Enfermedades crónicas y promoción de la salud

Prevención de las enfermedades crónicas


Una visión para el futuro: reducir la mortalidad

Las enfermedades crónicas se pueden prevenir
y controlar

Los rápidos cambios que amenazan a la salud mundial exigen una respuesta igualmente rápida que ante todo debe estar orientada al futuro. No es probable que las grandes epidemias de mañana se asemejen a las que hasta ahora han asolado al mundo, gracias a los avances del control de las enfermedades infecciosas. Si bien el riesgo de brotes, por ejemplo de una nueva pandemia de gripe, exigirá una vigilancia constante, la epidemia «invisible» de cardiopatías, accidentes cerebrovasculares, diabetes, cáncer y otras enfermedades crónicas será la que en un futuro previsible se cobrará el mayor tributo en forma de defunciones y discapacidad.

Sin embargo, en absoluto tenemos ante nosotros un futuro sin esperanza. Y es que otra de las realidades de hoy día, igualmente bien respaldada por la evidencia, es que ya disponemos de los medios necesarios para prevenir y tratar las enfermedades crónicas y para evitar millones de muertes prematuras y una carga inmensa de discapacidad.

En varios países, la aplicación de los conocimientos existentes ha conducido a grandes mejoras de la esperanza de vida y la calidad de vida de las personas de mediana y avanzada edad. Por ejemplo, las tasas de mortalidad por cardiopatías se han reducido hasta en un 70% en los tres últimos decenios en Australia, el Canadá, los Estados Unidos y el Reino Unido. Países de ingresos medios, como Polonia, también han conseguido avances sustanciales en los últimos años. Esos progresos se han logrado en gran parte gracias a la aplicación de enfoques amplios e integrados que comprenden intervenciones dirigidas tanto al conjunto de la población como al individuo, y que se centran en los principales factores de riesgo, abarcando así varias enfermedades. El total acumulado de vidas salvadas mediante esas reducciones es impresionante. Entre 1970 y 2000, según estimaciones de la OMS, se evitaron 14 millones de muertes por enfermedades cardiovasculares sólo en los Estados Unidos. Y en el Reino Unido se salvaron 3 millones de vidas durante ese mismo periodo.

El desafío estriba ahora en que otros países sigan el ejemplo

Tasas de mortalidad por cardiopatías, hombres ≥ 30 años, 1950-2002
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