Alerta y Respuesta Mundiales (GAR)

Evaluación de la gravedad de una pandemia de gripe

11 de mayo de 2009

La gravedad global de una pandemia de gripe, medida por el número de muertes y de casos graves, depende principalmente de la virulencia intrínseca del virus, pero hay muchos otros factores que pueden influir.

Un virus pandémico que inicialmente origine síntomas leves en personas sin otras enfermedades también puede llegar a causar problemas, sobre todo en las sociedades actuales, extremadamente móviles e interdependientes. Por otra parte, un virus que en un país cause enfermedad leve puede producir en otro país una morbilidad y mortalidad mucho mayores. Además, la virulencia intrínseca del virus puede cambiar a lo largo del tiempo, en las sucesivas oleadas de propagación nacional e internacional de la pandemia.

Propiedades del virus

Las pandemias de gripe son causadas por virus totalmente nuevos o que no han tenido recientemente una gran circulación en la población humana. Esto crea una vulnerabilidad casi universal a la infección. Aunque no todas las personas se infecten durante una pandemia, prácticamente todas serán vulnerables a la infección.

Uno de los motivos por los que las pandemias causan trastornos sociales y económicos consiste en el gran número de personas que caen enfermas al mismo tiempo, o casi al mismo tiempo, con el consiguiente riesgo de sobrecarga temporal de los servicios de salud.

La contagiosidad del virus también puede influir en la gravedad de una pandemia, dado que puede incrementar el número de personas enfermas y que necesitan atención en poco tiempo en una determinada zona geográfica. El aspecto positivo es que no todas las zonas del mundo, ni de un país, se ven afectadas simultáneamente.

La contagiosidad del virus influirá en la velocidad de propagación tanto nacional como internacional, que a su vez puede influir en la gravedad, puesto que una propagación rápida puede menoscabar la capacidad de los gobiernos y los servicios de salud para hacer frente a la situación.

Las pandemias suelen afectar especialmente a determinados grupos de edad. La concentración de casos y muertes en un grupo de edad joven, económicamente productivo, puede causar más problemas sociales y económicos que su concentración en grupos de personas muy jóvenes o de edad avanzada, como ocurre en las epidemias de gripe estacional.

Vulnerabilidad de la población

La vulnerabilidad global de la población puede ser muy importante. Por ejemplo, las personas con afecciones crónicas subyacentes (enfermedades cardiovasculares, hipertensión, asma, diabetes, artritis reumatoide y muchas otras) tienen más tendencia a sufrir infecciones graves o mortales. Combinada con otros factores, como el estado nutricional, la prevalencia de estas afecciones puede tener gran influencia en la gravedad de una pandemia.

Propagación en oleadas

La gravedad global de las pandemias también depende de su tendencia a evolucionar en dos oleadas, y a veces tres. Por muchos motivos, la gravedad de las sucesivas oleadas puede ser muy diferente en algunos países, o incluso en todos.

Una característica peculiar de los virus de la gripe es que sufren mutaciones frecuentes e imprevisibles en los ocho segmentos de su genoma, y especialmente en el gen de la hemaglutinina, por lo que no puede descartarse nunca la aparición de un virus intrínsecamente más virulento en el curso de una pandemia.

Las características de la propagación también pueden influir en la gravedad de las sucesivas oleadas. Por ejemplo, si en una primera oleada se ven afectados sobre todo los niños en edad escolar, en la segunda los más afectados pueden ser los ancianos, cuya mayor vulnerabilidad incrementará la mortalidad.

En el siglo pasado, la pandemia de 1918 empezó siendo leve, pero en una segunda oleada, seis meses más tarde, adoptó una forma mucho más letal. La pandemia de 1957 también empezó siendo leve, pero en la segunda oleada adoptó una forma más grave, aunque mucho menos devastadora que en 1918. La pandemia de 1968 también empezó siendo relativamente leve, con algunos casos esporádicos antes de la primera oleada, y siguió siendo leve en la segunda oleada en la mayoría de los países, aunque no en todos.

