Lucha contra el dengue

Gestión ambiental

La gestión ambiental tiene por objeto modificar el entorno para evitar o reducir al mínimo la propagación vectorial y el contacto entre las personas y los vectores patógenos.

Tiene por objeto destruir, alterar, retirar o reciclar los recipientes no esenciales que puedan albergar huevos, larvas o pupas. Estas acciones han de ser la base para el control de los vectores del dengue.

Pueden distinguirse tres tipos de gestión ambiental:

  • Modificación ambiental: transformaciones físicas duraderas para reducir los hábitats de las larvas de los vectores, como la instalación de canalizaciones para el abastecimiento seguro de agua que incluyan las conexiones domiciliarias.
  • Manipulación ambiental: cambios temporales en los hábitats de los vectores que impliquen la gestión de los recipientes "esenciales", como vaciar y fregar con frecuencia los recipientes donde se almacena agua, los jarrones y los sistemas para refrigerar estancias vacías; limpiar los canalones; guardar los neumáticos al abrigo de la lluvia; reciclar o eliminar debidamente los recipientes y los neumáticos que no vayan a usarse más y ocuparse de las plantas que se encuentren cerca de las viviendas y en cuyas axilas foliares se acumule agua.
  • Cambios en las viviendas y la conducta de las personas: acciones destinadas a reducir el contacto entre las personas y los vectores, como la instalación de bastidores de tela metálica en puertas, ventanas y otros puntos de acceso, o el uso de mosquiteros si se duerme durante el día.

Las mejoras y el mantenimiento de las infraestructuras urbanas y los servicios básicos contribuyen a reducir los hábitats de las larvas, puesto que las grandes poblaciones de mosquitos Ae. aegypti suelen aparecer en entornos con sistemas deficientes de abastecimiento de agua y servicios inadecuados de saneamiento y eliminación de residuos.

Mejora de los sistemas de abastecimiento y almacenamiento de agua

Mejorar los sistemas de abastecimiento de agua es un método fundamental para controlar los vectores del género Aedes, particularmente los Ae. aegypti.

Es preferible canalizar el agua hasta las viviendas a obtenerla de pozos, tomas públicas de agua, sistemas de almacenamiento de agua de lluvia en azoteas (captación de agua pluvial) y otros sistemas para almacenar agua.

No obstante, para que dejen de ser necesarios los recipientes de almacenamiento de agua que sirven de hábitat para las larvas de los mosquitos (como tambores, depósitos colocados en las azoteas o en el suelo o cisternas de cemento), se ha de proporcionar a la población un sistema seguro de abastecimiento de agua potable.

La instalación de canalizaciones para el abastecimiento seguro de agua ha de ir acompañada de una estrategia de comunicación para desincentivar las prácticas tradicionales de almacenamiento de agua.

Protección de los recipientes de almacenamiento de agua contra los mosquitos

Pueden diseñarse recipientes para almacenar agua que impidan que los mosquitos depositen sus huevos en la superficie del agua. Se pueden equipar con tapaderas estancas o, en caso de que se rellenen con agua de lluvia, se les pueden acoplar filtros de malla bien ajustados que permitan el paso del agua de lluvia pero impidan el paso de los mosquitos.

Las tapas extraíbles han de cambiarse cada vez que se saca el agua y han de mantenerse debidamente para evitar que sufran daños y los mosquitos puedan atravesarlas.

Si se distribuyen bolitas de poliestireno expandido sobre la superficie del agua, se puede impedir que los mosquitos depositen sus huevos allí. No obstante, esto solo puede hacerse en los recipientes de almacenamiento que incorporan una tubería para extraer el agua por la parte inferior del depósito.

Gestión de residuos sólidos

En el contexto del control vectorial del dengue, la expresión «residuos sólidos» se refiere principalmente a los residuos domésticos, comunitarios e industriales no biodegradables. Además del control vectorial, reducir la cantidad de residuos sólidos en entornos urbanos supone muchas otras ventajas.

Aplicar buena parte de los principios básicos del control vectorial puede contribuir sustancialmente a reducir los hábitats larvarios de los mosquitos Ae. aegypti. Almacenar, recoger y eliminar debidamente los residuos es esencial para proteger la salud pública. La norma básica de "reducir, reutilizar y reciclar" es sumamente aplicable en este caso.

Las iniciativas para reducir los residuos sólidos deben centrarse en aquellos recipientes que no van a volver a usarse o que no son esenciales, particularmente si en la comunidad se ha estimado que producen importantes cantidades de mosquitos.

Los residuos sólidos han de recogerse en bolsas de plástico y eliminarse periódicamente. La frecuencia de recogida es importante: en climas cálidos, se recomienda que se haga dos veces por semana para evitar la aparición de moscas y roedores. Integrar el control de los mosquitos Ae. aegypti en los servicios de gestión de residuos es posible y se debe promover.

Limpieza de calles

Una limpieza fiable y periódica de las calles en la que se eliminen los recipientes que contengan agua y se limpien los sumideros para evitar que se estanque el agua y se críen mosquitos contribuirá a reducir los hábitats de las larvas de Ae. aegypti y a erradicar el origen de otras plagas urbanas.

Construcción de estructuras

Durante la planificación y la construcción de edificios y demás infraestructuras, como en los planes de renovación urbana, y mediante leyes y normativas, surgen oportunidades para modificar o reducir los posibles hábitats larvarios de los vectores urbanos de enfermedades, como los mosquitos Ae. aegypti, Culex quinquefasciatus y An. stephensi.

Por ejemplo, en Singapur se modificaron las leyes y ya no están permitidos los canalones en los tejados de edificios de nueva construcción, puesto que es difícil acceder a ellos y mantenerlos. Además, se exige a los propietarios que retiren los canalones existentes en sus edificios si no pueden mantenerlos de forma satisfactoria.