Alerta y Respuesta Mundiales (GAR)

Fiebre hemorrágica de Marburgo en Angola ― Actualización Nº 20

27 de mayo de 2005

Al 26 de mayo, el Ministerio de Salud de Angola había notificado 399 casos de fiebre hemorrágica de Marburgo, de los cuales 335 habían sido mortales. La gran mayoría de los casos se han producido en la provincia de Uíge, donde se han notificado 388 casos y 324 muertes.

Ayer se notificaron en el municipio de Bungo, provincia de Uíge, cuatro nuevos presuntos casos, tres de los cuales fueron mortales. Dos de ellos han sido confirmados mediante pruebas de laboratorio. Estos casos son los primeros que se detectan en este municipio desde principios de abril. Se ha iniciado una investigación urgente para determinar si los casos de Bungo pueden estar relacionados con el municipio de Uíge, donde persiste la transmisión. La aparición de un nuevo foco de transmisión sería un acontecimiento inquietante desde el punto de vista del control del brote. El rastreo de los contactos está funcionando de forma más eficiente en el municipio de Uíge. Esta semana, el personal de los equipos móviles de vigilancia ha podido visitar y examinar a más de la mitad de las 100 personas que se sabe que han tenido contacto íntimo con pacientes. No obstante, se siguen registrando nuevos casos que no muestran ninguna relación conocida con casos previos, lo cual indica que el sistema de vigilancia todavía no ha logrado la eficiencia necesaria para interrumpir las cadenas de transmisión.

El personal local e internacional ha seguido identificando prácticas culturales que posibilitan la exposición al virus y que, por consiguiente, favorecen la persistencia del brote. Recientemente se han formado cerca de 200 curanderos tradicionales para que sepan cómo reducir los riesgos para sí mismos y para sus clientes, y se les han proporcionado máscaras y guantes. Hasta la fecha han fallecido de fiebre hemorrágica de Marburgo al menos dos curanderos tradicionales.

Las campañas educativas intensivas sobre los riesgos de los tratamientos caseros con inyecciones, apoyadas por los líderes religiosos locales y voluntarios de la Cruz Roja, han permitido recoger y desechar en condiciones de seguridad un gran número de jeringas. Sin embargo, no es seguro que se haya conseguido eliminar totalmente esta práctica, que constituye una vía muy eficiente de propagación del virus, en la población de Uíge.

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