Directora General

Programa de investigación para la erradicación del paludismo

Dra. Margaret Chan
Directora General de la Organización Mundial de la Salud

Palabras de clausura de la Directora General en la Semana de Reunión de Zenith, en el marco del malERA (Programa de investigación para la erradicación del paludismo)
Washington, D.C. (Estados Unidos de América)

26 de marzo de 2010

Señores miembros del Consejo Directivo, distinguidos científicos y colegas del ámbito de la salud pública, señoras y señores:

Es para mí un gran honor dirigirme a un grupo tan distinguido, en la clausura de esta Semana de Zenith. Como me habían anticipado, este ha sido un acto realmente celestial en el que algunas de las estrellas más brillantes del firmamento de la investigación, el desarrollo de productos y el conocimiento científico sobre el paludismo intercambiaron puntos de vista en pro de una causa noble.

Me pregunto si hay muchas reuniones tan progresistas, ambiciosas y científicamente rigurosas como esta.

El impulso global que tan rápidamente se ha conseguido en la lucha contra el paludismo, es extraordinario. En muy poco tiempo, el mundo ha pasado, de tratar de contener el paludismo, a perseguir su erradicación.

Como lo revela el Informe mundial sobre el paludismo del año pasado, el desarrollo en materia de salud está dando frutos. Con determinación, recursos y buenas estrategias, es posible aumentar sustancialmente la cobertura con las intervenciones existentes. Cuando ello ocurre, la carga de morbilidad por paludismo disminuye considerablemente. Este es un hecho muy alentador.

Sabemos cuál es el próximo desafío. Debemos actuar en el principal foco del paludismo, allí donde más prolifera la enfermedad, con la misma determinación y confianza en el éxito. Un 50% de las defunciones por paludismo en todo el mundo se producen en sólo cinco países, a saber: Nigeria, República Democrática del Congo, Uganda, Sudán, y Tanzanía. El éxito en esos focos supondrá otro hito para afianzar la convicción de que es posible derrotar al paludismo de una vez y para siempre.

Esta reunión ha abordado el problema con otro grado de ambición, el grado celestial. Esto es, la derrota final de la enfermedad que más vidas se ha cobrado durante decenas de miles de años. Y ustedes han elaborado un programa para hacerlo.

Las grandes ambiciones proporcionan impulso y pueden alentar la innovación. Pero las ambiciones han de ser factibles, y precisamos datos fidedignos sobre su viabilidad. Debemos tener buenos motivos para creer que nuevos y mejores instrumentos son una parte realista del futuro. Tenemos que ser muy conscientes de la magnitud de la tarea al pensar en los instrumentos ideales que necesitaremos, especialmente en entornos de escasos recursos.

Sabemos que el camino es largo y difícil, y que una firme determinación será tan importante como el descubrimiento y desarrollo de nuevos instrumentos.

En ese camino, será importante asegurar que la investigación que surja del malERA sirva de base a la participación de científicos jóvenes de los países endémicos. El compromiso y la orientación de esos científicos serán esenciales para el éxito a largo plazo, no sólo del programa de investigación, sino del objetivo de erradicación.

Dado que el paludismo tiene repercusiones económicas devastadoras, los países endémicos le otorgan gran prioridad política. Un programa de investigación depende también de la aceptación de los dirigentes políticos como los representados en la Alianza de Dirigentes Africanos contra el Paludismo.

La labor realizada esta semana, con el apoyo de siete grupos consultivos, constituye un firme progreso. Además, es una señal importante de que la comunidad científica está tomando muy en serio el objetivo de erradicar del paludismo. Ustedes lo están haciendo de forma rigurosa y bien estructurada, teniendo en cuenta la historia pasada y mirando hacia el futuro. Las ambiciones elevadas merecen gran credibilidad.

Ustedes han abordado cuestiones relativas a la investigación y a los conocimientos faltantes, y han generado una gran diversidad de nuevas ideas. En particular, han optado por un enfoque polifacético que abarca sistemas de salud, investigación operacional, vigilancia y evaluación, y ciencias básicas y aplicadas.

Ustedes han adoptado un criterio riguroso y crítico respecto de las perspectivas de desarrollo de una vacuna. Han examinado las cambiantes necesidades de la lucha antivectorial. Han demostrado que se pueden utilizar diversos modelos matemáticos y técnicas analíticas para evaluar la viabilidad técnica, operacional y financiera de la erradicación, decidir qué combinaciones de instrumentos y qué nivel de cobertura reportarán los mayores beneficios, y evitar que se repitan los errores del pasado.

Ustedes han puesto de relieve la necesidad de adoptar estrategias flexibles que permitan dar respuesta, en función de los progresos, a los complejos cambios que experimentan las relaciones dinámicas entre las personas, los mosquitos y los parásitos.

Ustedes han establecido sus «pruebas de referencia» para diagnósticos y han definido como medicamento ideal «medalla de oro», uno que proporcione cura definitiva y profilaxis al mismo tiempo. Pero también han manifestado claramente que ninguna solución mágica derrotará jamás al paludismo. Según se señala en la documentación preparada para la reunión, ningún adelanto técnico por separado en ninguna disciplina aislada bastará para erradicar una enfermedad tan compleja y persistente como el paludismo.

Incluso una vacuna de gran eficacia se deberá apoyar en el uso simultáneo de medicamentos, la lucha antivectorial, el seguimiento y la evaluación apropiados y los sistemas de salud eficaces.

Los logros que ustedes han alcanzado en un periodo tan breve son extraordinarios. Sin duda orientarán a los investigadores y a los organismos de financiamiento a medida que avancemos hacia la derrota del paludismo. Como se refleja en numerosos documentos, las actividades orientadas a erradicar la enfermedad exigen un enfoque gradual cuidadosamente planeado. Ahora mismo, debemos seguir afianzando la confianza sobre el terreno.

El aumento de la resistencia a la artemisinina menoscaba los progresos. Debemos pedir enérgicamente el cese de la comercialización y uso de monoterapias. Es preciso incrementar el uso de pruebas de diagnóstico como otro medio para prevenir el uso indebido de esos medicamentos.

Por último, con la mirada puesta más allá de las conclusiones de esta apasionante Semana de Zenith, deseo asegurarles que la OMS y el TDR están listos. Estamos listos para colaborar con cada uno de ustedes en la ejecución de este ambicioso programa de investigación.

Y estamos listos para traducir las pruebas que arrojen las investigaciones, en políticas y directrices técnicas actualizadas, en consonancia con los progresos de los países en su resuelta lucha por eliminar y, en última instancia, erradicar, este antiguo enemigo.

Para terminar, permítanme darles las gracias por los inapreciables conocimientos científicos puestos al servicio de la humanidad. En mi opinión, ver que la más moderna ciencia creativa se utiliza para luchar contra una enfermedad que afecta principalmente a los pobres, es casi tan alentador como la decisión de procurar su erradicación.

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