Alerta y Respuesta Mundiales (GAR)

Cólera en Zimbabwe

Desde agosto de 2008 hasta el 1 de diciembre de 2008, el Ministerio de Salud de Zimbabwe ha notificado 11 735 casos de cólera, de los cuales 484 han sido mortales. Se han visto afectadas todas las provincias del país. La tasa de letalidad global es del 4%, pero ha llegado al 20–30% en zonas remotas. El 50% de los casos se han registrado en Budiriro, un suburbio de la capital, Harare, con gran densidad de población. En Beitbridge, ciudad fronteriza con Sudáfrica, se ha registrado otro 25% de los casos. En los dos últimos días se han visto afectadas dos nuevas zonas: Chegutu (en la provincia de Mashonaland Occidental) y Mvuma (en la provincia de Midlands). También se han recibido informes de los Ministerios de Salud de los países vecinos en los que se confirma que se han registrado casos de cólera en Musina (Sudáfrica), Palm Tree (Botswana) y el distrito de Guro (Mozambique).

La frecuencia de los brotes de cólera ha aumentado en Zimbabwe desde principios de los años noventa. Sin embargo, con la excepción de los grandes brotes de 1999 y 2002, la enfermedad se ha mantenido bajo control con la intensificación de las medidas de prevención y preparación.

El cólera se transmite sobre todo a través del agua y los alimentos contaminados, y está estrechamente relacionado con una mala gestión medioambiental. Las interrupciones recientes del suministro de agua y el hacinamiento son factores agravantes de esta epidemia. El organismo responsable del agua (Zimbabwe National Water Authority) ha prometido corregir urgentemente los problemas del suministro de agua y del sistema de alcantarillado.

El Ministerio de Salud, la OMS y los asociados del sector de la salud (UNICEF, IOM, OXFAM-GB, Médecins du Monde, ICRC, ACF, MSF‐España - Países Bajos y Luxemburgo, Plan International, GOAL, Save the Children-UK y otros), han elaborado un plan operacional de respuesta integral, coordinada y multisectorial para atender las necesidades de la población en las zonas afectadas. La OMS está adquiriendo suministros de emergencia para cubrir las deficiencias identificadas y va a enviar a un equipo completo de investigación y respuesta al brote en el que habrá epidemiólogos, especialistas en movilización social e ingenieros hidráulicos y de saneamiento. Además, un epidemiólogo y tres gestores de datos del Equipo de Apoyo Interpaíses de la OMS en Harare están colaborando con la oficina de la OMS en el país en la monitorización, análisis y cartografía de los datos.

Se está fomentando la autoprotección de las comunidades contra el cólera mediante la adopción de prácticas seguras de manipulación de los alimentos y de higiene personal. La utilización de sales de rehidratación orales en el domicilio es fundamental para reducir la mortalidad.

Se desaconseja vivamente la quimioprofilaxis masiva, porque no afecta a la propagación del cólera, crea una falsa sensación de seguridad y puede tener efectos adversos mediados por el aumento de la resistencia a los antimicrobianos.

Una vez que se ha iniciado un brote, la OMS no recomienda la utilización de la vacuna anticolérica oral precalificada por la OMS disponible en la actualidad a nivel internacional debido a la necesidad de administrar dos dosis, al tiempo que se necesita para que alcance la eficacia protectora, al alto costo y a la demanda de grandes medios logísticos.

La OMS nunca ha recomendado la utilización de la vacuna anticolérica parenteral debido a su baja eficacia protectora y a la aparición de reacciones adversas graves.

La OMS no recomienda ninguna restricción del comercio ni de los viajes a las zonas afectadas con el fin de controlar la propagación del cólera. No obstante, se alienta a los países vecinos a que refuercen sus sistemas de vigilancia activa y preparación.

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