Enfermedades crónicas y promoción de la salud

Prevención de las enfermedades crónicas


Una última palabra

Conocemos las causas. El camino a seguir está claro. Actuar está ahora en tus manos.

En muchos aspectos, somos los herederos de las decisiones que tomaron otras generaciones anteriores: políticos, dirigentes empresariales, financieros y gente corriente. Las futuras generaciones se verán afectadas a su vez por las decisiones que hoy tomemos. Todos nos enfrentamos a una alternativa: mantener el statu quo, o aceptar el desafío e invertir ya en la prevención de enfermedades crónicas.

Maintener el statu quo

Si no se actúa, unos 388 millones de personas morirán de enfermedades crónicas en los próximos 10 años. Muchas de esas defunciones serán prematuras y afectarán a familias, comunidades y países. Las repercusiones macroeconómicas serán sustanciales. Países como China, la Federación de Rusia y la India podrían ver recortada su renta nacional en una cantidad situada entre los $ 200 000 millones y los $ 550 000 millones durante los próximos 10 años de resultas de las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y la diabetes.

Invertir ya mismo

Aumentando la inversión en prevención de enfermedades crónicas, según se señala en este informe, se podrán prevenir 36 millones de muertes prematuras en los próximos 10 años. De las muertes así evitadas, unos 17 millones corresponderán a personas de menos de 70 años. Esas defunciones evitadas redundarían también en beneficio del crecimiento económico de los países. Por ejemplo, el logro de la meta mundial significaría un crecimiento económico acumulado de $ 36 000 millones para China, $ 20 000 millones para la Federación de Rusia
y $ 15 000 millones para la India durante los próximos 10 años. El hecho de no utilizar los conocimientos disponibles en materia de prevención y control de las enfermedades crónicas es una temeridad que pone en peligro innecesariamente a las generaciones futuras. No hay nada que justifique que las enfermedades crónicas sigan segando prematuramente la vida de millones de personas cada año por estar relegadas a un segundo plano en la agenda del desarrollo sanitario, cuando conocemos ya perfectamente la manera de evitar esas defunciones. Para asumir el reto que plantean la prevención y el control de las enfermedades crónicas se requiere un cierto bagaje de valor y ambición. La agenda prevista es amplia y audaz, pero el camino a seguir está claro. Conocemos las causas. El camino a seguir está claro. Actuar está ahora en tus manos.

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