Alerta y Respuesta Mundiales (GAR)

Cólera en Zimbabwe — Actualización

Hasta el 25 de diciembre de 2008, el Ministerio de Salud de Zimbabwe había notificado 26 497 casos de cólera, 1518 de ellos mortales. Se han visto afectadas todas las provincias del país. La mayoría de los casos se han registrado en Harare, sobre todo en el suburbio de Budiriro, al suroeste de la capital; le siguen Beitbridge (Matabeleland Meridional) y Mudzi (Mashonaland Oriental). El brote actual es el mayor que se haya registrado nunca en Zimbabwe, y sigue estando fuera de control. De hecho, en la semana epidemiológica que finalizó el 20 de diciembre se registraron 5000 nuevos casos (lo cual supone un aumento del número semanal de casos con respecto a semanas anteriores) y un aumento de las muertes fuera de los centros sanitarios/terapéuticos.

La tasa de letalidad ha aumentado al 5,7% (cifra muy superior al 1% habitual en grandes brotes), y en algunas zonas rurales ha llegado al 50%. La mortalidad fuera de los centros sanitarios sigue siendo muy elevada. Hay indicios claros de que es necesario mejorar el tratamiento de los casos y el acceso a la atención sanitaria, y en particular el acceso de las comunidades a la rehidratación con sales orales en las fases muy iniciales de la enfermedad.

El brote ha asumido una dimensión subregional, una vez que se han notificado casos en los países vecinos. En Sudáfrica, hasta el 26 de diciembre se habían registrado 1279 casos, 12 de ellos mortales (tasa de letalidad del 0,9%), la mayoría (1194) en la zona del Limpopo. También se han registrado casos en Botswana (Palm Tree).

La situación actual está estrechamente relacionada con la carencia de agua potable, las malas condiciones de saneamiento, el deterioro de la infraestructura sanitaria y la disminución del número de profesionales sanitarios que acuden al trabajo. Otros factores de riesgo son el comienzo de la estación lluviosa y el aumento de los movimientos de población, tanto en el país como a través de sus fronteras, con motivo de las fiestas navideñas.

La OMS, en colaboración con el Ministerio de Salud y asociados de los grupos de acción en materia de salud y agua y saneamiento, ha creado una unidad de coordinación de la respuesta al brote de cólera con el fin de reforzar la detección temprana y la notificación de los casos, mejorar el mecanismo de respuesta y el acceso a la asistencia sanitaria, y garantizar el tratamiento adecuado de los casos. La OMS también ha desplegado sobre el terreno a expertos en salud pública, agua y saneamiento, logística y movilización social. Teniendo en cuenta la magnitud del brote y el ritmo de su propagación, es fundamental que se refuercen todas las actividades de control en la totalidad del país.

Dada la dinámica actual del brote y el colapso del sistema sanitario, no se recomienda la vacunación contra el cólera. Como la vacuna anticolérica oral precalificada por la OMS disponible en la actualidad a nivel internacional requiere la administración de dos dosis y tiempo para que se alcance la eficacia protectora, tiene un alto costo y demanda de grandes medios logísticos, no se recomienda su utilización una vez que se ha iniciado un brote. La OMS nunca ha recomendado la utilización de la vacuna anticolérica parenteral debido a su baja eficacia protectora y a la aparición de reacciones adversas graves.

La OMS no recomienda ninguna restricción del comercio ni de los viajes a las zonas afectadas con el fin de controlar la propagación del cólera. No obstante, se alienta a los países vecinos a que refuercen sus sistemas de vigilancia activa y preparación. Se desaconseja vivamente la quimioprofilaxis masiva, porque no afecta a la propagación del cólera, crea una falsa sensación de seguridad y puede tener efectos adversos mediados por el aumento de la resistencia a los antimicrobianos.

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