Preparación y respuesta ante emergencias

Síndrome de Guillain-Barré — Polinesia francesa (Francia)

Brote epidémico
7 de marzo de 2016

El 24 de noviembre de 2015, las autoridades sanitarias de la Polinesia francesa notificaron casos de morbilidad y mortalidad de causa desconocida y no especificada en el contexto de brotes de infección por virus de Zika y del dengue (serotipos 1 y 3). En la presente actualización se aporta información adicional sobre los datos clínicos y las investigaciones epidemiológicas y de laboratorio de estos casos.

Entre octubre de 2013 y abril de 2014 la Polinesia francesa sufrió el mayor brote de infecciones por el virus de Zika registrado hasta ahora en ese territorio. En ese periodo se investigó la posible infección de 32 000 pacientes (el 11,5% de la población), y el sistema nacional de vigilancia notificó 8750 casos sospechosos, de los cuales 383 se confirmaron posteriormente mediante RCP-RT (reacción en cadena de la polimerasa con retrotranscriptasa).

Durante el brote fueron hospitalizados 42 pacientes con síndrome de Guillain-Barré (SGB). Esto representa una incidencia de SGB en la Polinesia francesa 20 veces mayor que en los 4 años anteriores. De los 42 pacientes, 16 (38%) tuvieron que ingresar en cuidados intensivos y 12 (29%) recibieron ventilación mecánica. La duración del ingreso en los casos que no tuvieron que ingresar en cuidados intensivos osciló entre 7 y 20 días (mediana de 11); para los que sí ingresaron en cuidados intensivos fue de 16 a 70 días (mediana de 51). No se notificó ninguna muerte. La mayoría de los casos (88%) padecieron infecciones sintomáticas por el virus de Zika en los días (mediana de 6) anteriores a la aparición de los síntomas neurológicos.

Se efectuaron nuevas investigaciones para identificar el posible papel de las infecciones anteriores que están o podrían estar asociadas al SGB. Dichas investigaciones, llevadas a cabo por la Oficina de Vigilancia Sanitaria-Dirección General de Salud de la Polinesia francesa, revelaron que 41 de los 42 casos de SGB (98%) tenían anticuerpos IgM o IgG contra el virus de Zika; además, el 100% de los casos presentaron pruebas de seroneutralización positivas contra este virus. Los resultados obtenidos en un grupo de control sin enfermedad febril fueron significativamente diferentes: los anticuerpos IgM o IgG solo estaban elevados en 35 de los 98 controles (36%), y solo se detectaron anticuerpos neutralizantes contra el virus de Zika en 54 controles (56%).

Las pruebas serológicas para el dengue (inmunofluorescencia, inmunoensayo con microesferas y seroneutralización) no revelaron infección reciente por virus del dengue, aunque la mayoría de los casos (95%) tenían inmunidad frente a esta enfermedad. Se investigaron y excluyeron otras causas conocidas de SGB, como Campylobacter jejuni, citomegalovirus, VIH y virus de Epstein–Barr y herpes simple.

Evaluación del riesgo por la OMS

Este es el primer informe sobre un gran número de pacientes que presentaron SGB después de contraer el virus de Zika. El estudio aporta pruebas sólidas de una posible relación causal entre la infección por este virus y el SGB. Como los 42 casos tenían pruebas serológicas que indicaban infecciones sucesivas por los virus del dengue y de Zika, esta asociación podría ser un factor predisponente a la aparición del SGB. Son necesarias nuevas investigaciones para entender las implicaciones de las infecciones previas por el virus del dengue, juntos con las infecciones recientes por el virus de Zika, en la patogénesis del SGB.

Es probable que, igual que la Polinesia francesa, otros países que actualmente están padeciendo transmisión autóctona del virus de Zika sufran en los meses venideros un aumento del número de casos de SGB. Varios países de América Latina ya han empezado a notificar un aumento de la incidencia del SGB coincidente con un aumento de los casos de infección por el virus de Zika. No obstante, es fundamental asegurarse de que en todos esos países los aumentos de la incidencia del SGB se deben a un cambio real y no al aumento de la vigilancia. La OMS sigue observando la situación epidemiológica y realizando evaluaciones del riesgo basadas en la información más reciente.

Consejos de la OMS

La OMS recomienda a los Estados Miembros ya afectados por brotes de virus de Zika o que puedan estarlo en el futuro:

  • que sigan la evolución de la incidencia de los trastornos neurológicos, en especial del SGB para identificar variaciones inesperadas con respecto a sus valores de referencia;
  • que elaboren y pongan en práctica protocolos de atención a los pacientes suficientes para hacer frente a la carga adicional que para los centros sanitarios pueda suponer un aumento súbito del número de casos de SGB;
  • que aumenten la concienciación de los profesionales sanitarios con respecto a este problema y establezcan o refuercen los vínculos entre los servicios de salud pública y los clínicos de los sectores público y privado.

La proximidad de las viviendas a los lugares de cría de los mosquitos vectores es un importante factor de riesgo de infección por el virus de Zika. La prevención y el control se basan en la reducción de las fuentes de mosquitos (eliminación y modificación de los criaderos) y la reducción del contacto entre estos insectos y las personas. Esto se puede lograr reduciendo el número de hábitats naturales y artificiales llenos de agua en los que proliferan las larvas, reduciendo la población de mosquitos adultos alrededor de las comunidades en riesgo, y utilizando barreras tales como mosquiteros, cierre de puertas y ventanas, ropas largas y repelentes. Como los mosquitos del género Aedes (principal vector) pican de día, se recomienda que quienes duerman de día, especialmente los niños pequeños, los ancianos y los enfermos, se protejan con mosquiteros de cama, tratados o no con insecticidas.

Durante los brotes se pueden fumigar insecticidas para matar a los mosquitos adultos, siguiendo para ello las orientaciones técnicas de la OMS. Cuando haya indicaciones técnicas para ello, también se pueden utilizar insecticidas adecuados (recomendados por el Plan OMS de evaluación de plaguicidas) como larvicidas para tratar contenedores de agua relativamente grandes.

Quienes viajen a zonas de alto riesgo, sobre todo las embarazadas, deben adoptar precauciones básicas para protegerse de las picaduras de mosquitos: aplicación de repelentes, uso de ropa de color claro, pantalones largos y camisas de manga larga, y alojamiento en viviendas provistas de mosquiteros.

Teniendo en cuenta la información disponible, la OMS no recomienda la aplicación de restricciones al comercio con Francia ni a los viajes a ese país y sus departamentos ultramarinos.