Alerta y Respuesta Mundiales (GAR)

Fiebre hemorrágica de Marburgo en Angola — Actualización Nº 9

8 de abril de 2005

Al 7 de abril se habían notificado en Angola 205 casos de fiebre hemorrágica de Marburgo, de los cuales 180 habían fallecido. Se han notificado 6 casos en una nueva provincia, Zaire, con lo cual ya son siete las provincias afectadas, todas ellas situadas en el noroeste del país.

Los equipos móviles de vigilancia desplazados en Uíge se vieron obligados a suspender sus actividades ayer, cuando sus vehículos fueron atacados y dañados por la población. Como la situación no ha mejorado, hoy no ha habido equipos de vigilancia trabajando en esta provincia, que sigue siendo el epicentro del brote.

El personal de la OMS en Uíge ha sido notificado hoy de varias muertes, pero los equipos no han podido investigar su causa ni recoger los cadáveres para enterrarlos en condiciones de seguridad. Se han celebrado conversaciones con las autoridades provinciales para encontrar soluciones urgentes.

Los aparatosos síntomas de la fiebre hemorrágica de Marburgo y su alta letalidad están creando un clima de miedo que se ve agravado por el hecho de que la población no entiende la enfermedad. Además, como la enfermedad no tiene cura, la hospitalización no trae consigo un desenlace favorable, y eso ha erosionado la confianza en el sistema de atención médica.

La OMS está familiarizada con esas reacciones, que se han observado en brotes anteriores de otra enfermedad muy parecida: la fiebre hemorrágica del Ebola. Ya se encuentran en Uíge dos antropólogos médicos a los que pronto se unirán expertos en movilización social procedentes de Angola, la República Democrática del Congo y Mozambique. No se espera que la adherencia a las medidas de control aumente en ausencia de campañas intensas para informar a la población acerca de la enfermedad.

En los países africanos, el factor más importante en la lucha contra las fiebres hemorrágicas víricas es la participación de las comunidades afectadas en las actividades de control. Para lograr esa participación hay que respetar las creencias locales sobre las causas de la enfermedad y los rituales tradicionales de duelo. Cuando la población entiende y acepta unos cuantos mensajes simples —evitar el contacto con la sangre y otros líquidos corporales al cuidar a los enfermos, no tocar a los cadáveres— es posible detener la transmisión en la comunidad y llegar a controlar el brote.

Llamamiento internacional

El personal especializado internacional y el equipo se han desplegado rápidamente y empiezan a notarse los efectos de las medidas adoptadas. El control del brote requiere más materiales y suministros, así como la intensificación y el mantenimiento del apoyo técnico proporcionado por equipos multidisciplinarios. El suministro de equipos de protección personal adecuados es especialmente urgente. También es necesario aumentar la coordinación sobre el terreno del apoyo técnico, operativo y logístico.

La OMS ha lanzado hoy, a través de las Naciones Unidas, una petición de financiación para apoyar la respuesta de emergencia a este brote. La OMS necesita US$ 2,4 millones para ayudar al Ministerio de Salud de Angola a intensificar las operaciones en curso sobre el terreno.

Las actividades prioritarias para reducir el riesgo de transmisión en la comunidad son la movilización social intensiva y la educación sanitaria en las ciudades y pueblos de la provincia de Uíge. Las prioridades para reducir el riesgo de transmisión en los servicios de salud son el suministro de equipo de protección para el personal de primera línea y de materiales esenciales para el control de la infección, como los desinfectantes. Otras actividades que hay que fortalecer urgentemente son la detección y aislamiento temprano de los casos y el rastreo y seguimiento de los contactos.

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