Boletín de la Organización Mundial de la Salud

El costo que conlleva beber alcohol durante el embarazo

Los investigadores están empezando a arrojar luz sobre el verdadero alcance del consumo de alcohol durante el embarazo. Svetlana Popova habla con Fiona Fleck.

Svetlana Popova está dirigiendo una investigación sobre la epidemiología del consumo de alcohol durante el embarazo y sus efectos sobre el niño no nacido. Es una científica experimentada del Centro de Toxicomanía y Salud Mental (CAMH) de Toronto (Canadá) y profesora asociada en la Escuela Dalla Lana de Salud Pública y en la Facultad de Trabajo Social Factor Inwentash (FIFSW) de la Universidad de Toronto.
Se graduó en medicina por el Instituto de Medicina de Ashgabat en su país natal (Turkmenistán) en 1985, y en 1988 se doctoró en medicina por el Centro Ruso de Investigación sobre el Cáncer de la Academia Rusa de Ciencias Sociales de Moscú. Asimismo, en 2000 obtuvo un Máster en Salud Pública por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Albany (Estados Unidos de América), y en 2006 se doctoró en trabajo social por la FIFSW de la Universidad de Toronto. En 2007 finalizó su beca postdoctoral en el CAMH.

Boletín de la Organización Mundial de la Salud 2017;95:320-321. doi: http://dx.doi.org/10.2471/BLT.17.030517

P: ¿Qué es el síndrome alcohólico fetal y qué se sabe de él?

R: El alcohol es tóxico para el feto durante los nueve meses de gestación. Cuando una embarazada consume alcohol, este llega directamente al feto a través de su torrente sanguíneo. Estos niños pueden nacer con un trastorno del espectro del alcoholismo fetal (TEAF), que es un término genérico que engloba todos los trastornos relacionados con el alcohol. De ellos, el más grave y el más fácil de identificar es el síndrome alcohólico fetal. Los TEAF se asocian a un amplio abanico de problemas físicos, cognitivos y de comportamiento, como retrasos en el crecimiento y el desarrollo, anomalías faciales y disfunciones cerebrales. Recientemente nuestro equipo ha identificado más de 400 afecciones que pueden aparecen en personas con TEAF, las cuales figuran en 18 de los 22 capítulos de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Conexos. Muchas de estas afecciones se dan con mayor frecuencia entre personas con TEAF que en la población general, aunque solo se ha establecido un vínculo causal con algunas de esas afecciones.

P: ¿Cuándo supo por primera vez de la existencia de estos trastornos?

R: Cuando estudiaba psiquiatría durante la carrera de medicina, recuerdo que en el libro de texto figuraban unas pocas líneas donde se decía que las embarazadas alcohólicas podían dar a luz a niños con defectos congénitos y otras malformaciones. Eso es todo lo que se decía al respecto en el plan de estudios de medicina en la ex Unión Soviética. Los médicos no recibían formación para reconocer los TEAF, y esta sigue siendo la situación en muchos países.

P: ¿Cómo nació la investigación en este campo?

R: El síndrome alcohólico fetal fue descrito por primera vez por el francés Paul Lemoine y otros colegas en 1968 en un estudio sobre niños de padres alcohólicos. Cinco años después, Ken Jones y David Smith publicaron un artículo en The Lancet sobre la asociación entre el consumo de alcohol y una serie de signos morfológicos, y proporcionó criterios para el diagnóstico de la afección.

P: ¿Cómo empezó a investigar sobre estos trastornos?

R: El Centro de Toxicomanía y Salud Mental donde trabajo es un centro colaborador de la OMS, y allí empecé a investigar los TEAF en 2009, cuando la OMS pidió a nuestro equipo que colaborara en el desarrollo de un método para estimar la prevalencia del síndrome alcohólico fetal y los TEAF en todos los países.
El método se presentó y debatió con investigadores de todo el mundo en la primera Reunión mundial de expertos sobre el alcohol, la salud y el desarrollo organizada por la OMS en Suecia en 2009. Posteriormente se perfeccionó con las aportaciones técnicas del Instituto Nacional contra el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo de los Estados Unidos y se examinó en una reunión de planificación de la OMS en la que participaron investigadores principales de más de 15 países, organizada con ocasión de la primera Conferencia Europea sobre TEAF que tuvo lugar en los Países Bajos en 2010. Constaté que hay muy pocos estudios sobre este tema y, desde entonces, me dediqué a investigarlo.

