Directora General

Reunión sobre gripe aviar y gripe humana pandémica

Alocución de apertura

Ginebra, Suiza
7 de noviembre de 2005

En nombre de la OMS y de los demás organizadores de la reunión (FAO, OIE y Banco Mundial), les agradezco su presencia en esta casa.

Deseo expresar mi reconocimiento a los líderes mundiales que han dado prueba de su compromiso de hacer frente a las amenazas de la gripe aviar y la gripe humana pandémica.

El 31 de agosto, el Presidente Jacques Chirac tuvo la gentileza de invitar a una delegación de la OMS al Palacio del Elíseo para hacerla partícipe de sus inquietudes. Muchas gracias, Monsieur Le President.

El 13 de septiembre, los Jefes de Estado de la ASEAN se reunieron en Nueva York y abordaron esta cuestión.

Al día siguiente, el Presidente George Bush presentó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas la Alianza Internacional sobre la Gripe Aviar y la Gripe Pandémica, que celebró su primera reunión a primeros de octubre en Washington, D. C. Deseo además expresar mi reconocimiento al liderazgo del Presidente Bush por haber presentado personalmente la semana pasada el plan nacional de los Estados Unidos de América.

También doy las gracias al Primer Ministro del Canadá, Paul Martin, por haber acogido en Ottawa el mes pasado la reunión ministerial sobre Preparación ante una Pandemia Mundial de Gripe.

Los países de la Cooperación Económica de Asia y el Pacífico, la Unidón Europea, y el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas han celebrado recientemente todos ellos reuniones especiales dedicadas a la gripe aviar y la gripe humana pandémica.

Todos esos encuentros han contribuido a generar un creciente consenso internacional y a configurar el orden del día de la reunión que celebramos esta semana.

Asimismo, deseo expresar particularmente mi reconocimiento a los granjeros que han sacrificado sus aves infectadas. La suya ha sido la mayor de las contribuciones, no sólo al control de la gripe aviar, sino posiblemente al retraso de la aparición de un virus pandémico humano. Afrontan otra amenaza: sus limitados ingresos son especialmente vulnerables ante las restricciones al comercio o a los temores de los consumidores acerca de la inocuidad del consumo de aves o huevos. Eso nos recuerda la obligación de que la población reciba una información veraz sobre la gripe.

Doy también una calurosa bienvenida a los numerosos representantes de los medios informativos que se han unido hoy a nosotros. Desempeñan ustedes una función vital, puesto que una buena comunicación es esencial para que nuestros esfuerzos tengan éxito.

En primer lugar, deseo aclarar la diferencia entre gripe estacional, gripe aviar y gripe humana pandémica. En el hemisferio Norte estamos adentrándonos ahora mismo en el periodo álgido de la gripe estacional. Cada año, el virus de la gripe al que nos enfrentamos es distinto. Cada año hay que obtener una vacuna antigripal contra una cepa específica del virus. Yo mismo me vacuné contra la gripe la semana pasada.

Gripe aviar. Asistimos a una propagación sin tregua de la gripe aviar. Las aves migratorias, en su desplazamiento alrededor del mundo hacia los territorios estacionales de reproducción y alimentación, infectan a las poblaciones locales de aves domésticas. Más de 150 millones de aves, en su mayoría pollos, han muerto o han sido sacrificadas. Sesenta y tres de las 124 personas infectadas han muerto desde diciembre de 2003. Las repercusiones económicas de todo ello superan ya los 10 000 millones de dólares.

Gripe humana pandémica. Ahora mismo no se registra en el mundo ningún brote de gripe humana pandémica. Sin embargo, existen signos claros de que se aproxima. La pandemia de 1918 fue resultado de la modificación de un virus de la gripe aviar. Desde su aparición en Hong Kong, en 1997, el virus de la gripe aviar hiperpatógeno se ha propagado a 15 países de Asia y a Europa.

Es sólo cuestión de tiempo que algún virus de la gripe aviar, probablemente el H5N1, adquiera la capacidad de transmitirse entre personas y se desencadene un brote de gripe humana pandémica.

No sabemos aún cuándo ocurrirá, pero sabemos que ocurrirá.

Se trata ahora de lograr un consenso mundial. Es el momento de que todos los países preparen un plan de acción nacional y lo apliquen.

En las pandemias de 1958 y 1968 murieron 3 millones de personas en total. Se consideraron pandemias leves.

En 2003, la epidemia de SRAS provocó la muerte de menos de 800 personas. Sin embargo, las consecuencias económicas para el mundo se han evaluado en más de 30 000 millones de dólares. Ha sido un evento social, político, económico y sanitario de gran magnitud.

Si no estamos preparados, la próxima pandemia causará una calamidad humana inconmensurable. Tanto directamente, por la pérdida de vidas humanas, como indirectamente, por su impacto generalizado en la seguridad. Ninguna sociedad se libraría. Ninguna economía quedaría indemne.

El panorama es sombrío. Sin embargo, la serie de reuniones internacionales ha propiciado una genuina sensibilización mundial acerca de la importancia de la preparación ante la pandemia y la función de la cooperación internacional en la respuesta a la amenaza de pandemia.

Empezamos este encuentro sobre una sólida base: estamos de acuerdo acerca de las cuestiones básicas que más nos preocupan.

En los próximos tres días tendremos que adoptar decisiones acerca de las medidas inmediatas que hay que tomar en cuatro esferas generales: 1. Acerca del modo de prevenir y contener la propagación del virus H5N1 entre las aves, y de las aves al ser humano.

Algunos países necesitan urgentemente que se les preste apoyo al respecto.

2. Acerca del modo de aumentar la capacidad de los países en materia de vigilancia, detección precoz, diagnóstico y notificación de los casos (tanto en animales como en personas).

El intercambio de información y la transparencia serán esenciales. Hay que agradecer a quienes ya han dado prueba de apertura facilitando a los demás sus muestras de virus.

Asimismo, para que la notificación de los brotes sea fiable es esencial que se compense a los granjeros que tienen que sacrificar a sus animales.

3. Acerca del planteamiento de las políticas de investigación, desarrollo y producción de vacunas y antivirales, la revisión de la capacidad de fabricación, y la cuestión del acceso.

Por ejemplo, hay que elaborar y poner a prueba planes operacionales para la distribución rápida de antivirales.

Hay que mejorar la capacidad para acelerar la obtención y la producción de las vacunas que sean prometedoras.

4. Acerca del mejor modo de comunicar los riesgos y las esferas positivas de intervención de todas las comunidades, incluidas estrategias para asegurar la continuidad del movimiento comercial y social.

Hay que elaborar, ensayar y someter a prueba planes de preparación. Una buena comunicación, que abarque a toda la sociedad y utilice todos los medios a disponibles, es esencial para poner en guardia a la población y propiciar su actuación responsable.

Estas cuatro esferas generales se derivan de la serie de reuniones celebradas recientemente, y sobre ellas hay acuerdo.

Las dificultades llegarán cuando haya que decidir cuál será la mejor intervención en cada caso. Cualesquiera que sean las medidas que se adopten, tendrán que superar una prueba de fuego. Tendrán que procurar un beneficio a la comunidad local, al país o al mundo que trascienda la respuesta a la gripe aviar. A largo plazo, habremos de tener la certeza de que nuestra labor mejora la capacidad de salud pública nacional, regional y mundial.

Escuchemos ahora al presidente de esta mañana, que dirigirá nuestros trabajos.

Muchas gracias.

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