Boletín de la Organización Mundial de la Salud

La ética de informar sobre los resultados de las pruebas del VIH en encuestas de población sobre la infección por VIH

Dermot Maher

Las encuestas sobre la prevalencia de enfermedades basadas en la población plantean cuestiones éticas, como si se debería informar de forma rutinaria a los participantes acerca de los resultados. Las directrices éticas exigen que se informe a los participantes de cualquier hallazgo clínicamente relevante a fin de que sea gestionado de manera adecuada. Sin embargo, en las encuestas anónimas sobre el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) los participantes pudieron escoger no ser informados acerca de los resultados de sus pruebas o se les ofreció someterse voluntariamente a una prueba de VIH en los servicios locales de asesoramiento y análisis, opciones que tenían como objeto minimizar el sesgo en la participación en la encuesta. Aquellos que optan por no ser informados sobre los resultados de la prueba del VIH y los que no averiguan los resultados pierden la oportunidad de recibir una terapia antirretroviral que podría salvarles la vida.

La justificación de la ausencia de información rutinaria sobre los resultados en las encuestas sobre el VIH se basa en un argumento de los servicios de sanidad pública, que afirma que los beneficios de los métodos de encuesta más rigurosos, con un sesgo de participación menor, superan los beneficios de que los participantes conozcan su estado serológico. Sin embargo, las personas infectadas por el VIH suelen demostrar un interés inmediato por conocer dicho estado. Teniendo en cuenta el valor ético de mostrar respeto por las personas y, en consecuencia, paliar su sufrimiento, no puede considerarse una justificación adecuada un argumento basado en los servicios de sanidad pública.

En las encuestas anónimas sobre el VIH, así como en otras encuestas sobre la prevalencia de enfermedades tratables en cualquier emplazamiento, la participación debería tener lugar en base a una información personal rutinaria de los resultados como parte fundamental de una participación plenamente informada. Garantizar la ética de dichas encuestas podría fomentar la participación, aumentar la adopción de las pruebas del VIH y reducir la estigmatización de las personas seropositivas.

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