Boletín de la Organización Mundial de la Salud

Control de infecciones después de un desastre natural: lecciones aprendidas del Gran Terremoto del Este de Japón de 2011

Osuke Iwata, Tomoharu Oki, Aiko Ishiki, Masaaki Shimanuki, Toru Fuchimukai, Toru Chosa, Shoichi Chida, Yasuhide Nakamura, Hiroji Shima, Michihiro Kanno, Toyojiro Matsuishi, Mikihito Ishiki & Daisaku Urabe

Situación

El 11 de marzo de 2011, el Gran Terremoto del Este de Japón ocasionó un tsunami catastrófico que devastó la ciudad de Rikuzen-Takata y la dejó sin una infraestructura sanitaria eficaz y con un riesgo mayor de sufrir brotes de enfermedades.

Enfoque

El 2 de mayo de 2011, se formó un equipo de control de enfermedades constituido por voluntarios médicos o miembros del gobierno municipal de Rikuzen-Takata. El objetivo principal del equipo era detectar los primeros signos de brotes de enfermedades.

Marco regional

Siete semanas tras el tsunami, había 16 equipos de asistencia encargados de proporcionar atención primaria sanitaria en Rikuzen-Takata, pero con una cadena de mando débil entre ellos, por lo que el 70% de los ciudadanos que sobrevivieron permanecieron en centros de evacuación. Las herramientas de comunicación disponibles fueron, en general, insuficientes.

Cambios importantes

El equipo de control recibió los datos de las clínicas de la ciudad a través de un formulario de informe sencillo que se podía completar sin que la carga de trabajo de los médicos aumentara demasiado. Se informaba diariamente a las clínicas sobre el resumen de los resultados. Asimismo, el equipo colaboró con los enfermeros de salud pública en la reconstrucción de las redes de comunicación. Los enfermeros de salud pública alertaron a los centros de evacuación acerca de las epidemias de enfermedades transmisibles.

Lecciones aprendidas

Los sistemas de salud modernos son muy vulnerables a la pérdida de herramientas tecnológicas avanzadas. Por tanto, la iniciación (o el restablecimiento) del control de enfermedades tras un desastre natural puede resultar un reto, incluso en países desarrollados. El control debe iniciarse inmediatamente tras un desastre mediante (i) el desarrollo de un sistema de control adaptado al contexto local, (ii) el establecimiento de una red de equipo de asistencia, y (iii) la integración de los recursos restantes o que vayan a estar disponibles pronto a nivel local.

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