P. ¿Nos puede hablar de su estudio sobre la prevalencia mundial del consumo de alcohol durante el embarazo y el síndrome alcohólico fetal publicado en enero en The Lancet Global Health?

R: Queríamos señalar a la atención de los profesionales sanitarios, las autoridades sanitarias y los encargados de la formulación de políticas el problema del consumo de alcohol durante el embarazo y los TEAF. Como epidemiólogos, sabemos cuán importante es determinar la prevalencia de un trastorno para fijar las prioridades en materia de políticas de salud pública, financiación para iniciativas de salud pública y planificación de la asistencia sanitaria. La mayoría de los países no tenían datos sobre la prevalencia entre la población del consumo de alcohol durante el embarazo o el síndrome alcohólico fetal, por lo que este estudio era muy necesario.

P: ¿Cuáles fueron las principales conclusiones?

R: Estimamos que una de cada 67 embarazadas que consumen alcohol darán a luz a un niño con síndrome alcohólico fetal, lo que se traduce en unos 119 000 niños que nacen cada año con dicho síndrome en todo el mundo. Antes de realizar el estudio sabíamos que no todas las embarazadas que beben alcohol dan a luz a un niño con el síndrome, ya que cada mujer bebe distintas cantidades de alcohol y cada mujer y cada feto tienen una capacidad diferente para metabolizar el alcohol, además de otros muchos factores que pueden influir en su vulnerabilidad.
Antes del estudio, la mayoría de los gobiernos no sabían cuántas embarazadas consumían alcohol y cuántos niños nacían con síndrome alcohólico fetal en sus países. Ahora, los países pueden utilizar estos datos para ayudar a los niños con dicho síndrome y prevenir futuros casos.

P. ¿Qué países registraban las estimaciones más altas y más bajas?

R: Los cinco países con la mayor prevalencia de consumo de alcohol durante el embarazo eran Irlanda (60%), Belarús (47%), Dinamarca (46%), el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (41%) y la Federación de Rusia (37%), todos ellos de la Región de Europa de la OMS. La prevalencia más baja se observó en la Región del Mediterráneo Oriental, donde la mayoría de las personas, incluidas por supuesto las embarazadas, son abstemias debido a sus creencias religiosas. En general, constatamos que el consumo del alcohol durante el embarazo es común en muchos países y que el síndrome alcohólico fetal es un defecto congénito relativamente prevalente.

P: ¿Cuán frecuentes son los TEAF en comparación con otros defectos congénitos?

R: Hemos observado recientemente que la prevalencia de TEAF es elevada y excede del 1% en muchos países, dato que todavía no ha sido publicado. Esto evidencia que en algunos países la prevalencia de TEAF puede ser superior a la de algunos defectos congénitos comunes —y más conocidos— como la anencefalia, el síndrome de Down, la espina bífida y la trisomía 18.

P: ¿Cuáles son los costos económicos de los TEAF?

R: Mientras trabajábamos en el proyecto de prevalencia mundial de los TEAF, el Organismo de Salud Pública del Canadá pidió a nuestro equipo que calculara el costo económico de los TEAF en el Canadá. Constatamos que los costos derivados de las medidas de aplicación de las leyes, la prestación de servicios sociales y la educación especial eran enormes, así como los dimanantes de las pérdidas de productividad debidas a la morbilidad y la mortalidad prematura.
Incluso en el supuesto de que solo el 1% de la población canadiense tuviera TEAF —unas 355 000 personas—, el costo anual se estimó en 1800 millones de dólares canadienses (US$ 1350 millones) al año en el Canadá. Estas estimaciones no deberían estigmatizar aún más a las madres de niños con TEAF, sino más bien ayudar a priorizar la financiación y el apoyo para estas familias. Estas cifras representan los costos mínimos asociados a los TEAF en el Canadá y no incluyen el costo al que hacen frente las propias personas afectadas y sus familias.

P: Si esta afección es tan frecuente, ¿por qué existe tan poca conciencia al respecto?

