Boletín de la Organización Mundial de la Salud

Responder a las necesidades de los adolescentes

Venkatraman Chandra-Mouli a, Olivia Lawe-Davies a & Bruce Dick a

a. Departamento de Salud y Desarrollo del Niño y del Adolescente, Organización Mundial de la Salud, 20 avenue Appia, 1211 Ginebra 27, Suiza.

Diríjase toda correspondencia a: Venkatraman Chandra-Mouli (e-mail: chandramouliv@who.int).

Boletín de la Organización Mundial de la Salud 2010;88:3-3. doi: 10.2471/BLT.09.074625

Hay buenas y bien conocidas razones para asociar más estrechamente los programas de salud sexual y reproductiva con los de lucha contra el VIH, [1] y el número de noviembre de 2009 del Boletín de la Organización Mundial de la Salud, entre otras publicaciones [2,3] , da cuenta de los positivos efectos que ello trae consigo. Sin embargo, a la hora de materializar esta idea los avances reales han sido hasta ahora modestos y la progresión lenta.

El Departamento de Salud y Desarrollo del Niño y del Adolescente de la Organización Mundial de la Salud presta apoyo a los programas de los países en materia de salud sexual y reproductiva y de lucha contra el VIH con la idea de trabajar conjuntamente con ellos para responder mejor a las necesidades de los adolescentes, concentrando esta labor en cuatro ámbitos fundamentales:

  • recopilación, análisis y uso de información estratégica desde el ángulo de la adolescencia;
  • formulación de políticas y estrategias de apoyo basadas en información estratégica y sólidos datos empíricos;
  • expansión de la prestación de servicios de salud y los productos conexos; y
  • participación y fortalecimiento de otros sectores.

A falta de un acervo de datos exactos, actualizados y desglosados por edades sobre salud sexual y reproductiva y VIH/Sida no es posible definir políticas y estrategias que reposen en un sólido conocimiento de la realidad. Estamos ayudando a los países a analizar los datos existentes desde el ángulo de la adolescencia a fin de promover, para este grupo de edad, una atención coordinada en materia de VIH/Sida y de salud sexual y reproductiva [4].

Aunque los documentos nacionales de estrategia sobre salud sexual y reproductiva y VIH suelen contener declaraciones sobre la necesidad de colaborar en ambos terrenos, pocas veces ofrecen soluciones prácticas para aplicar esta idea. Estamos ayudando a los países a determinar las posibilidades de colaboración sobre unos pocos temas claramente definidos que sean de interés común, aprovechando para ello los procesos de análisis de sus programas nacionales en ambos terrenos y los procesos de elaboración de estrategias de ámbito subnacional.

En Etiopía ayudamos al Ministerio de Salud a revisar la estrategia nacional de salud reproductiva en la adolescencia. A raíz de ese proceso de examen se han elaborado herramientas para instituir y prestar servicios de salud dirigidos a los adolescentes que abarquen tanto el VIH como la salud sexual y reproductiva y para efectuar un seguimiento de esos servicios (V Chandra-Mouli, N Kampatibe, informe inédito, 2008).

Los adolescentes deben superar muchos obstáculos para acceder a servicios que les ayuden a prevenir la infección por VIH y embarazos no deseados. Aunque en la mayoría de los países los programas nacionales de salud sexual y reproductiva y de lucha contra el VIH tienen en cuenta la necesidad de dispensar ese tipo de servicios, en la práctica la falta de una idea clara de cómo ofrecer a los adolescentes la información y los servicios que necesitan dificulta la adopción de medidas concertadas.

Además, el hecho de ofrecer tales servicios a los adolescentes suele generar cierta incomodidad. Estamos trabajando con los ministerios de salud para reunir a los programas nacionales de salud sexual y reproductiva y de lucha contra el VIH y a partir de ahí definir conjuntamente un paquete de servicios de salud, las normas de calidad para dispensarlos, los criterios para lograrlo, los indicadores para comprobar que se obtengan los resultados previstos y las medidas necesarias para extender los servicios de manera progresiva.

En la India, la OMS respaldó la elaboración de normas y directrices nacionales que forman parte del capítulo sobre salud sexual y reproductiva en la adolescencia del Proyecto de Salud Reproductiva e Infantil, con plena participación de funcionarios del programa nacional de lucha contra el sida [5]. Después se presentaron esas normas y directrices a todos los administradores de programa de los estados, la OMS apoyó la realización de ensayos y demostraciones sobre el terreno para comprobar su viabilidad y utilidad en dos estados.

Posteriormente, en el curso de una reunión nacional, se distribuyó un informe recapitulativo entre los administradores de programas de salud reproductiva e infantil de los estados. En ese encuentro se elaboró asimismo un plan para extender la iniciativa. (R Mehta, N Dawa, G Mehl, informe inédito, 2008).

La contribución de otros sectores como los de enseñanza, protección social o juventud es importante para complementar las actividades del sector sanitario en materia de salud sexual y reproductiva y de lucha contra el VIH. Lamentablemente, en el trabajo de los distintos sectores se pierden oportunidades y a la vez se observan redundancias innecesarias. Por ello estamos ayudando a los ministerios de salud a colaborar con otros sectores para llevar a cabo actividades específicas que contribuyan al doble objetivo de prevenir tanto infecciones por el VIH y de transmisión sexual como embarazos en la adolescencia.

En Bangladesh, gracias a un proyecto conjunto en el que intervienen el programa nacional de lucha contra el sida y las enfermedades de transmisión sexual, el Ministerio de Salud y Bienestar Familiar y Save the Children (Estados Unidos de América), se aprovecha el apoyo de miembros influyentes de las comunidades, por ejemplo dirigentes religiosos, para ofrecer a los jóvenes información y servicios sobre el VIH y salud sexual y reproductiva [6].

Resulta comprensible que los responsables de los programas nacionales sobre salud sexual y reproductiva y sobre el VIH procuren ante todo que esos programas deparen resultados y se muestren un tanto refractarios a toda iniciativa que pudiera desviarlos de lo que consideran su finalidad primera. Para que la colaboración sea fructífera es indispensable tener en cuenta estos legítimos intereses y objetivos.

El respaldo a la colaboración entre los programas de salud sexual y reproductiva y los de lucha contra el VIH en unos pocos ámbitos estratégicos ha tenido efectos positivos tanto para esos programas como para los adolescentes. Con recursos limitados, y con el compromiso de proporcionar apoyo técnico continuo, hemos tratado básicamente de prestar ayuda para crear un vínculo entre procesos que hasta ahora discurrían de forma independiente y para fortalecerlos de tal forma que deparen resultados benéficos para todas las partes interesadas. ■


Referencias

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