Directora General

Los acuerdos alcanzados representan un regalo para la salud pública

Dra. Margaret Chan
Directora General de la Organización Mundial de la Salud

Palabras de clausura de la 63.a Asamblea Mundial de la Salud
Ginebra (Suiza)

21 de mayo de 2010

Señor Presidente, honorables ministros, excelencias, distinguidos delegados, señoras y señores:

Han despachado ustedes un orden del día difícil, con muchos puntos para debatir, incluso algunos de carácter complejo y potencialmente divisivos.

Los presidentes y miembros de las dos comisiones han trabajado arduamente y acaban ustedes de conocer el resultado de sus esfuerzos. Les agradezco a ellos que nos hayan guiado a lo largo de un orden del día importante, agotador y en última instancia muy difícil.

El trabajo arduo puede ser recompensado con creces, a condición de que no demore el progreso ni perturbe el fuerte espíritu de cooperación internacional en pro del mejoramiento de la salud que ha venido creciendo en los últimos años.

Acabamos de ver dos ejemplos, recién salidos de la imprenta, de este espíritu de colaboración y busca del consenso. Les agradezco que hayan sabido salir adelante en los temas de la financiación de la investigación y el desarrollo y de los productos médicos de mala calidad, espurios, con rotulación falsa, falsificados y fraudulentos.

En algunos puntos de gran importancia alcanzaron ustedes acuerdos que representan un verdadero regalo para la salud pública en todas partes. Gracias a algunas reuniones de trabajo que se prolongaron toda la noche, hoy contamos con un código de prácticas sobre la contratación internacional de personal sanitario.

Por si fuera poco, han dotado a la salud pública de un instrumento normativo y de orientación para hacer frente a uno de los problemas de salud de más rápido crecimiento y extremadamente alarmante. Me refiero al aumento de las enfermedades crónicas no transmisibles, como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes sacarina y las enfermedades respiratorias crónicas.

Muchas de estas afecciones tardan en aparecer, pero los cambios en el modo de vida que aumentan el riesgo de padecerlas se están produciendo a un ritmo y con una amplitud apabullantes. Actualmente sabemos que el consumo nocivo de bebidas alcohólicas y la alimentación malsana son dos de los cuatro factores de riesgo principales de estas enfermedades.

Como varios de ustedes han señalado, la estrategia mundial para reducir el uso nocivo del alcohol representa un verdadero hito. En ella tienen ustedes un menú amplio y flexible de opciones de política respaldadas por datos científicos para hacer frente a un problema que daña la salud en los países ricos y en los pobres por igual. La estrategia indica sin ambages que los países están dispuestos a colaborar para adoptar una posición firme en contra del uso nocivo del alcohol.

La resolución que han adoptado sobre la promoción de alimentos y bebidas no alcohólicas dirigida a los niños da respuesta a un dato estadístico asombroso. Ahora mismo hay en el mundo unos 43 millones de niños preescolares obesos o con sobrepeso. Imagínense lo que esto significa desde el punto de vista de riesgos para la salud a lo largo de toda la vida. Piensen en las demandas asistenciales que a lo largo de la vida generarán en una época en que la mayoría de los sistemas de salud están sobrecargados, infrafinanciados y peligrosamente faltos de personal.

Creo que todos acogemos con beneplácito la noticia de que la Asamblea General de las Naciones Unidas abordará el tema de las enfermedades no transmisibles en una reunión de alto nivel que se celebrará en septiembre del año próximo.

Señoras y señores:

He compartido con ustedes algunas impresiones personales acerca de unos cuantos puntos del orden del día. Pero esta Asamblea de la Salud ha tenido otra dimensión, expresada en el inquebrantable compromiso que tienen ustedes con los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud.

He sido testigo de su gran deseo por cooperar a escala internacional y con otros sectores para cumplir esos objetivos. He observado un espíritu de gran optimismo, solidaridad y decisión de hacer las cosas.

Las sólidas orientaciones técnicas sobre los ODM impartidas por ustedes son una inspiración para la Secretaría. Les agradezco esa orientación y les aseguro que transmitiremos los argumentos, los puntos de vista, la experiencia y el entusiasmo de ustedes a la reunión de las Naciones Unidas sobre los ODM que se celebrará más adelante este mismo año.

Quisiera concluir agradeciendo al Presidente y los Vicepresidentes la orientación que han facilitado. Me ha impresionado en particular la eficiencia con la que usted, señor Presidente, dirigió las sesiones plenarias y el multilingüismo del que hizo gala.

Muchas gracias.

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