Directora General

Homenaje a la memoria del Dr. LEE Jong-wook, Director General de la OMS


22 de mayo de 2006

El Dr. Lee
OMS/Jean-Marc Ferre
El Dr. LEE Jong-wook

El Dr. LEE Jong-wook, Director General de la Organización Mundial de la Salud, falleció esta mañana tras una breve enfermedad.

El Dr. Lee, nacional de la República de Corea, era un líder mundial en el ámbito de la salud pública. Sabía hacer frente a cada desafío con pasión, dedicación y profesionalidad. Estuvo entregado sin desmayo a la misión de la OMS: ayudar a todos a alcanzar “el grado más alto posible de salud”.

A lo largo de sus 23 años de carrera en la OMS, dejó una impronta decisiva en cada uno de los programas de los que estuvo al frente, ya fuese encabezando la tarea de erradicar la poliomielitis del Pacífico Occidental, ya poniendo en marcha un avanzado Servicio Mundial de Adquisición de Medicamentos para facilitar el acceso a los medicamentos antituberculosos.

El mundo ha perdido hoy a un gran hombre
-- Kofi Annan,
Secretario General de la ONU

“El mundo ha perdido hoy a un gran hombre. LEE Jong-wook era un hombre de convicción y pasión. Fue una voz firme en la defensa del derecho de cada hombre, cada mujer y cada niño a la prevención y la atención en materia de salud, y un abanderado de los seres humanos más golpeados por la pobreza”, ha dicho el Secretario General de las Naciones Unidas Kofi Annan. “Abordó sin rodeos los problemas más difíciles, sosteniendo al mismo tiempo los más elevados principios. Su ausencia se hará sentir muy profundamente, pero la historia no olvidará las muchas aportaciones de LEE Jong-wook a la salud pública.”

Discreto en lo personal, el Dr. LEE era, empero, un líder audaz. Cuando asumió como Director General, no temió el riesgo de anunciar que la OMS trabajaría con sus asociados para lograr los “tres millones para 2005”, es decir, la meta de proporcionar medicamentos antirretrovirales a tres millones de personas con VIH/SIDA en los países en desarrollo para el final de 2005. La iniciativa transformó la manera en que los dirigentes concebían el suministro de medicamentos contra el SIDA a la población de los países pobres. Si bien el mundo no alcanzó plenamente esta meta, los éxitos y el impulso de la iniciativa demostraron que el acceso universal a los medicamentos era posible – y es ya un imperativo moral.

Pocos días antes de su muerte, el Dr. Lee explicaba su concepción del “acceso universal” al personal de su oficina mientras preparaba su discurso ante la Asamblea Mundial de la Salud.

El Dr. Lee es saludado por niños de KwaMlanga, Sudáfrica.
OMS
El Dr. Lee, en una de sus primeras visitas a los países como Director General, recibe el caluroso saludo de los niños frente al dispensario de salud de la comunidad de KwaMlanga, Sudáfrica.

Según sus propias palabras: “No puede haber un “nivel de comodidad” en la lucha contra el VIH. Debemos mantener la presión para hacer que la prevención, el tratamiento y la atención estén vinculados y funcionen correctamente. Uno de los resultados clave de la iniciativa “tres millones para 2005” era el compromiso de lograr el acceso universal al tratamiento para 2010. Pero, ¿qué significa acceso universal? Para mí, significa que nadie debe morir porque no puede conseguir medicamentos. Significa que nadie quedará sin examinar, diagnosticar, tratar y atender porque no hay dispensarios.

Como Director General, estuvo a la cabeza de la acción mundial encaminada a luchar contra la gripe aviar y a prepararse para una pandemia de gripe humana. Recordando la devastación sanitaria, social y económica causada por las pandemias de gripe a largo de la historia, insistió reiteradamente en que todo jefe de Estado debía velar por que su país contara con un plan nacional de preparación para la pandemia. Se reunió personalmente con muchos jefes de Estado, entre ellos el Presidente de los Estados Unidos de América, George Bush, el Presidente de Francia, Jacques Chirac, y el Presidente de China, Hu Jintao.

Sabía escuchar muy bien. En sus viajes por el mundo hablaba con los decisores del más alto nivel, pero buscaba a la gente común para interesarse por su vida. De esta forma discreta, podía encontrarse con un agricultor, un vendedor del mercado, una enfermera, o un escolar, y conocer sus inquietudes. Sus relatos personales, junto con sus fotografías, eran muchas veces la base de sus declaraciones públicas sobre la política sanitaria mundial.

