Boletín de la Organización Mundial de la Salud

Eliminar los obstáculos que dificultan la cobertura sanitaria universal

Piyasakol Sakolsatayadorn a & Margaret Chan b

a. Ministerio de Salud Pública, Tivanond Road, Nonthaburi 11000, Tailandia.
b. Organización Mundial de la Salud, Ginebra, Suiza.

Correspondencia: Piyasakol Sakolsatayadorn (correo electrónico: piyasakol@health.moph.go.th).

Boletín de la Organización Mundial de la Salud 2017;95:86. doi: http://dx.doi.org/10.2471/BLT.17.190991

En la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible se pide a la comunidad internacional que dé prioridad a las necesidades y los derechos de las poblaciones vulnerables para no dejar a nadie atrás.1 Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son extremadamente ambiciosos, tienen un amplio alcance y se centran principalmente en las causas fundamentales de la desgracia humana, en particular en las múltiples fuerzas interrelacionadas que provocan que las poblaciones sean vulnerables a la enfermedad y la muerte prematura.

La vulnerabilidad suele ir asociada a la pobreza, pero también resulta de normativas y procesos políticos, leyes que excluyen a grupos de población o penalizan ciertos comportamientos, y actitudes sociales que marginan, estigmatizan y discriminan. A este respecto, las poblaciones vulnerables incluyen las poblaciones rurales remotas y los niños pobres de zonas urbanas afectados por las sequías y los conflictos, las personas con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y en riesgo de contraer tuberculosis, las personas con discapacidades físicas, los trabajadores migrantes indocumentados y las minorías de género. La meta de los ODS relativa a la cobertura sanitaria universal requiere que se atiendan las necesidades de estos y otros grupos vulnerables. La cobertura sanitaria universal, dado que incluye la protección social frente a las dificultades financieras derivadas de los costos de la atención sanitaria, también contribuye a la finalidad general de los ODS de aliviar la pobreza.

Los estudios acerca de esta cuestión abarcan diversas estrategias prácticas para llegar a las poblaciones vulnerables y abordar los múltiples determinantes sociales, económicos y ambientales de la salud. Las investigaciones realizadas en Etiopía ponen de manifiesto que el examen de los efectos de la sequía y los conflictos sobre la prevalencia de la emaciación en niños puede orientar el diseño de intervenciones destinadas al conjunto de la población.2 La Alianza Gavi para las Vacunas ha desarrollado una herramienta para monitorear la equidad en la cobertura vacunal utilizando criterios de referencia en materia de equidad que reflejan las pretensiones de la agenda para el desarrollo sostenible.3 En Tailandia, un programa para modificar los hogares de las personas con discapacidad resultó ser técnica y financieramente viable gracias a subvenciones estatales.4 En Nepal se recurrió a seropositivos para entrar en contacto con otras personas infectadas por el VIH y convencerlas de que se hicieran las pruebas de detección de la tuberculosis, lo que permitió obtener una alta tasa de participación e identificar a un elevado número de personas con VIH que padecían también tuberculosis. Este es un ejemplo de cómo vencer los obstáculos de la discriminación.5

En los modelos destinados a ampliar la cobertura de servicios se resalta la importancia de la educación, la formación y la participación comunitaria. El aumento de la contratación, la formación, la supervisión y la remuneración de los trabajadores sanitarios comunitarios amplió rápidamente la cobertura de los servicios de salud materno-infantil en las zonas rurales de Liberia.6 El Brasil ha utilizado una serie de incentivos con el fin de contratar a médicos para que trabajen en zonas remotas y desfavorecidas y mejorar la infraestructura de atención primaria de la salud, lo que ha permitido mejorar las condiciones de trabajo y la calidad de la atención.7

El compromiso político puede ser decisivo. Un artículo sobre la suerte que corren las poblaciones subatendidas y marginadas cuando cambia la ayuda prestada por donantes pone de manifiesto que un compromiso político insuficiente puede conducir a la persecución de grupos vulnerables y hace hincapié en la necesidad de hacer partícipes a las poblaciones clave en la planificación, aplicación y monitoreo de la transición.8 Un artículo sobre la salud de las poblaciones pobres urbanas muestra que los gobiernos suelen contribuir a agravar las dificultades con que se ve confrontado este grupo de población amplio y vulnerable.9 En Tailandia, el costo creciente de las subvenciones destinadas a la atención de la salud de los trabajadores migrantes, exentos de pagos directos por motivos humanitarios, condujo a las autoridades a poner en marcha un sistema innovador de seguro de enfermedad para los migrantes.10

Las personas transgénero son otro grupo vulnerable que hace frente a dificultades sociales y jurídicas que son generalizadas en los entornos de atención de la salud y, en general, en la sociedad. La OMS y sus asociados han elaborado varias orientaciones destinadas específicamente a los profesionales de la salud y a los encargados de la formulación de políticas para proteger mejor la salud y los derechos de las personas transgénero.11 Por último, es preciso hacer más esfuerzos para atender las necesidades de rehabilitación a largo plazo de las personas que se van afectadas por una discapacidad como consecuencia de una catástrofe.12

En conjunto, estos artículos evidencian el lugar que ocupa la salud en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. La salud es un punto de llegada que refleja el éxito de otros muchos objetivos. Como los determinantes sociales, económicos y ambientales de la salud son tan amplios, los progresos en la mejora de la salud son un indicador fiable de los avances en el cumplimiento del conjunto de la agenda. En el análisis final, el objetivo último de todas las actividades de desarrollo —ya estén destinadas a mejorar el suministro de alimentos y agua o a proteger a la población pobre urbana— es velar por la buena salud de las personas. Por otro lado, todas las metas relacionadas con la salud se pueden medir de forma fiable con métodos científicos establecidos. Como demuestran los artículos a este respecto, se pueden medir las cargas de morbilidad y sus causas, se puede evaluar el impacto de intervenciones específicas y se puede hacer un seguimiento de los cambios a lo largo del tiempo.

La inclusión en los ODS de una meta consistente en alcanzar la cobertura sanitaria universal y en proteger contra los riesgos financieros confirma el poder que tiene la salud para construir sociedades justas, estables e integradas y contribuir al alivio de la pobreza. La meta representa una plataforma unificadora para avanzar hacia el cumplimiento de todas las demás metas relacionadas con la salud mediante la prestación de servicios integrados y centrados en la persona que abarquen el curso de vida, den prioridad a la prevención y protejan contra las dificultades financieras. La cobertura sanitaria universal es la expresión última de la justicia y una de las opciones normativas que más contribuyen a la igualdad social.


Referencias