Boletín de la Organización Mundial de la Salud

Medidas contra las enfermedades no transmisibles: hacia un equilibrio de las prioridades de prevención y tratamiento

Dermot Maher a & Nathan Ford b

a. London School of Hygiene and Tropical Medicine, Keppel Street, London, WC1E 7HT, England.
b. Médecins Sans Frontières, Ginebra, Suiza.

Correspondencia:Dermot Maher (e-mail: dermotmaher1@yahoo.com).

Boletín de la Organización Mundial de la Salud 2011;89:547-547A. doi: 10.2471/BLT.11.091967

Desatendido durante mucho tiempo, el problema mundial de las enfermedades no transmisibles (ENT) ha recibido una atención cada vez mayor, que culminará en una reunión de alto nivel de las Naciones Unidas sobre las ENT que se celebrará en Nueva York en septiembre de 2011.1 La creciente crisis mundial de ENT está matando a 36 millones de personas cada año y exige medidas urgentes e integrales.2 La atención se centra principalmente en las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el cáncer y las enfermedades respiratorias crónicas, pero sigue habiendo controversia en cuanto a la importancia relativa de la prevención y la atención.

Una de las lecciones extraídas de las cumbres pioneras de las Naciones Unidas sobre el VIH, celebradas en 2006 y en junio de este año, es la importancia de asignar prioridades entre las medidas tanto de prevención como de tratamiento.3 Centrarse solo en la prevención significa ignorar las necesidades de quienes son ya o serán pacientes, y puede reducir el impacto de las políticas de prevención, pues la gente es reacia a someterse a una prueba para una enfermedad sin perspectivas de tratamiento eficaz. Hay que buscar un equilibrio entre, por una parte, las políticas multisectoriales generales de prevención de las ENT en beneficio de las generaciones futuras, y por otra, las intervenciones más específicas del sector sanitario tendentes a garantizar que las personas ya afectadas por ENT disfruten de una atención de calidad. ¿Dónde está hoy ese punto de equilibrio?

Los debates sobre las medidas prioritarias en el sector de la salud se han centrado hasta ahora principalmente en las políticas multisectoriales de prevención de las ENT, esto es, políticas que rebasan el alcance del sector de la salud y que exigen sobre todo la acción de los gobiernos, como el control del tabaco y el alcohol, la protección de la seguridad ambiental y el fomento de reformas de la industria agrícola y alimentaria.4,5 Si bien es necesario reducir la carga de morbilidad en el futuro, las intervenciones de prevención tendrán poca incidencia en el creciente número de personas que ya han desarrollado ENT, y que constituyen de hecho el principal argumento utilizado para justificar unas inversiones que llegarán demasiado tarde para ayudarles. Al tiempo que la comunidad mundial prevé acciones e inversiones destinadas a limitar el número de futuros afectados por ENT, una singular e importante responsabilidad de los defensores de la salud es asegurar que las personas ya afectadas por esas enfermedades reciban hoy una atención de calidad.

La ley de la atención inversa se aplica al problema mundial de las ENT: el 80% de las defunciones por esas enfermedades ocurren en países de ingresos bajos y medios, de modo que quienes más atención necesitan son quienes menos acceso tienen a ella. Los sistemas de salud de los países en desarrollo se han orientado a menudo a combatir las enfermedades transmisibles, y suelen abordar las ENT de manera no estructurada, sin un seguimiento y vigilancia sistemáticos de la atención clínica crónica, y sin suministrar apenas información sobre la morbilidad y la mortalidad, elemento este decisivo para una planificación sanitaria eficaz.6

La inversión en mejoras de la atención primaria -el principal punto de entrada a los servicios de salud para la mayoría de las personas en los entornos con recursos limitados- brinda posibilidades para corregir algunos de esos problemas.7 El papel crucial de la atención primaria en la respuesta mundial a las ENT fue destacado por la Directora General de la Organización Mundial de la Salud, Margaret Chan, en las palabras de clausura que pronunció en la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2011: "Necesitamos medidas preventivas poblacionales para las ENT, formuladas junto con otros sectores, pero también tenemos que ayudar a los individuos. Tenemos que detectar tempranamente los problemas, tratarlos y gestionar las complicaciones, y a menudo se requiere un tratamiento prolongado o incluso de por vida. Estoy firmemente convencida de que la atención primaria es realmente la única opción eficiente y eficaz para lograrlo."8

La atención primaria ha sido fundamental en los países en desarrollo para llevar a cabo intervenciones contra enfermedades transmisibles como la infección por VIH, la tuberculosis y la malaria. Sobre la base de esos satisfactorios resultados, se ha propuesto una estrategia de atención primaria para las ENT con tres elementos clave:

  • la detección y corrección de los factores de riesgo modificables,
  • el cribado de las ENT más comunes, y
  • el diagnóstico, tratamiento, seguimiento y, cuando sea necesario, derivación de los pacientes con ENT comunes con arreglo a protocolos estándar.9

La estrategia brinda un enfoque estructurado y programático integrado en los servicios de salud ya existentes y puede hacer llegar una atención primaria de calidad a las personas con ENT. Habida cuenta de la crisis persistente de recursos humanos, la delegación de funciones, la participación de la comunidad y el reclutamiento de pacientes expertos serán todos ellos probablemente factores críticos, como ha demostrado la experiencia adquirida con la infección por VIH.10 Es necesario emprender investigaciones para validar el conjunto de instrumentos diagnósticos y terapéuticos necesarios para ofrecer una atención primaria de calidad y adaptar los modelos asistenciales a determinados entornos y situaciones epidemiológicas. Por último, una lección fundamental de la expansión del tratamiento de la infección por VIH es que se requiere un esfuerzo internacional concertado para reducir el costo de medios diagnósticos y medicamentos esenciales, pues numerosos medicamentos esenciales contra las ENT son inasequibles y por consiguiente no están disponibles en muchos entornos con recursos limitados.11

Especialmente en el actual clima de crisis económica, se requieren dotes de persuasión para influir en las decisiones de asignación de recursos de unos formuladores de políticas y unas instancias decisorias poco maleables. A la hora de defender la necesidad de invertir en la prevención y el tratamiento de estas enfermedades, hay que resaltar la promoción de la salud como un derecho humano y como una manera de contribuir a la reducción de la pobreza y la estabilidad económica. El argumento económico se ha empleado ya con buenos resultados en el pasado para la tuberculosis,12 y más recientemente para el VIH,13 y ahora hay que desarrollarlo para justificar las inversiones en una doble aproximación al problema mundial de las ENT: acciones generales multisectoriales para la prevención, y acciones complementarias más específicas del sector sanitario para la atención. En la reunión de alto nivel de las Naciones Unidas se deberán establecer prioridades entre las acciones multisectoriales y las del sector de la salud, para hallar así un equilibrio que marque un punto de inflexión en la lucha contra las ENT.


Referencias

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