Alerta y Respuesta Mundiales (GAR)

Prevención y mitigación de la gripe pandémica en comunidades con escasos recursos

Las directrices que se ofrecen a continuación han sido obtenidas del documento de la OMS "Pandemic influenza preparedness and mitigation in refugee and displaced populations: WHO guidelines for humanitarian agencies", segunda edición, 2008


Organización de la atención a los pacientes (1)

La organización de la atención a los pacientes tiene por objeto la prestación de cuidados sanitarios para atenuar la mortalidad y reducir al mínimo la transmisión de la enfermedad.

Cuando los recursos sean limitados, será necesario preseleccionar a los pacientes para su tratamiento durante la pandemia, a fin de aprovechar al máximo la capacidad disponible.

Deberán seguir prestándose los servicios médicos esenciales, y se suspenderán temporalmente los que sean opcionales y no esenciales.

La atención a los pacientes se organizará casi siempre en dos ámbitos diferentes: los centros sanitarios y el hogar.

Organización de la atención a los pacientes en centros sanitarios

Los criterios de admisión pueden diferir en función de las camas disponibles, que quedarán reservadas para aquellos casos graves en que el tratamiento pudiera ser más beneficioso.

En los casos leves atendidos en régimen ambulatorio, se designará siempre que sea posible a una persona, preferiblemente de la familia, que pueda ocuparse de atender al enfermo en el hogar si éste no fuera ingresado.

Los centros sanitarios afrontarán probablemente una elevada demanda de medios de apoyo al tratamiento, y deberían adoptar medidas al respecto. Según las estimaciones actuales, podrían necesitar tratamiento interno hasta un 10% de las personas que enferman.

En una población de 10.000 personas, ello implicaría la necesidad de dar tratamiento hospitalario a entre 500 y 600 personas durante dos a tres meses, solamente para la gripe, es decir, entre 6 y 10 pacientes diarios aproximadamente. Estas cifras son válidas en promedio y, por consiguiente, de carácter orientativo. Observése que el número de pacientes afectados semanalmente podría no ser constante durante el tiempo que dure la pandemia; es probable que su número aumente inicialmente hasta llegar a un máximo en el apogeo de la pandemia (semanas 4ª a 8ª), disminuyendo posteriormente.

Medidas a adoptar:

  • segregación de los pacientes con síntomas respiratorios respecto de los que presentan otros síntomas, tanto en régimen ambulatorio como hospitalario;
  • determinación de criterios respecto a la admisión o no de pacientes (condicionados a la capacidad de tratamiento);
  • determinación de protocolos para la gestión de los casos;
  • un protocolo aplicable al reenvío de casos (que establezca controles apropiados frente a la infección durante los traslados), si ello fuera viable;
  • confinamiento, en una unidad respiratoria independiente, de los pacientes admitidos bajo sospecha de gripe pandémica;
  • separación máxima entre camas o disposición de las camas en hilera, con la cabecera a continuación de los pies, cuando el espacio disponible sea limitado;
  • ventilación adecuada de las dependencias de tratamiento ambulatorio y hospitalario;
  • observancia de las precauciones estándares y antigotículas;
  • utilización de equipos de protección personal, en función del riesgo de exposición.

Cuando los recursos disponibles sean escasos, el tratamiento hospitalario consistirá, como mínimo, en:

  • tratamiento de la deshidratación mediante la administración intravenosa u oral de fluidos rehidratantes;;
  • terapia de oxígeno suplementaria (cuando sea posible) mediante mascarilla facial, con preferencia a la intubación nasal;
  • administración de antibióticos (por vía oral o parenteral) para las infecciones bacterianas secundarias;
  • administración de antipiréticos distintos de la aspirina para el dolor y la fiebre;
  • los suplementos nutricionales necesarios.

Nota: En personas afectadas por VIH, podría ser difícil distinguir entre las neumonías oportunistas o secundarias y la gripe pandémica.

Los medicamentos antivirales acortan la duración del período de excreción del virus y la gravedad de la enfermedad en los pacientes enfermos, y pueden prevenir también la enfermedad si se administran en régimen profilático. Cuando se disponga de ellos en cantidad limitada, se establecerán prioridades con arreglo a los protocolos vigentes a nivel nacional.

Por lo general, el orden de prioridades para la administración de antivirales será el siguiente:

  • tratamiento del personal sanitario afectado y de otros profesionales esenciales;
  • tratamiento de las personas enfermas ajenas al ámbito médico;
  • con posterioridad a la exposición, profilaxis del personal esencial que trabaja sin protección en situaciones de alto riesgo;
  • previamente a la exposición, profilaxis del personal indispensable que vaya a trabajar en situaciones de alto riesgo.
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