Alerta y Respuesta Mundiales (GAR)

Fiebre hemorrágica de Marburgo en Angola ― Actualización Nº 7

6 de abril de 2005

Al 5 de abril, el Ministerio de Salud de Angola había notificado 181 casos de fiebre hemorrágica de Marburgo, 156 de los cuales habían fallecido. Se han registrado casos en cinco provincias, pero el epicentro del brote sigue estando en Uíge. Aunque al principio los menores de 5 años representaban cerca de un 75% de los casos, recientemente está aumentando el número de adultos afectados.

Se está investigando un posible caso de fiebre hemorrágica de Marburgo en la República Democrática del Congo.

Evaluación del brote

La OMS y el gobierno angoleño están preocupados por la evolución del brote de fiebre hemorrágica de Marburgo en Angola. Después de que el 21 de marzo se confirmara que el agente causal es el virus de Marburgo, la OMS envió a Uíge a epidemiólogos con gran experiencia para que evaluaran la situación y organizaran la respuesta inicial a esta emergencia. Esa evaluación motivó un aumento rápido y masivo del apoyo, consistente en el envío de varios cargamentos de suministros y de equipos internacionales de especialistas que en la actualidad se encuentran en Uíge y Luanda. El personal ha sido proporcionado por la OMS y sus asociados de la Red Mundial de Alerta y Respuesta ante Brotes Epidémicos (GOARN). El material necesario para fortalecer la capacidad local de diagnóstico y comunicación se encuentra ya sobre el terreno.

Este aumento rápido del apoyo no ha cesado, y el gobierno está haciendo grandes esfuerzos para facilitar la entrada rápida del personal y de los suministros, así como para montar la infraestructura básica necesaria para una respuesta ininterrumpida a esta emergencia.

La OMS ha adquirido una amplia experiencia en el control de las fiebres hemorrágicas víricas, y en particular de la fiebre hemorrágica de Ébola, una enfermedad estrechamente relacionada con la fiebre hemorrágica de Marburgo y casi idéntica desde el punto de vista clínico. Gracias a esa experiencia, la OMS confía en que se pueda controlar el brote. No obstante, la aplicación de medidas de control eficaces se enfrenta a varias dificultades importantes, algunas de las cuales son exclusivas de este brote.

La fiebre hemorrágica de Marburgo es una enfermedad extremadamente rara, sobre la cual hay escasos conocimientos. Hay poca información sobre el comportamiento del virus de Marburgo una vez que entra en contacto con una población humana. Como se explica en la nota descriptiva publicada recientemente por la OMS, este brote que se ha producido en Angola es uno de los dos grandes brotes de la enfermedad que han afectado a poblaciones indígenas africanas desde que el virus se detectó por vez primera en 1967. El otro brote importante, que empezó a finales de 1998 en la República Democrática del Congo, sólo afectó a dos aldeas poco pobladas de una zona remota del país, ocasionó casos esporádicos con pequeñas cadenas de transmisión a lo largo de dos años y nunca alcanzó la intensidad de transmisión que se ha visto en Angola en tan sólo algunas semanas. El brote de Angola es el mayor de que hay constancia, el de mayor letalidad y el primero que se registra en un entorno urbano.

Los casi tres decenios de guerra civil que ha vivido Angola han dejado al país con una infraestructura sanitaria muy debilitada, un sistema hospitalario con grandes carencias de equipos y suministros básicos, sistemas de comunicación y transportes insuficientes y una población debilitada por las privaciones económicas. Todo ello dificulta las medidas de contención, que dependen de la vigilancia activa de los casos, de su detección y aislamiento rápidos en servicios destinados y equipados especialmente para ese fin, y del rastreo rápido de los contactos.

De acuerdo con la experiencia adquirida en la lucha contra la fiebre hemorrágica de Ébola, las medidas de control pueden tener un impacto inmediato gracias a la interrupción de las cadenas de transmisión. El éxito de esas medidas dependerá de la continuidad de su aplicación, respaldada por una vigilancia eficaz, y requiere sistemas de comunicación y transporte muy buenos. En la actualidad Angola no dispone de esos sistemas, que tampoco podrán establecerse con rapidez. Otra consecuencia de la historia reciente del país es la existencia de cientos de miles de minas que dificultan el transporte ferroviario y por carretera, y hacen que el personal y los materiales tengan que ser transportados por vía aérea. La intensificación de la vigilancia en Uíge en los últimos días ha permitido comprobar que algunos pacientes no son hospitalizados y mueren en su domicilio, por lo que es urgente organizar servicios de recogida y enterramiento de los cadáveres.

