Alerta y Respuesta Mundiales (GAR)

Actualización sobre la fiebre de Lassa en África Occidental

Weekly Epidemiological Record-Relevé épidémiologique hebdomadaire 2005;80(10):86-88

Antecedentes

La fiebre de Lassa se describió por primera vez en la década de los cincuenta, aunque el virus no se aisló hasta 1969. La enfermedad se da en África Occidental y se transmite a los humanos a través de los roedores, por contacto directo o indirecto con la excreta de los animales infectados. La infección puede producirse en el laboratorio o por contagio de persona a persona, especialmente en los hospitales, a través del contacto directo con sangre u otros líquidos corporales de los pacientes. La enfermedad comienza de forma gradual, con fiebre, vómitos y dolor retroesternal. Entre los signos puede observarse inyección conjuntival, edema periorbitario e inflamación del cuello. El 25% de los pacientes manifiestan sordera. En casos graves, los pacientes sufren choque, derrame pleural y hemorragia y edema cerebral. Aproximadamente el 15% de los pacientes hospitalizados mueren, aunque el simple tratamiento de apoyo puede mejorar el desenlace clínico, siempre que se administre tempranamente en el curso de la enfermedad. El tratamiento específico con ribavirina (un antivírico) también puede ser eficaz.

Los signos y síntomas de la fiebre de Lassa pueden confundirse con los de la malaria grave, la fiebre tifoidea, la fiebre amarilla y otras fiebres hemorrágicas víricas, pero el diagnóstico puede verse facilitado por la realización de pruebas de laboratorio sencillas. El diagnóstico definitivo requiere pruebas que sólo pueden llevarse a cabo en laboratorios muy especializados. Las estrategias de educación sanitaria para evitar el contagio de las personas que viven en zonas endémicas se centran en el control de los roedores y en reducir al mínimo el contacto con la excreta de estos. Las medidas para controlar la transmisión del virus a partir de los casos consisten en la adopción sistemática de las precauciones habituales, el aislamiento de los casos sospechosos y la vigilancia de los contactos.

La fiebre de Lassa es endémica en varios países de África Occidental. Los más afectados son los de la Unión del Río Mano (Guinea, Liberia y Sierra Leona), además de Nigeria. También hay riesgo en Costa de Marfil y Ghana. La incidencia de la fiebre de Lassa está en aumento en las zonas afectadas. La agitación social en la región de la Unión del Río Mano ha originado nuevos grupos de población vulnerable, como los refugiados y los trabajadores que prestan ayuda humanitaria. Recientemente se han registrado varios casos mortales de fiebre de Lassa en miembros de las fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. La vuelta de algunas zonas al control gubernamental y la reconstrucción de la sociedad civil en Liberia y Sierra Leona ponen a los trabajadores que prestan ayuda humanitaria en riesgo de contraer la fiebre de Lassa.

Brote nosocomial en Kenema (Sierra Leona), 2004

El hospital público de Kenema (Sierra Leona), informó en el invierno de 2004 de un brote de fiebre de Lassa que afectó a pacientes del servicio de pediatría y se cobró la vida de varios trabajadores del hospital. La mayoría de los casos eran niños pequeños, muchos de los cuales procedían directamente del servicio de pediatría, un hecho que no tenía precedentes. , La OMS envió a Kenema un equipo de investigación de campo para que ayudara a los funcionarios del Ministerio de Salud y Saneamiento a evaluar la situación y a contener la propagación de la enfermedad.

Entre el 1 de enero y el 24 de abril de 2004 fueron hospitalizados 95 casos pediátricos, el 78% de los cuales eran pacientes remitidos por el servicio de pediatría a la unidad de fiebre de Lassa, frente al 17% del año 2003. La media de edad de los casos era de 18 años, y la mitad tenía menos de 15 años; el 50% eran del sexo femenino. La tasa de letalidad fue del 30-50% en los menores de 5 años y del 71% en los menores de 1 año.

El gran número de casos que fueron dados de alta del servicio de pediatría en condiciones satisfactorias y días o semanas más tarde fueron hospitalizados de nuevo por fiebre de Lassa apunta a una transmisión nosocomial en el servicio de pediatría. La causa más probable sería la administración parenteral de fármacos procedentes de viales contaminados. Tampoco puede descartarse el uso compartido de agujas y jeringuillas infectadas. El brote desapareció tras la instauración de medidas de control de la infección.

Red de la Unión del Río Mano contra la fiebre de Lassa

Las recientes iniciativas de paz han abierto nuevas posibilidades para combatir la fiebre de Lassa. La Oficina de asistencia para Casos de Desastre en el Extranjero (Estados Unidos de América), las fuerzas de mantenimiento de la Paz de las Naciones Unidas, la Unión Europea, organizaciones nacionales y no gubernamentales y la OMS han unido sus fuerzas para crear la red de la Unión del Río Mano contra la fiebre de Lassa. Este programa proporcionará ayuda a Guinea, Liberia y Sierra Leona para crear estrategias nacionales de prevención y mejorar el diagnóstico de laboratorio, el manejo clínico y el control ambiental de la fiebre de Lassa. Además, en el hospital público de Kenema se está construyendo una nueva unidad para atender a los pacientes con fiebre de Lassa, financiada por la Unión Europea.

En ocasiones raras, los viajeros procedentes de zonas donde la fiebre de Lassa es endémica exportan la enfermedad a otros países. A pesar de que la malaria, la fiebre tifoidea, la fiebre amarilla y muchas otras enfermedades tropicales son mucho más frecuentes, el diagnóstico de fiebre de Lassa debería ser tenido en cuenta en pacientes febriles que hayan vuelto de África Occidental, especialmente si han estado en contacto con zonas rurales u hospitales en países en los que la enfermedad es endémica. El personal sanitario que atienda a un caso sospechoso de padecer fiebre de Lassa deberá ponerse en contacto de inmediato con los expertos locales y nacionales para recibir asesoramiento y solicitar pruebas de laboratorio.

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