Boletín de la Organización Mundial de la Salud

Reunión de las Naciones Unidas sobre la resistencia a los antimicrobianos

Los líderes mundiales se reúnen este mes en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York para dar respuesta a la creciente amenaza de la resistencia a los antimicrobianos. Gary Humphreys y Fiona Fleck informan.

Boletín de la Organización Mundial de la Salud 2016;94:638-639. doi: http://dx.doi.org/10.2471/BLT.16.020916

El Dr Abdul Ghafur, consultor en enfermedades infecciosas en Chennai, estaba alarmado por el número de infecciones multirresistentes observadas en los pacientes de los principales hospitales de la India.

Pocilga en una granja del Reino Unido. Las pocilgas se han convertido prácticamente en cosas del pasado con el crecimiento de los métodos de cría intensiva.
Pocilga en una granja del Reino Unido. Las pocilgas se han convertido prácticamente en cosas del pasado con el crecimiento de los métodos de cría intensiva.
Wellcome Images/Anthea Sieveking

Desesperadamente, el Dr. Ghafur y sus colaboradores publicaron en 2012 la Declaración de Chennai, en la que apelaban a los responsables de la formulación de políticas a adoptar medidas para hacer frente al problema creciente en que se encontraba la India.

Cuatro años después, poco ha cambiado, y ahora temen que los pacientes de este país puedan estar contrayendo infecciones resistentes a la colistina, un antibiótico de último recurso.

Debido a su gran toxicidad, la colistina se ha utilizado principalmente como promotor del crecimiento del ganado. Sin embargo, debido al aumento del número de bacterias resistentes a otras clases de antibióticos, la colistina se utiliza cada vez más en el ser humano.

El uso generalizado de colistina en la cría de animales ha dado lugar a infecciones resistentes que están propagándose rápidamente y mermando su capacidad como medicamento de último recurso.

"En muchas regiones, la colistina es la única opción de tratamiento que tiene un efecto fiable contra las bacterias multirresistentes", dice el profesor Otto Cars, de la Universidad de Uppsala (Suecia), director y fundador de ReAct, una red independiente de acción mundial contra la resistencia a los antibióticos. "Si nos quedásemos sin ella, se pondrían muchas vidas en riesgo".

Desde el decenio de 1940, en que se desarrollaron los antibióticos, los científicos han advertido de que su uso indebido termina provocando resistencia bacteriana y que el uso excesivo de antibióticos solo aumenta ese riesgo debido a que los microbios se adaptan de forma natural a su entorno.

La amenaza actual de la extendida resistencia a los antimicrobianos (contra bacterias, parásitos y virus que causan infecciones y enfermedades) abre la perspectiva a un mundo sin antimicrobianos eficaces, en el que un paciente puede morir de una infección que previamente podía tratarse.

Este mes, los líderes mundiales se reúnen en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York para examinar el problema de la resistencia a los antimicrobianos y acordar una respuesta.

Para el Dr. Marc Sprenger, director de la secretaría para la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos de la Organización Mundial de la Salud, la reunión de las Naciones Unidas del 21 de septiembre representa una intensificación importante de la acción mundial.

"Desde el decenio de 1960, en la OMS se viene hablando de la resistencia a los antimicrobianos, y desde el año 2000 se han elaborado planes, pero ahora está pasando de ser un problema técnico a convertirse en un problema político de más alto nivel", dice Sprenger, y añade que este cambio y el amplio consenso que existe sobre lo que debe hacerse son razones para mantener el optimismo.

La reunión de Nueva York es el resultado de la labor que han llevado a cabo la OMS, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Organización Mundial de Sanidad Animal y varios gobiernos. Es la suma de iniciativas nacionales, regionales e internacionales, como la Declaración de Chennai, declaraciones regionales, resoluciones de la Asamblea Mundial de la Salud y reuniones de altos responsables de la toma de decisiones de todo el mundo.

