Alerta y Respuesta Mundiales (GAR)

Fiebre hemorrágica de Marburgo en Angola ― Actualización Nº 15

22 de abril de 2005

Al 20 de abril el Ministerio de Salud de Angola había notificado 266 casos de fiebre hemorrágica de Marburgo, de los cuales 244 habían fallecido. En la provincia de Uíge, donde sigue estando el epicentro del brote, al 21 de abril se habían notificado 253 casos, de los cuales 233 habían sido mortales.

Evaluación del brote

La respuesta internacional al brote de Angola comenzó hace un mes, el 22 de marzo. Las características de la fiebre hemorrágica de Marburgo y las condiciones existentes en Angola han puesto a prueba la capacidad internacional de contención de las enfermedades emergentes. El brote de Angola es el mayor y el más letal de que hay constancia; la tasa de letalidad actual supera el 90%. En comparación, los brotes de fiebre hemorrágica de Ebola, una enfermedad muy similar, han presentado tasas de letalidad entre el 53% y el 88%, dependiendo de la cepa vírica implicada. En el otro gran brote de fiebre hemorrágica de Marburgo registrado hasta ahora, que tuvo lugar en la República Democrática del Congo entre 1998 y 2000, la tasa de letalidad fue del 83%.

Hay dos factores que dificultan la detección rápida de los brotes de fiebre hemorrágica de Marburgo: su extrema rareza y su semejanza con otras enfermedades observadas en países en los que son frecuentes las enfermedades infecciosas mortales. Hasta ahora no se han podido identificar con certeza la fuente de los casos iniciales registrados en Angola ni la fecha en que se produjeron.

El número de casos empezó a aumentar en febrero, y de forma más intensa en marzo. El 21 de marzo se detectó la presencia del virus de Marburgo en muestras de pacientes enviadas a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Atlanta, EE.UU.), y el Ministerio de Salud de Angola solicitó la asistencia de la OMS. Las actividades de respuesta comenzaron al día siguiente. Como se sabe por la amplia experiencia adquirida en los brotes de otras fiebres hemorrágicas víricas, entre ellas la de Ebola, los brotes de fiebre hemorrágica de Marburgo se pueden detener utilizando medidas de salud pública clásicas. En teoría, las medidas necesarias para terminar con el brote de Angola son poco numerosas y simples: detección y aislamiento rápidos de los pacientes, rastreo y gestión de sus contactos íntimos, control de la infección en los hospitales, y ropa de protección para el personal sanitario, con el fin de interrumpir las cadenas de transmisión y eliminar toda posibilidad de que la enfermedad siga propagándose.

Sin embargo, estas medidas simples se ven complicadas por las características especiales de la enfermedad. Su inicio súbito, la aparatosidad de los síntomas, el rápido deterioro de los pacientes y la inexistencia de vacunas y tratamientos eficaces generan un gran temor en las poblaciones afectadas. Este miedo puede dificultar las operaciones de control, especialmente cuando la población empieza a ocultar los casos y los cadáveres por sospechar de la seguridad de los hospitales.

En el presente brote esas sospechas son comprensibles. Han sido muy pocos los casos confirmados mediante pruebas de laboratorio que han sobrevivido, y la mayoría de los pacientes hospitalizados han fallecido uno o dos días después de su ingreso. Las poblaciones afectadas ven al personal de los equipos móviles, equipados de la cabeza a los pies con ropa protectora, como extraños que se llevan a sus familiares y seres queridos, a quienes puede que no vuelvan a ver con vida.

El personal de la OMS destinado en Uíge ha informado hoy de nuevos signos que indican que la actitud de la población está mejorando, aunque la hostilidad hacia los equipos móviles sigue siendo motivo de preocupación en una zona donde recientemente se han producido casos y muertes. Siguen los esfuerzos destinados a sensibilizar a las poblaciones afectadas, llevados a cabo por voluntarios locales, apoyados por expertos de Brasil y Mozambique que hablan el portugués.

Las condiciones existentes en Angola, un país debilitado por cerca de tres décadas de guerra civil, han planteado dificultades adicionales. El suministro de agua y electricidad es intermitente, incluso en los centros sanitarios. Otro problema consiste en la debilidad de las infraestructuras, como las comunicaciones y los transportes. Ayer, la oficina de la OMS en Uíge fue informada de una muerte en otro municipio, pero debido al mal estado de las carreteras no pudo recoger el cadáver para enterrarlo en condiciones seguras.

Afortunadamente, la propagación de la enfermedad más allá de la provincia de Uíge, situada en el interior del país, ha sido limitada. De los 266 casos y 244 muertes registradas, 197 casos y 183 muertes se han producido en el municipio de Uíge. En otros municipios de la provincia de Uíge se han producido otros 56 casos y 50 muertes.

La OMS cree que el riesgo de propagación internacional es bajo. No ha habido casos entre los extranjeros, exceptuando a los que participan en la atención directa a los pacientes. No hay pruebas de que los pacientes puedan propagar el virus antes del inicio de los síntomas y en la fase sintomática los pacientes llegan rápidamente a un estado de enfermedad manifiesta y muy grave.

La OMS es optimista con respecto a la posibilidad de llegar a controlar el brote, siempre que las actividades actuales se mantengan con vigor suficiente. Se están aplicando todas las medidas de contención esenciales y para ello se cuenta con la cooperación de las autoridades y los expertos nacionales y con un amplio apoyo internacional, incluido el proporcionado por más de 60 trabajadores internacionales cedidos por instituciones pertenecientes a la Red Mundial de Alerta y Respuesta ante Brotes Epidémicos.

En el presente brote se han utilizado todos los instrumentos y métodos desarrollados durante la respuesta internacional a los brotes de otras enfermedades, y el éxito de esta colaboración ha superado las expectativas iniciales. Las necesidades, que han ido desde teléfonos satelitales y equipos de radio portátiles hasta vehículos, equipos de protección, desinfectantes y personal especializado, se han comunicado rápidamente y se han cubierto de inmediato.

La OMS y sus asociados están preparados y organizados para mantener la respuesta al brote durante varios meses más si ello fuera necesario. En la actualidad, un importante objetivo consiste en transferir al personal nacional los conocimientos técnicos y las responsabilidades de la respuesta al brote, y se están tomando medidas de capacitación para lograr este objetivo.

Compartir