Boletín de la Organización Mundial de la Salud

Rehabilitación de niños lesionados

Shanthi Ameratunga, Alana Officer, Bliss Temple & Sandar Tin Tin

Varios estudios recientes han puesto de manifiesto el alto riesgo de discapacidad que presentan los niños lesionados. Si bien la distinción no se refleja adecuadamente en la mayoría de las bases de datos, la discapacidad es resultado de la interacción del niño lesionado con su entorno, y comprende deficiencias de sus funciones y estructuras orgánicas, así como limitaciones en sus actividades y participación.El gran impacto de las lesiones en las vidas de los niños típicamente se agrava por las consecuencias adversas, psicosociales y financieras, que sufren sus familias. Muchos hogares con ingresos bajos caen, inevitablemente, en la “trampa de la pobreza” ocasionada por las lesiones.

La rehabilitación es un proceso diseñado para ayudar al niño lesionado, que padece o que padecerá probablemente una discapacidad, a que alcance y mantenga un desempeño óptimo en la interacción con su entorno. El inicio temprano de la rehabilitación, al atender las necesidades cambiantes y aprovechar las capacidades y recursos del niño y de su familia, puede reducir los altos costos de la atención de salud y evitar la discapacidad. Además de los objetivos generales de los programas de rehabilitación postraumática (por ejemplo, facilitar la recuperación del estado de salud anterior a la lesión), los centrados en los niños deben también prestar atención activa a: las necesidades del desarrollo físico y psicosocial de los niños, la evolución creciente de su autonomía en materia de cuidados y toma de decisiones durante la adolescencia, y sus relaciones con familias y compañeros, y con sus entornos escolar y profesional.

La ayudas técnicas (como muletas, sillas de ruedas, prótesis y ayudas informáticas) pueden ser vitales para facilitar la movilidad, la educación y la participación social de muchos niños lesionados con discapacidad.

Para la provisión adecuada de ayudas técnicas suelen requerirse profesionales capacitados como protesistas y ortesistas, ergoterapeutas y fisioterapeutas. No obstante, una silla de ruedas no puede facilitar el acceso a una escuela que no está adaptada para su uso. Para que los niños puedan utilizar las tecnologías de forma eficaz, también debe modificarse su entorno, por ejemplo instalando rampas y aseos adaptados.

La Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad de 2008 es el primer tratado jurídicamente vinculante que reafirma que todas las personas discapacitadas, sea cual sea su tipo de discapacidad, deben tener todos los derechos humanos y libertades fundamentales.[5] La Convención subraya la necesidad de la colaboración interdisciplinar, a los niveles local, nacional y mundial, para mejorar la calidad de vida de los niños discapacitados, promover sus derechos y proteger su dignidad.

Sin embargo, se calcula que sólo el 3% de las personas que necesitan rehabilitación en todo el mundo reciben algún tipo de apoyo,[6] debido, entre otros motivos, a una atención primaria insuficiente, la falta de personal capacitado, los costos prohibitivos, la disponibilidad limitada de transporte y las dificultades de acceso a la rehabilitación relacionada con la salud. Un estudio realizado en Ghana, la India, México y Viet Nam determinó que los recursos humanos para la rehabilitación estaban menos desarrollados que los destinados a la atención de enfermedades agudas, siendo prácticamente nula la existencia de servicios especializados, como los de logopedia, mientras que era mucho más probable la disponibilidad de servicios de fisioterapia. Las ayudas técnicas donadas o producidas en masa pueden ocasionar dificultades particulares, ya que con frecuencia no son de tamaños adecuados para los niños, no están diseñadas para ellos o se proporcionan sin los servicios de apoyo pertinentes.

La financiación de los servicios de rehabilitación de niños puede proceder de diversas fuentes, como los presupuestos públicos, los seguros de salud y sociales, la financiación externa, y fuentes privadas, incluidas las de organizaciones no gubernamentales, y los pagos directos. De los 114 países que aportaron información a la encuesta mundial sobre medidas públicas en 2005, sólo 73 países (el 64%) tenían presupuestos asignados para servicios de rehabilitación. En 66 de los países del estudio (el 58%) no había presupuesto público para facilitar el acceso de las personas con discapacidad a su entorno físico, y 43 países (el 38%) no prestaban apoyo a los niños con discapacidad en lo relativo a ayudas técnicas y servicios de apoyo. En una encuesta nacional representativa en la India, dos de cada tres receptores de ayudas técnicas se las costearon ellos mismos. En los países con ingresos altos, los sistemas de seguros y de terceros pagadores pueden también influir en el tipo, la cantidad y la cobertura de los servicios de rehabilitación de niños lesionados.

En el contexto de estas limitaciones y necesidades insatisfechas, han surgido algunas estrategias prometedoras diseñadas para maximizar la disponibilidad y el alcance de los servicios de rehabilitación, entre las que cabe citar los servicios más flexibles y comunitarios (por ejemplo, programas de atención a hogares y escuelas), y la capacitación de profesionales de atención primaria de salud, familiares o trabajadores de servicios comunitarios de rehabilitación en aspectos básicos de la rehabilitación. La finalidad de los comunitarios de rehabilitación es utilizar recursos disponibles en el contexto social preponderante y, simultáneamente, motivar a las comunidades a colaborar con las personas con discapacidad para detectar y eliminar las barreras a su participación e inclusión.[10] Profesionales de la rehabilitación en varios países del sudeste de Europa están colaborando con asociaciones de personas con discapacidad en el desarrollo de servicios de rehabilitación alternativos basados en enfoques integrales e individualizados.

La OMS está ejecutando actualmente su Plan de acción sobre discapacidad y rehabilitación 2006-2011, que proporciona el impulso para lograr cambiar aspectos clave como el fortalecimiento de los servicios de rehabilitación comunitarios y médicos (y el acceso a los mismos), la mejora de la recopilación de datos y el apoyo a la elaboración de políticas conformes con los principios de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad. Aunque todavía hay mucho que aprender sobre la eficacia de estos planteamientos, señalan la posibilidad de hacer realidad la participación plena y significativa de las personas de corta edad con discapacidad resultante de una lesión.

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