En distintos informes publicados recientemente con gran cobertura mediática se advierte de los peligros de no tomar medidas. En un desalentador informe del economista Jim O'Neill, encargado por el gobierno británico y publicado en mayo, se estima que este año podrían atribuirse 700 000 muertes a la resistencia a los antimicrobianos en el mundo, y que la cifra anual ascendería a 10 millones de muertes en los próximos 35 años. En el informe se prevén unas pérdidas del orden de 100 billones de dólares hasta 2050 si no se hace nada para invertir la tendencia.

El Plan de acción mundial sobre la resistencia a los antimicrobianos de la OMS, aprobado el año pasado por los Estados Miembros en la Asamblea Mundial de la Salud, propone un camino a seguir.

El plan tiene cinco objetivos: mejorar la concienciación y la comprensión de los responsables políticos y los profesionales con respecto a la resistencia a los antimicrobianos; reforzar la vigilancia y la investigación; reducir la incidencia de las infecciones; fomentar el uso racional de los medicamentos en la atención de la salud humana y animal; y aumentar la inversión en el desarrollo de nuevos medicamentos, medios de diagnóstico y vacunas.

Un factor fundamental para que el plan funcione es el enfoque de la iniciativa "Un mundo, una salud", que refleja los vínculos entre la salud humana, la salud animal y el medio ambiente, y requiere el esfuerzo conjunto de muchos sectores diferentes para dar solución al problema.

De conformidad con el plan, los Estados Miembros de la OMS disponen hasta mayo de 2017 para dotarse de planes de acción nacionales de lucha contra la resistencia a los antimicrobianos.

Una de las mayores dificultades es reducir el uso de antimicrobianos como promotores del crecimiento en el sector de la cría de animales.

Según un estudio realizado por Thomas Van Boekel y colaboradores, publicado en 2015 en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, se estima que en 2010 el consumo mundial de antimicrobianos en animales destinados a la alimentación ascendió a 63 151 toneladas, cuya mayor proporción, el 23%, correspondió a China, el 13% a los Estados Unidos, el 9% al Brasil y el 3% a la India.

Los autores prevén que de aquí a 2030 el consumo mundial de antimicrobianos aumentará un 67%, “a tenor de la evolución de las prácticas de producción de los países de ingresos medios, donde los sistemas agrícolas extensivos serán sustituidos por operaciones agrícolas intensivas a gran escala".

El uso de antibióticos como promotores del crecimiento animal se prohibió en la Unión Europea (UE) en 2006, si bien estos se utilizan de manera habitual para la profilaxis masiva en algunos países.

Incluso dentro del bloque de los 28 países de la UE existe una variación entre países del orden de 100 veces en el uso de antibióticos, sin que existan diferencias aparentes en la productividad de las granjas. Los países del norte de Europa, como Dinamarca, los Países Bajos, Noruega y Suecia, han hecho progresos particulares en el desarrollo de sistemas de producción de alimentos que utilizan niveles bajos de antibióticos.

En junio, en unas conclusiones del Consejo de la Unión Europea sobre el tema, los Estados miembros de la UE adoptaron el concepto de “una sola salud” para luchar contra la resistencia a los antimicrobianos, apelando a los países a cumplir la prohibición de usar antibióticos como promotores del crecimiento y a reducir al mínimo su uso profiláctico en la ganadería.

Colonias de Salmonella typhimurium DT104b, uno de los patógenos con múltiples genes de resistencia a los antibióticos.
Colonias de Salmonella typhimurium DT104b, uno de los patógenos con múltiples genes de resistencia a los antibióticos.
Pablo Rojas

"En todo el mundo, los países están elaborando planes de acción nacionales de resistencia a los antimicrobianos", señala Sprenger, y añade que "la falta de datos sobre los países de ingresos bajos y medianos nos impide conocer con seguridad la escala exacta del problema de la resistencia a los antimicrobianos, aunque lo que sí está claro es que existe un problema".

"La mayor parte de la carga futura de morbilidad la soportarán África y Asia, y los países con sistemas de salud frágiles y dotados de escasos recursos tendrán los mayores problemas para enfrentarse a la resistencia a los medicamentos", dice.

