Quemaduras infantiles graves en la República Checa: factores de riesgo y prevención
Alexander Martin Čelko, Michal Grivna, Jana Dáňová & Peter Barss
Objetivo
Investigar los factores de riesgo de quemaduras en niños de la República Checa y proponer medidas preventivas.
Métodos
En el presente estudio se incluyeron todos los niños de 0 a 16 años hospitalizados entre 1993 y 2000 en el Centro de Quemados de Praga. Asimismo, se analizaron los datos del Ministerio de Salud de la República Checa sobre las hospitalizaciones por quemaduras registradas en el país durante el periodo 1996-2006. Los factores de riesgo personales, ambientales y relacionados con el equipo se identificaron a partir de los registros hospitalarios.
Resultados
La incidencia de ingresos por quemaduras en niños de 0 a 14 años aumentó de 85 a 96 por 100 000 entre 1996 y 2006, sobre todo debido a un aumento del 13% entre los niños de 1 a 4 años. Entre 1993-2000 y 2006, la proporción de quemados de todo el país ingresados en el Centro de Quemados de Praga aumentó del 9% al 21%. Se obtuvieron datos detallados sobre 1064 niños (el 64% de ellos del sexo masculino). Aproximadamente un 31% de todas las hospitalizaciones por quemaduras se registraron en niños de 1 año. Aproximadamente un 79% de las quemaduras se produjeron en casa: el 70% en la cocina, el 14% en el salón o la habitación, y el 11% en el baño. Del 18% de las quemaduras que se produjeron fuera de casa, el 80% afectó al sexo masculino. Las escaldaduras con líquidos calientes supusieron el 70% de la totalidad de las quemaduras. La duración media de la estancia en el hospital fue de 22 días en los niños y de 18 días en las niñas.
Conclusión
La mayoría de las quemaduras consisten en escaldaduras con líquidos calientes que se producen en casa: bebidas en la cocina y agua en el cuarto de baño. Son necesarias medidas preventivas pasivas, tales como la modificación del diseño de las zonas de la casa para cocinar y comer, una mayor seguridad de las teteras eléctricas y dispositivos de control de la temperatura del agua en los cuartos de baño. Asimismo, deben elaborarse programas de educación para padres y cuidadores. Sería útil disponer de un plan nacional de prevención de las quemaduras infantiles que tuviera metas concretas.