Base científica del cribado médico previo al empleo
Joseph Pachman
Se analiza en este artículo la evidencia disponible para justificar la realización de pruebas médicas antes del empleo o contratación. A menudo el recurso a esos exámenes obedece más a factores culturales que a la existencia de datos científicos que los avalen. No hay evidencia suficiente respecto a su eficacia como medida de prevención de los riesgos ocupacionales relacionados con la salud. Se ha resaltado el cribado de la hipertensión como una práctica común previa al empleo respecto a la cual no hay ningún criterio normalizado que permita determinar la idoneidad para el trabajo considerado. El cribado de los trastornos psiquiátricos y el abuso de sustancias plantea problemas peculiares, a lo que hay que añadir el riesgo de sesgo racial y otros efectos negativos imprevistos. Se cuestionan las razones económicas aducidas para justificar esas prácticas, y se considera preocupante el paternalismo relacionado con los factores de riesgo identificados. Las pruebas médicas sólo deben efectuarse cuando estén justificadas por el entorno laboral, y la realización de exámenes médicos y análisis de cribado de drogas previos al empleo como norma habitual es una opción que debería descartarse. Por lo general, debería bastar una simple evaluación del estado de salud a través de un cuestionario. Se debería disuadir a los proveedores de servicios de salud ocupacional de aplicar estándares de salud física o mental no pertinentes para el desempeño del trabajo fundamental a realizar. Se recomienda llegar a consensos sobre las prácticas más adecuadas, y estudiar la posibilidad de reunir datos sobre los resultados conseguidos mediante las prácticas de realización de exámenes previos al empleo.