Riesgos para la salud mundial: progresos y desafíos
Gretchen Stevens a, Maya Mascarenhas a & Colin Mathers a
En el informe Global health risks (Riesgos para la salud mundial) de la OMS, de próxima aparición, se describirá la carga de morbimortalidad mundial y regional asociada a 24 riesgos sanitarios. Esos factores de riesgo van desde riesgos ambientales como la exposición al humo provocado por combustibles sólidos en interiores hasta riesgos fisiológicos como la hipertensión arterial. El informe muestra que los cinco factores de riesgo más importantes (insuficiencia ponderal infantil, prácticas sexuales de riesgo, consumo de alcohol, agua insalubre y falta de saneamiento, e hipertensión arterial) son responsables de la cuarta parte de las defunciones que se producen en todo el mundo, y de la quinta parte de los años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD). Si se consiguiera reducir solo la exposición a esos cinco factores de riesgo, la esperanza de vida mundial aumentaría en casi 5 años.
En este informe se describe la evolución del perfil de riesgo de los países en desarrollo. Los riesgos para la salud mundial atraviesan un periodo de transición, pues la disminución tanto de las tasas de fecundidad como de la mortalidad por enfermedades infecciosas en los primeros años de vida se traducen en una pirámide de población más envejecida. Al mismo tiempo, están cambiando también los hábitos de actividad física, alimentación y consumo de tabaco y alcohol. Los países de ingresos bajos y medios están afrontando una carga creciente de enfermedades crónicas no transmisibles además de las enfermedades infecciosas.
Comprender los efectos de los riesgos para la salud es fundamental para planificar y focalizar los esfuerzos de prevención. Sin embargo, no es fácil analizar los factores de riesgo, debido a la complejidad que reviste la obtención e interpretación de datos probatorios sobre los riesgos y sobre su relación causal con las enfermedades y discapacidades. La evaluación de riesgos se ve limitada por el nivel de los conocimientos epidemiológicos y por la disponibilidad de información mundial sobre la exposición a los factores de riesgo. Para llevar a cabo una evaluación cuantitativa de los riesgos, la primera condición es disponer de evidencia que demuestre que la exposición a cada riesgo es causa de enfermedad; en segundo lugar, se debe cuantificar la magnitud del daño causado por cada exposición, y, por último, se debe determinar la presencia de cada riesgo en la población a nivel global.
Algunos factores de riesgo son más fáciles de evaluar que otros. La exposición a riesgos biológicos como son un alto índice de masa corporal (IMC) o las carencias vitamínicas puede medirse con relativa precisión, y puede relacionarse con la aparición o evolución de una enfermedad a nivel individual. Más difícil es en cambio medir con precisión la exposición a factores de riesgo alimentarios, ambientales y comportamentales; en este caso, la falta de mediciones precisas hace más ardua la tarea de relacionar la exposición y la incidencia de la enfermedad. Como la obtención de evidencia epidemiológica sobre esos últimos factores de riesgo resulta más difícil, su inclusión en la evaluación comparativa de riesgos es menos probable. Cuando efectivamente se incluyen, las estimaciones de la carga que representan suelen presentar más incertidumbre que las de los riesgos de más fácil medición. Ello se traduce inevitablemente en un conjunto de estimaciones de los factores de riesgo que no son del todo comparables y que, por tanto, deben interpretarse con cautela.
Al igual que no pueden medirse todos con la misma facilidad, algunos de los factores de riesgo se prestan mejor que otros a posibles intervenciones. Para garantizar que haya coherencia entre los factores de riesgo, la carga correspondiente a cada uno de ellos se calcula comparando la situación real con una situación contrafactual de exposición óptima al factor de riesgo. Para algunos factores de riesgo, como las carencias de micronutrientes, se sabe qué políticas permiten garantizar una nutrición adecuada en entornos de bajo costo, y lograr una exposición óptima es en estos casos algo viable y asequible. Sin embargo, para un factor de riesgo como un IMC alto, las intervenciones de demostrada eficacia son escasas. Aunque algunas poblaciones aisladas presentan un IMC medio situado en un margen óptimo, el logro de un IMC medio bajo a nivel poblacional representa un desafío de enormes proporciones en las sociedades actuales.
La evaluación e interpretación del impacto de los riesgos para la salud no resulta fácil, debido a la complejidad que revisten la obtención y la interpretación de datos probatorios sobre los riesgos y sobre su relación causal con las enfermedades y discapacidades a nivel poblacional. El marco de evaluación comparativa de riesgos usado en el informe Global health risks constituye el esfuerzo global más amplio e interdisciplinario realizado hasta ahora para abordar esos desafíos.1 Combinados con información sobre las intervenciones, su costo y su eficacia, los resultados del informe son una valiosa aportación para formular medidas de política. Además, se identifican en ellos algunos factores de riesgo, como el sobrepeso y la inactividad física, que exigen nuevas investigaciones con miras al desarrollo de intervenciones eficaces.
Como parte del Estudio de la carga mundial de enfermedades, traumatismos y factores de riesgo, 2 se ha iniciado una revisión y actualización detallada de la carga de morbilidad atribuible a factores de riesgo. En este nuevo estudio se cuantificarán los efectos de los factores de riesgo en 1990 y 2005, lo que permitirá analizar las tendencias de la exposición a los riesgos y de sus efectos, y se incluirán nuevos factores de riesgo como la ingesta de sal, la carencia de ácido fólico y la violencia de pareja. A medida que se reúna más evidencia epidemiológica, se seguirán desarrollando los métodos de evaluación comparativa de riesgos. ■
a. Departmento de Datos y Estadísticas Sanitarias, Organización Mundial de la Salud, 20 Avenida Appia, 1211 Ginebra, Suiza.
Correspondencia con Gretchen Stevens (e-mail: stevensg@who.int). Boletín de la Organización Mundial de la Salud 2009;87:646-646. doi: 10.2471/BLT.09.070565
Referencias
- Comparative quantification of health risks. Geneva: World Health Organization; 2004.
- The global burden of diseases, injuries, and risk factors study: operations manual. Harvard Initiative for Global Health, Institute for Health Metrics and Evaluation at the University of Washington, Johns Hopkins University, University of Queensland, and World Health Organization; 2008. Available from: http://www.globalburden.org/gbdops.html [accessed on 4 August 2009].