo alrededor de un 11% tiene acceso actualmente al asesoramiento y las pruebas de detección del VIH y a intervenciones de TAR profiláctico durante el embarazo y el parto.[5]
Las razones para fortalecer los vínculos entre la salud sexual y reproductiva y el VIH es que esos dos temas afectan directamente a hombres, mujeres y jóvenes sexualmente activos. El éxito de las políticas y los programas relacionados ya sea con la salud sexual y reproductiva o con el VIH depende directamente de la manera en que abordemos las cuestiones más importantes y determinemos las intervenciones prioritarias. Por ejemplo, eludir temas relacionados con los comportamientos sexuales peligrosos, por razones políticas, culturales, financieras o de otra índole, no hará sino agravar los retos de salud pública y dificultar los progresos. Más del 80% de las infecciones por VIH se transmiten por vía sexual,[6] y las prácticas sexuales de riesgo dan lugar cada año a unos 80 millones de embarazos no deseados,[7] 340 millones de infecciones de transmisión sexual curables[8] y 2 millones de personas con nuevas infecciones por VIH.[9] La crudeza de tales datos demuestra que es imperioso fortalecer los vínculos entre esas dos áreas de trabajo.
El fortalecimiento de los vínculos entre la salud sexual y reproductiva y el VIH brinda posibilidades para acelerar el logro del acceso universal a la atención de salud y, por tanto, el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Reduciendo al mínimo las oportunidades desaprovechadas, podemos ampliar el acceso a los servicios y la cobertura correspondiente a un mayor número de personas, en particular poblaciones vulnerables, asegurar que se ofrezca a las personas infectadas por el VIH servicios que satisfagan sus necesidades y respeten sus derechos, abordar los problemas de la estigmatización y la discriminación, y promover la adopción de comportamientos sexuales sin riesgo y responsables. ■
a. Departamento de Salud Reproductiva e Investigaciones Conexas, Organización Mundial de la Salud.
Correspondencia: Manjula Lusti-Narasimhan (e-mail: lustinarasimhanm@who.int).
Referencias
- Recursos y fondos para el sida. Geneva: UNAIDS; 2008. http://www.unaids.org/es/PolicyAndPractice/ResourcesAndFunding/default.asp [enlace verificado el 3 de noviembre de 2008].
- Towards universal access report: scaling up priority interventions in the health sector: progress report 2008. Geneva: WHO; 2008. http://www.who.int/hiv/mediacentre/2008progressreport/en/index.html [enlace verificado el 3 de noviembre de 2008].
- Sexual & reproductive health and HIV: linkages: evidence review and recommendationshttp://www.who.int/reproductive-health/hiv/linkages_evidence_review.pdf [enlace verificado el 3 de noviembre de 2008].
- Antenatal care in developing countries: promises, achievements and missed opportunities: an analysis of trends, levels and differentials, 1990–2001. Geneva: WHO/UNICEF; 2003. http://www.who.int/reproductive-health/publications/antenatal_care/index.html [enlace verificado el 3 de noviembre de 2008].
- Towards universal access: scaling up priority HIV/AIDS interventions in the health sector: progress report. Geneva: WHO/UNAIDS/UNICEF; 2007. http://whqlibdoc.who.int/publications/2007/9789241595391_eng.pdf [enlace verificado el 3 de noviembre de 2008].
- Salud Sexual y Reproductiva y VIH/SIDA: Un marco de referencia para establecer vinculos prioritarios. Geneva: WHO/UNFPA/IPPF; 2005. http://www.who.int/reproductive-health/stis/framework_es.html [enlace verificado el 3 de noviembre de 2008].
- Reproductive health strategy to accelerate progress towards the attainment of international development goals and targets. Geneva: WHO; 2004. http://www.who.int/reproductive-health/strategy.htm [enlace verificado el 3 de noviembre de 2008].
- Global strategy for the prevention and control of sexually transmitted infections: 2006–2015. Geneva: WHO; 2006. http://www.who.int/reproductive-health/stis/docs/stiskeymsgs.html [enlace verificado el 3 de noviembre de 2008].
- Situación de la epidemia de sida: 2007. Geneva: UNAIDS/WHO; 2007. http://data.unaids.org/pub/EPISlides/2007/2007_epiupdate_es.pdf [enlace verificado el 3 de noviembre de 2008].