Alerta y Respuesta Mundiales (GAR)

Enterovirus en China

Hasta el 29 de abril se habían notificado 1884 casos, 20 de ellos mortales, de enfermedad boca-mano-pie (EBMP) por enterovirus 71 (EV-71) en lactantes y niños pequeños. Las 20 muertes se registraron en la ciudad de Fuyang (provincia de Anhui, China).

Los casos mortales se debieron a complicaciones graves como el edema pulmonar neurogénico causado por la infección por EV-71. La tasa general de letalidad ha disminuido del 11% entre el 10 y el 31 de marzo al 0,2% entre el 17 y el 29 de abril.

El número de casos hospitalizados ha aumentado gradualmente desde finales de marzo, y bruscamente a partir del 19 de abril.

Los expertos en salud pública prevén que el número de casos siga aumentando y alcance el máximo hacia junio o julio. La investigación retrospectiva ha revelado que se habían producido casos esporádicos desde principios de marzo. Se han registrado casos por toda la ciudad de Fuyang.

Las pruebas iniciales para detectar diferentes enfermedades respiratorias no proporcionaron resultados concluyentes. Posteriormente se realizaron nuevas pruebas y se efectuaron consultas con expertos a nivel nacional. El 23 de abril se confirmó la infección por EV-71. Las autoridades sanitarias informaron inmediatamente de esos resultados a la OMS y a los departamentos de salud de la RAE de Hong Kong y de la Provincia de Taiwán.

Las autoridades sanitarias de China han puesto en marcha medidas focalizadas de prevención y control en la ciudad de Fuyang y la provincia de Anhui: vigilancia reforzada, formación de los profesionales sanitarios de todos los niveles en materia de tratamiento, prevención y control, reforzamiento de la gestión de la salud medioambiental y supervisión y monitorización de la calidad del agua de beber. Se está llevando a cabo una campaña de sensibilización de la población en la que se insiste en la necesidad de adoptar una buena higiene personal, y especialmente en el lavado de las manos.

Los enterovirus no poliomielíticos son frecuentes y están presentes en todo el mundo. Aunque la infección suele ser asintomática y pasar desapercibida, estos virus también se asocian ocasionalmente a brotes en los que hay un número superior al habitual de pacientes con enfermedad manifiesta, a veces con consecuencias mortales. No hay tratamiento antivírico específico, y el tratamiento se centra en la prevención de las complicaciones. Como no hay vacuna para este virus, el control durante los brotes se centra en medidas higiénicas clásicas, como el lavado frecuente de las manos y la desinfección de las ropas y superficies sucias. En algunas situaciones puede ser aconsejable cerrar las guarderías y escuelas para reducir la intensidad de la transmisión. No es necesario restringir los viajes ni el comercio.

En la actualidad, muchos países de la Región del Pacífico Occidental han reforzado la vigilancia de la enfermedad boca-mano-pie y de sus complicaciones graves en los niños.

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