China está avanzando en varios frentes. Entre las iniciativas más destacadas figuran la campaña trienal para el uso racional de los antibióticos que puso en marcha la Comisión Nacional de Salud y Planificación Familiar de la República Popular China (NHFPC) en 2011.

China también ha comprometido una cantidad considerable de recursos para la vigilancia, y ha establecido más de 2400 puntos en una red de vigilancia, que hacen un seguimiento de la aplicación clínica de los antimicrobianos.

Los resultados de los mecanismos de vigilancia en los hospitales pusieron de manifiesto que, entre 2010 y 2012, el porcentaje de pacientes ambulatorios a quienes se recetaron antibióticos disminuyó del 22% al 14,7%, y el de pacientes hospitalizados del 68,9% al 54%, según el Centro de Innovación Colaborativa de Diagnóstico y Tratamiento de Enfermedades Infecciosas, institución china que colabora en la investigación. El uso de profilaxis antibiótica en cirugía disminuyó del 95% al 44,6% durante ese mismo período de tiempo.

China también está comprometida con la iniciativa “una salud” de lucha contra la resistencia a los antimicrobianos, en cuyo marco se reúnen regularmente 12 departamentos ministeriales para examinar los progresos, según informa la Oficina de la OMS en China. Estas reuniones están dirigidas por el NHFPC, y en ellas participan representantes del Ministerio de Agricultura entre otros.

Según la FAO en China, el gobierno ha promulgado varios decretos para restringir el uso de determinados antibióticos en la ganadería, pero a pesar de ello, hacer frente al uso indebido de antimicrobianos en el ganado supone una difícil tarea, ya que afecta a los ingresos de millones de hogares de las zonas rurales. En las zonas pobres, los granjeros tienden a depender en mayor medida de los antimicrobianos para luchar contra las enfermedades de los animales y pueden tener dificultades para encontrar un veterinario colegiado y obtener a tiempo una receta.

Según la FAO, un comité veterinario de alto nivel analizó un estudio realizado por Yi-Yin Liu y colaboradores, publicado en The Lancet en febrero, donde se asociaba el uso intensivo de colistina para promover el crecimiento del ganado con la aparición de resistencia a colistina en infecciones bacterianas humanas.

El comité acordó que debía realizarse un análisis exhaustivo del riesgo de resistencia a los antimicrobianos en el sistema de producción animal. Se confía en dar solución al problema con un plan que se llevará a cabo entre 2016 y 2020.

La estructura centralizada de gobierno de China también puede contribuir a dar una respuesta normativa a la resistencia a los antimicrobianos, pero el problema es la aplicación: hacer de las políticas una realidad.

La India puso en marcha una política nacional de contención de la resistencia a los antimicrobianos en 2011 con el objetivo de racionalizar el uso de los antibióticos en los hospitales, reducir la venta libre de antibióticos y mejorar el control de las infecciones en los hospitales.

Sin embargo, mientras que la política nacional en materia de resistencia a los antimicrobianos de la India se elaboró en Nueva Delhi, cada estado individual tiene una autonomía considerable a la hora de aplicarla.

Ha habido algunas restricciones en la prescripción de antibióticos para pacientes hospitalizados, pero la aplicación sigue siendo escasa. Según Ghafur, solo algunos de los 74 000 hospitales de la India siguen las directrices sobre la lucha contra las infecciones.

"Algunos centros de salud informan de iniciativas que han dado buenos resultados", dice Ghafur, "pero los datos publicados sobre si los hospitales indios cumplen las políticas vigentes son escasos".

Con un porcentaje estimado de infecciones por E. coli del 10% al 15% y de infecciones por K. pneumoniae del 30% al 40% ya resistentes al tratamiento estándar, la India se enfrenta a una nueva realidad: que pronto tampoco podrán tratarse esas infecciones con colistina.

"Eso es lo peor que podría pasar", dice Cars, "y sin una acción mundial concertada, acompañada posiblemente de convenciones vinculantes desde el punto de vista jurídico, será la situación a la que tendremos que enfrentarnos. Se ha negado en gran medida la gravedad de la situación. Ahora toca actuar".