Boletín de la Organización Mundial de la Salud

El contubernio del Fondo Mundial con un gigante de la industria del alcohol, un claro ejemplo de conflicto de intereses

Richard Matzopoulos, Charles DH Parry, Joanne Corrigall, Jonny Myers, Sue Goldstein & Leslie London

El alcohol es la tercera causa de muerte y discapacidad en Sudáfrica, donde SABMiller es el principal proveedor de cerveza de malta, la bebida más popular. El Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria (Fondo Mundial) ha incluido hace poco a SABMiller como receptor de fondos para una intervención de carácter educativo con el objetivo de minimizar los daños relacionados con el alcohol, incluida la prevención del SIDA, entre hombres en bares. El apoyo del Fondo Mundial a esta iniciativa es motivo de preocupación. Es discutible si esas personas son el mejor grupo objetivo para la intervención, si un bar es el lugar más adecuado y si la intervención educativa en sí es efectiva. Nuestra experiencia nos dice que la industria del alcohol tiende a apoyar intervenciones sobre bebidas alcohólicas que no afectan a las tasas de consumo a nivel de la población. Dichas intervenciones permiten a la industria cumplir con las obligaciones sociales y legales para abordar el consumo perjudicial del alcohol al tiempo que se aseguran las ventas y los beneficios. Proporcionar fondos a una industria con grandes beneficios que podría financiarse sus propias intervenciones reduce también la cantidad de fondos disponibles para organizaciones con menos recursos. ¿Tendremos que asumir que el problema de «captación empresarial» se ha propagado a uno de los mayores financiadores en el ámbito de la salud del mundo?

Compartir