R: Incluso para el sector de la salud, los TEAF son una afección relativamente nueva. Hemos avanzado en la comprensión del modo en que el alcohol daña al feto, pero esto todavía no se ha traducido en una mejor concienciación pública sobre los riesgos. Estimamos que, a nivel mundial, una de cada 10 mujeres como promedio consume alcohol durante el embarazo, y el 20% de estas mujeres bebe compulsivamente, lo que significa que consumen cuatro bebidas alcohólicas o más en cada ocasión.
Beber compulsivamente es una causa directa de síndrome alcohólico fetal o TEAF. Estas conclusiones son alarmantes, ya que la mitad de los embarazos en los países desarrollados y más del 80% en los países en desarrollo no son planeados. Esto significa que muchas mujeres no se dan cuenta de que están embarazadas durante las primeras fases de la gestación y siguen bebiendo.

P: ¿Por qué las mujeres beben tanto alcohol hoy en día?

R: Los hombres siguen bebiendo más alcohol que las mujeres, pero la epidemiología del consumo de alcohol parece estar cambiando, y la diferencia entre los patrones de consumo de alcohol de hombres y mujeres está desapareciendo, especialmente a edades más tempranas. El consumo de alcohol por mujeres ha ido en aumento a la par que el desarrollo económico y los cambios en los roles de género, pero también a causa de otros factores como la publicidad dirigida a las mujeres, el aumento de la disponibilidad y accesibilidad de las bebidas alcohólicas y el incremento de la aceptabilidad social del consumo de alcohol por mujeres.

P: ¿Cómo puede la comunidad de salud pública mundial utilizar su estudio sobre la carga mundial de morbilidad para prevenir los trastornos relacionados con el alcoholismo fetal en sus países?

R: Proporcionamos datos sobre 187 países. En una reciente conferencia internacional sobre los TEAF celebrada en Vancouver, muchas personas de diferentes países agradecieron a nuestro equipo que les hubiésemos proporcionado datos y pruebas que pueden utilizar con base para la adopción de medidas de prevención. Nos comentaron que antes, cuando decían a sus gobiernos que los TEAF son afecciones graves incapacitantes, prevalentes y costosas, los funcionarios gubernamentales no les hacían caso, y algunos de ellos ni siquiera creían que los TEAF existiesen.

P: ¿Nos puede comentar algo sobre el nuevo estudio de la OMS en el que su Centro está participando junto con el Instituto Nacional contra el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo?

R: La OMS emprendió un proyecto internacional de investigación colaborativa sobre el desarrollo infantil y los factores de riesgo prenatales centrado en los TEAF con el fin de comprender mejor la prevalencia, gravedad y consecuencias de estos trastornos. Esta investigación tiene como finalidad influir en las políticas y programas para reducir el consumo nocivo de alcohol entre las mujeres en edad fecunda y prevenir el consumo del alcohol por las embarazadas.
Varios equipos multidisciplinarios de expertos de diferentes instituciones de todo el mundo están colaborando en este proyecto. Estamos estimando la prevalencia de los TEAF mediante un cribado de los niños de 7 a 9 años de edad de diferentes poblaciones de Belarús, el Canadá, Moldova, Namibia, Seychelles y Ucrania.

P: ¿Qué esperanzas tiene para el futuro?

R: El consumo de alcohol durante el embarazo debería reconocerse como un problema grave de salud pública, y en todo el mundo se precisan estrategias de prevención más eficaces centradas específicamente en el consumo del alcohol antes y durante el embarazo. Se deben invertir más esfuerzos en informar a las mujeres sobre los efectos nocivos del consumo de alcohol durante el embarazo. Cuando sea apropiado, se podría establecer el cribado universal de embarazadas y mujeres en edad fecunda para detectar el consumo de alcohol. Necesitamos un sistema de vigilancia de los TEAF para monitorear la incidencia y prevalencia de estos trastornos a nivel mundial. Todos somos responsables de prevenir los TEAF: las parejas, los familiares, los amigos y las comunidades deberían ayudar y apoyar a las mujeres durante el embarazo. Nuestras sociedades no deberían olvidar a las personas con TEAF, una discapacidad prevenible pero invisible.