Subrayando el reconocimiento de su papel, el Presidente Vladimir Putin invitó al Dr. LEE a hacer uso de la palabra en la Cumbre del G8 que se celebrará en julio próximo en San Petersburgo, uno de cuyos tres grandes temas será la lucha contra las enfermedades infecciosas.

El Dr. Lee visita un hospital del Pakistán después del terremoto.
OMS/Chris Black
En diciembre de 2005, el Dr. Lee viajó a las zonas del Pakistán afectadas por el terremoto que sacudió el Asia meridional.

Colocó en un nuevo nivel la lucha contra las enfermedades infecciosas, y en particular la amenaza de una pandemia de gripe. Su mensaje era sencillo: “Preparémonos para una pandemia ya, antes de que sea demasiado tarde”. Los líderes mundiales lo entendieron y se pusieron manos a la obra. Gracias a su convicción, el mundo está ahora mejor preparado para una pandemia de gripe que nunca antes en su historia.

En su primer discurso al personal de la OMS como Director General, el Dr. Lee prometió que la OMS haría lo que se debía hacer allí donde debiera hacerse. Para él, esos lugares en que se debía actuar eran los países que más necesitaban el apoyo de la Organización. En sus casi tres años en el cargo de Director General, el Dr. Lee viajó a más de 60 países para visitar los programas de salud y a sus beneficiarios, y entrevistarse con sus principales dirigentes. Sin tardanza viajó a los lugares en que su liderazgo se necesitaba con urgencia: para evaluar de inmediato las necesidades sanitarias tras el tsunami del Océano Índico o el terremoto del Asia meridional, y las de la región de Darfur en el Sudán, por ejemplo.

Consideraba que la labor de la OMS entrañaba una enorme responsabilidad para con sus 192 Estados Miembros, y respecto de las necesidades de salud de su población. Reformó la OMS con el afán de que la Organización pudiera atender a esas necesidades con mayor eficacia, haciendo gran hincapié en la contratación y retención de personal idóneo. Insistió en la conveniencia de contar con una estrategia financiera rigurosa, que permitiera reducir los gastos en la Sede y transferir más recursos a los países, con mayores necesidades de financiación. Ello requería arduas decisiones, que el Dr. Lee no vaciló en tomar.

El Dr. Lee junto al emblema de la OMS.
OMS/Chris Black
El Dr. Lee trabajó 23 años en la OMS, y fue la primera persona de la República de Corea en dirigir un organismo de las Naciones Unidas.

Prefería predicar con el ejemplo a dar instrucciones. Llevaba una vida sana, y vivió con plenitud su estancia en Suiza. Le gustaba esquiar, andar en bicicleta de montaña y caminar. No dudaba en hacer una pausa en el trabajo, junto a la ventana de su oficina, e invitar a algún colega a admirar con él la belleza de los lagos, las montañas y las colinas del entorno. A la hora del almuerzo en la OMS, solía dar un paseo por los jardines o una vuelta en bicicleta por los senderos vecinos. Le agradaba mucho compartir una buena comida bien regada. También fue un ejemplo en las Naciones Unidas por sus estrictas normas contra el consumo de tabaco y la conversión del parque de automóviles de la OMS en pequeños vehículos accionados con ecocarburante o energía eléctrica.

El Dr. Lee tenía intereses intelectuales muy amplios, un gran apetito de saber y una memoria prodigiosa. Sorprendía muchas veces a su interlocutor con una cita exacta de un libro o una obra que estaba leyendo, o había leído años atrás, y su aplicación a una situación actual. En sus ratos libres disfrutaba de la música clásica, el teatro, la lectura de Shakespeare u otros grandes autores. Su lengua materna era el coreano, pero hablaba fluidamente el inglés. También hablaba francés y japonés.

Será recordado con gran cariño por su capacidad para reírse de sí mismo. Solía usar su singular y sorprendente humor para hacer sentir cómodo a su interlocutor, quitar hierro a una situación difícil, o simplemente para hacer reír a sus amigos con sus sagaces observaciones.

El Dr. Lee fue el primer jefe ejecutivo de un organismo de las Naciones Unidas procedente de la República de Corea. Comenzó su mandato de cinco años como Director General de la OMS el 21 de julio de 2003.

Tenía 61 años. Le sobreviven su esposa y su hijo, dos hermanos y una hermana, y sus respectivas familias.

Las condolencias se pueden enviar a DrLee-tribute@who.int

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