Directora General

Alocución pronunciada ante el Grupo de los Ocho, Anders Nordström, Director General interino

Cumbre del G8, San Petersburgo, Federación de Rusia


17 de julio de 2006

Señor Presidente, quisiera comenzar expresando mi agradecimiento por su iniciativa de dar a la salud y las enfermedades infecciosas carácter prioritario en el G8.

Aprecio enormemente la participación de Rusia en el programa de acción sanitaria nacional e internacional y espero con interés proseguir nuestra colaboración.

Las relaciones entre la salud, la seguridad y el desarrollo económico son hoy evidentes para todos. Ello es aún más claro cuando alguno de esos elementos falla.

Aprendimos del SRAS que la muerte de un centenar de personas puede tener efectos económicos y psicológicos en millones de seres humanos. Sus costos ascendieron a miles de millones de dólares de los Estados Unidos.

Las bolsas de valores siguen hoy las vicisitudes de las noticias sobre la gripe aviar. El Banco Mundial predice que, en caso de pandemia, la economía mundial recibiría en un solo año un golpe de US$ 800 000 millones.

¿Cuál es la situación actual respecto de la gripe pandémica? La amenaza sigue presente.

Hace dos años se registraron casos humanos en dos países, el año pasado ese número pasó a cinco y ahora a diez. Hasta el momento, 50 países han notificado la presencia de gripe aviar, y España encontró su primer caso la semana pasada.

Sabemos qué hacer y cómo prepararnos. Debemos tener sistemas de alerta anticipada establecidos por doquier. Debemos estar preparados para responder rápidamente a fin de contener cualquier brote. Tenemos un instrumento fuerte, el nuevo Reglamento Sanitario Internacional. Ciento noventa y dos Estados Miembros han aceptado colaborar a fin de fortalecer la seguridad sanitaria mundial, controlar los brotes de enfermedades infecciosas nuevas y acercarnos más al grado de intercambio de información y capacidad que todos necesitamos.

Señor Presidente,

¿Cómo garantizamos el acceso universal a los servicios básicos de salud?

El año pasado el G8 se comprometió a promover el acceso universal a los servicios de tratamiento de la infección por VIH, y nos ha dado así nuevas esperanzas de que será posible alcanzar la meta.

Su promoción y apoyo han sido decisivos para el control de otras enfermedades infecciosas graves, como la poliomielitis, la tuberculosis y la malaria, y para servicios de salud vitales como los de inmunización infantil.

Aquí tenemos un vial de vacuna antipoliomielítica. Ésta es un bien mundial que permite proteger a cada niño de la parálisis poliomielítica. En el mundo hay suficiente vacuna antipoliomielítica para todos los niños. No obstante, la poliomielitis sigue siendo endémica en cuatro países, y sigue matando y paralizando.

Es inadmisible que en el siglo XXI tengamos discapacidad o defunción infantil por falta de acceso a las vacunas que protegen de la poliomielitis, el sarampión o la neumonía.

Sin embargo, algunos productos, por ejemplo algunas bebidas gaseosas, llegan a todos los poblados del mundo. ¿Cuál es la diferencia?

Para que el acceso universal se haga realidad, cada país necesita un servicio de salud que funcione bien, y para ello es fundamental que cuente con trabajadores de salud motivados. Pero en los centros de salud de muchos países pobres no hay suficientes médicos ni enfermeras. Debemos velar por que haya trabajadores de salud suficientemente capacitados y remunerados.

Sólo mediante una coordinación entre los sectores de la educación, el trabajo y las finanzas podremos establecer y mantener una fuerza laboral tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo. El G8 tiene poder para cambiar la situación a este respecto, como ya lo ha hecho en lo concerniente al acceso al tratamiento de la infección por VIH.

Pido a los líderes aquí presentes que tomen en consideración mis cinco prioridades, a saber:

  • Mantener el impulso político y financiero para ampliar los servicios básicos de atención sanitaria a las principales enfermedades.
  • Controlar los brotes y amenazas de enfermedades nuevas, incluida la posibilidad de un brote de gripe pandémica.
  • Mejorar el acceso a los medicamentos y vacunas mediante una expansión de los mercados y mayor asequibilidad.
  • Velar por que haya suficientes trabajadores de salud motivados en los dispensarios y hospitales; se los debe capacitar, retener y mantener.
  • Invertir en formas innovadoras de financiación, como el mecanismo internacional de financiación (IFFIm) y el servicio internacional de adquisición de medicamentos (UNITAID), que permitan mejorar grandemente la situación. Mediante compromisos de compra futura de vacunas también se puede hacer aumentar el suministro de medicamentos que salvan vidas.

Si respondemos a estas prioridades, la vacuna antipoliomielítica y otras vacunas y medicamentos que salvan vidas podrán llegar a todos los que los necesiten. Muchas gracias por su apoyo y compromiso continuos.

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