Los casos que se han producido entre los profesionales sanitarios destacan la necesidad de incrementar los suministros de equipos de protección para los trabajadores de primera línea, especialmente en Uíge, la ciudad más afectada, y en Luanda, una ciudad con gran densidad de población. Hasta la fecha, la OMS ha organizado tres envíos de estos equipos y hay otros en camino. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), Médecins sans Frontières y el UNICEF también están suministrando equipos de protección personal. No obstante, los suministros todavía son insuficientes para cubrir las necesidades. Los síntomas de la fiebre hemorrágica de Marburgo y su rápida letalidad en la mayoría de los casos pueden causar en las poblaciones afectadas una gran inquietud, que puede incrementar el riesgo de que huyan a otros lugares, contribuyendo así a una mayor propagación de la enfermedad. Además, las medidas de control crean alarma social y pueden aumentar el malestar de la población. Existen indicios de que en Uíge hay una cierta renuencia a buscar tratamiento y a la hospitalización. Son necesarias medidas urgentes para fortalecer el sistema hospitalario, restablecer la confianza de la población y mejorar así la adherencia a las medidas de control.

Todos los días se reciben numerosas alertas, y los equipos del Ministerio de Salud y de la OMS las están investigando rápidamente; la radio comunica diariamente los resultados, y la información sobre la evolución del brote está mejorando. El periodo de incubación de la enfermedad, que puede llegar a ser de tan sólo 3 días, hace del rastreo rápido y eficaz de los contactos una de las prioridades. Un buen rastreo de los contactos y una buena conducta clínica ante ellos contribuye a asegurar que los posibles casos sean aislados antes de que aparezcan los síntomas, momento a partir del cual el riesgo de transmisión es máximo. Otras prioridades actuales son la protección del personal de primera línea, el reforzamiento del control de la infección en las salas de aislamiento, el mejoramiento del traslado de los casos sospechosos a estas salas y la información de la población, destinada a fomentar los comportamientos protectores y a mejorar la adherencia a las medidas de control. Además de estas tareas fundamentales, una de las principales prioridades actuales consiste en evitar que el virus se introduzca en las zonas urbanas o periurbanas con gran densidad de población. Por ejemplo, el actual epicentro del brote, Uíge, tiene unos 500 000 habitantes, pero Luanda, donde también se han registrado algunos casos, tiene una población cercana a los 3 millones. El Ministerio de Salud está fortaleciendo la capacidad de respuesta en Luanda, y la OMS está incrementando el personal internacional de apoyo en la capital.

Colaboración internacional

A lo largo de las dos últimas semanas, la OMS, desde la propia Sede, la Oficina Regional para África y las oficinas de país en Angola y Mozambique, ha prestado apoyo al Ministerio de Salud.

Los miembros de GOARN y otras organizaciones que están colaborando con el Ministerio de Salud para controlar el brote son los siguientes:

  • Bernhard-Nocht-Institut für Tropenmedizin (BNI), Hamburg, Allemania
  • Laboratorio Nacional de Microbiología. Winnipeg, Canadá
  • Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Atlanta, EE.UU.
  • Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS). Département Hommes, Natures, Sociétés y Museum National d'Histoire Naturelle. Paris, Francia.
  • Epicentre. Paris, Francia.
  • Programa Europeo de Formación en Epidemiología de Intervención (EPIET).
  • Institut für Virologie, Marburg, Allemania
  • Institut National de Recherche Biomedicale. Kinshasa, República Democrática del Congo.
  • Instituto Pasteur. Dakar, Senegal.
  • Hospital de Johannesburgo. Departamento de Control de las Infecciones. Johannesburgo, Sudáfrica.
  • Hospital General de Manchester. Departamento de Enfermedades Infecciosas. Manchester, Reino Unido.
  • Médecins sans Frontières (Bélgica, España, Francia y Países Bajos).
  • Ministerio de Salud. Brasil.
  • Ministerio de Salud. República del Congo.
  • National Institute for Communicable Diseases, Special Pathogens Unit, Sandringham, Sudáfrica.
  • Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación. Departamento de Ayuda Humanitaria.
  • UNICEF.
  • Universidad de Witwatersrand. Departamento de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas, Servicio Nacional de Laboratorios de Salud (NHLS) y Escuela de Anatomía Patológica. Johannesburgo, Sudáfrica.
  • Programa Mundial de Alimentos.
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