Boletín de la Organización Mundial de la Salud

Reducir la brecha entre los conocimientos y la provisión de servicios para combatir la diarrea infantil

Sheila Isanaka a, Greg Elder b, Myrto Schaefer c, Brigitte Vasset b, Emmanuel Baron a & Rebecca F Grais a

a. Epicentre, 8 rue Saint Sabin, 75011 Paris, Francia.
b. Médecins Sans Frontières, Paris, Francia.
c. Médecins Sans Frontières, Sydney, Australia.

Correspondencia: Sheila Isanaka (e-mail: sheila.isanaka@epicentre.msf.org).

Boletín de la Organización Mundial de la Salud 2012;90:635-635A. doi: 10.2471/BLT.12.109504

Pese a su escasa relevancia en la agenda de la supervivencia infantil, la diarrea es la segunda causa de mortalidad entre los menores de 5 años y representa el 10% de las defunciones infantiles cada año.1 Sin embargo, pese a que las enfermedades diarreicas se pueden prevenir y tratar con intervenciones de bajo costo, los avances en lo relativo a la reducción de su incidencia en los niños han sido lentos en los últimos años.2

En 2009, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicaron conjuntamente el informe Diarrea. ¿Por qué siguen muriendo los niños y qué se puede hacer?, con el objetivo de concientizar sobre el problema y de establecer un plan de acción integral para reducir la incidencia de diarrea infantil y la mortalidad asociada.

En junio de 2012, el UNICEF hizo otro llamamiento a la acción con el informe La neumonía y la diarrea: La lucha contra las enfermedades más mortíferas para los niños más pobres del mundo, e instó a reorientar las actividades tendentes a reducir las muertes prevenibles causadas por la diarrea.4

Este informe más reciente del UNICEF pone de relieve la necesidad de intensificar el compromiso y la financiación mundiales en la lucha contra la diarrea infantil y sostiene que la expansión de algunas intervenciones clave entre los niños más pobres permitiría salvar muchas vidas. Entre las intervenciones preventivas más destacadas cabe citar la mejora del abastecimiento de agua y la promoción de los sistemas de saneamiento comunitarios y el lavado de las manos con jabón, así como la vacunación contra la infección por rotavirus y el sarampión, el fomento de la lactancia materna y los suplementos de vitamina A.3

Las intervenciones terapéuticas en el caso de los niños con diarrea comprenden principalmente la alimentación continua, los comprimidos de zinc y la terapia de sustitución de líquidos con sales de rehidratación oral (SRO) de baja osmolaridad. Conforme se aproxima la fecha límite establecida para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud, se ha señalado reiteradamente que ya sabemos qué intervenciones son eficaces.3,5

Sencillo y estratégico, este mensaje no aclara sin embargo que, si bien existen intervenciones preventivas y terapéuticas de demostrada eficacia, no siempre somos capaces de llevarlas a la práctica. Si queremos conseguir nuevas reducciones de la carga de diarrea infantil y la mortalidad asociada, necesitaremos algo más que un catálogo de intervenciones de eficacia comprobada. Necesitamos estrategias que nos permitan aplicarlas con gran aceptabilidad y cobertura.

Nuestra experiencia en materia de tratamiento de la diarrea infantil ilustra la dificultad de traducir los conocimientos disponibles en intervenciones eficaces. El uso de las SRO, que cuestan solo US$ 0,10 por sobre, es una medida ampliamente promovida desde los años setenta y apoyada por los programas nacionales de salud en todo el mundo en desarrollo, pero hoy día solo un 34% de los menores de 5 años con diarrea reciben SRO.4

Esa decepcionante cobertura se debe a numerosos factores, en particular al desagradable sabor de las SRO y a su distribución en forma de incómodos envases de un litro; esa forma de presentación habitual las ha hecho impopulares tanto entre los niños como entre los cuidadores. Sin embargo, después de años de estancamiento de la cobertura con SRO, están surgiendo estrategias de provisión innovadoras. Así, se están promoviendo variedades de distintos sabores, sobres más pequeños para los niños y nuevos mecanismos de distribución, para conseguir mejorar la aceptabilidad y el uso de este producto que salva vidas.

La vacunación contra el rotavirus es otro componente nuevo y prometedor de la prevención de la diarrea. Ese virus es la principal causa de diarrea grave entre los niños pequeños, y la vacunación contra la enfermedad que causa puede ser decisiva para controlar la diarrea infantil en todo el mundo. Actualmente la OMS recomienda incluir la vacunación contra el rotavirus en todos los programas nacionales de inmunización sistemática.

Por otra parte, la Alianza GAVI tiene previsto apoyar la introducción de la vacuna en más de 40 países para 2015. Pese a ese apoyo de alto nivel, la forma de presentación del producto podría dificultar la generalización de la administración de la vacuna. Las vacunas antirrotavíricas disponibles requieren una capacidad de cadena de frío mucho mayor que la necesaria para las vacunas del Programa Ampliado de Inmunización (PAI)6, y superiores a la que la infraestructura de salud pública puede sostener en algunos entornos de recursos limitados.

De hecho, las primeras experiencias en América Latina y los modelos computacionales elaborados para el Níger parecen indicar que la introducción de la vacuna antirrotavírica en situaciones de insuficiencia de los sistemas de refrigeración y transporte puede crear estrangulamientos que reduzcan el flujo de todas las vacunas.7

La vacunación contra la infección por rotavirus es sin duda una medida prometedora para reducir la incidencia de diarrea y la mortalidad por esa causa, pero si no se introducen innovaciones en el suministro de la vacuna, en particular mediante formas de presentación más compatibles con el PAI, la vacunación puede verse dificultada, con merma de su impacto potencial.

Nos hacemos eco de las exhortaciones ya realizadas para que se preste más atención a las estrategias de provisión3,8 y consideramos el llamamiento del UNICEF en pro de un mayor compromiso mundial para combatir la diarrea infantil como una oportunidad de subrayar la necesidad de reducir la brecha entre el conocimiento de las intervenciones que funcionan y su aplicación efectiva para todos cuantos las necesiten.

Los avances logrados contra las enfermedades diarreicas se estancarán si no se formulan mejores estrategias de aplicación de las intervenciones. Expresamos nuestro compromiso y exhortamos a nuestros asociados a evaluar críticamente las estrategias de provisión en vigor, señalar los obstáculos locales al aprovechamiento de las intervenciones y responder con medidas apropiadas para mejorar los resultados en los niños con diarrea. Solo poniendo en práctica las medidas de comprobada eficacia podremos seguir reduciendo los casos de diarrea infantil en todo el mundo.


Referencias

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