Capacidad de respuesta

Por último, el impacto de cualquier pandemia depende de la calidad de los servicios de salud. Un virus que sólo produzca síntomas leves en países con sistemas de salud sólidos puede ser devastador en países con sistemas de salud débiles, limitaciones e interrupciones frecuentes del suministros de medicamentos, entre ellos los antibióticos, y hospitales mal equipados, sobrecargados de enfermos y con escasez de personal.

Evaluación de la situación actual

En la actualidad se pueden hacer las siguientes observaciones con respecto al virus H1N1 y, más en general, acerca de la vulnerabilidad de la población mundial. Las observaciones sobre el H1N1 son preliminares y se basan en datos limitados procedentes de un pequeño número de países.

El H1N1 que está causando los brotes actuales es un virus nuevo que no se ha observado anteriormente en el ser humano ni en los animales. Aunque por el momento no se pueden obtener conclusiones firmes, los científicos prevén que la inmunidad a este virus sea escasa o nula, o que esté en gran medida confinada a los grupos de población de edad más avanzada.

Este virus H1N1 parece ser más contagioso que la gripe estacional. Las estimaciones actuales de su tasa de ataque secundario oscilan entre el 22% y el 33%, frente al 5% a 15% de la gripe estacional.

Con la excepción del brote de México, que todavía no está totalmente esclarecido, este virus H1N1 tiende a causar enfermedad muy leve en personas sin otras enfermedades. Fuera de México, casi todos los casos (y todos los casos mortales) se han registrado en personas con afecciones crónicas subyacentes.

Los dos brotes mayores y mejor documentados que se han registrado hasta ahora, el de México y el de los Estados Unidos de América, han afectado a un grupo de edad más joven que las epidemias de gripe estacional. Aunque se han confirmado casos en todos los grupos de edad, desde los lactantes hasta los ancianos, una característica llamativa de estos brotes iniciales consiste en la juventud de los pacientes con infecciones graves o mortales.

Con respecto a la vulnerabilidad de la población, es especialmente preocupante la tendencia de este virus H1N1 a causar infecciones más graves y mortales en personas con afecciones subyacentes.

Por varios motivos, la prevalencia de enfermedades crónicas ha aumentado de forma espectacular desde 1968, cuando se produjo la última pandemia del siglo pasado. La distribución geográfica de estas enfermedades, que en su momento se consideraron características de las sociedades ricas, también ha cambiado mucho. La OMS calcula que hoy día el 85% de la carga de enfermedades crónicas se concentra en los países de bajos y medianos ingresos. En esos países las enfermedades crónicas aparecen a edades más tempranas que en otras zonas más ricas del mundo.

Algunos científicos creen que el espectro clínico completo de la enfermedad causada por este virus H1N1 no se conocerá hasta que esté más extendido. Esto también podría alterar el cuadro actual de la enfermedad, que es predominantemente leve fuera de México.

Aparte de la mutabilidad intrínseca de los virus de la gripe, hay otros factores que, si el virus sigue propagándose, podrían modificar, aunque de forma totalmente imprevisible, la gravedad de la enfermedad observada en la actualidad.

Los científicos están preocupados por los posibles cambios que puedan tener lugar a medida que el virus se propague por el hemisferio austral y se encuentre con virus humanos circulantes en la actualidad, dado que en ese hemisferio está empezando ahora la estación gripal.

El hecho de que el virus de la gripe aviar H5N1 esté firmemente establecido en las aves de corral de algunas partes del mundo es otro motivo de preocupación. Nadie puede predecir cómo se comportará el virus H5N1 bajo la presión de una pandemia. Por ahora el H5N1 es un virus animal que no se transmite fácilmente al ser humano y que raramente presenta una transmisión directa de persona a persona.