Directora General

Progreso en el control del paludismo

Dra. Margaret Chan
Directora General de la Organización Mundial de la Salud

Declaración efectuada a la prensa con motivo de la presentación del Informe mundial sobre el paludismo 2010
Ginebra, Suiza

14 de diciembre de 2010

Señores periodistas, señoras y señores:

Fue en 2008 cuando encargué la preparación de estos informes anuales sobre el paludismo. En ese momento, los países donde la enfermedad era endémica y los asociados para el desarrollo que colaboraban con ellos estaban desplegando esfuerzos sin precedentes para ampliar la cobertura de la población con intervenciones preventivas y de tratamiento eficaces.

Para sostener el impulso es preciso cuantificar los resultados, y la orientación de las estrategias correctivas exige detectar los problemas. Para apoyar el logro de estos objetivos es imprescindible contar con buenos datos iniciales y vigilar regularmente los cambios logrados.

En el informe correspondiente a 2010 se presentan datos específicos provenientes de informes oficiales de los gobiernos, datos de los establecimientos sanitarios, encuestas domiciliarias, estimaciones y modelos de cada uno de los 106 países del mundo donde el paludismo sigue siendo endémico.

De ese número total, 43 países están situados en el África subsahariana, que viene a ser el centro del paludismo si se tienen en cuenta el número de casos y defunciones y la gravedad que reviste la enfermedad. Los adelantos logrados en esta parte del mundo aportan los indicios más sólidos de éxito.

En el informe se ofrecen datos de las esferas principales del control del paludismo, desde los recursos económicos hasta los efectos de las intervenciones concretas y el grado en que se acatan las recomendaciones de la OMS.

Son dos los mensajes que transmite el informe de 2010.

Primero, invertir en el control del paludismo rinde frutos. Tras muchos años de deterioro y estancamiento en la situación de esta enfermedad, los países y los asociados para el desarrollo que colaboran con ellos han pasado a la ofensiva.

Las estrategias que se están aplicando funcionan y los resultados reseñados en este informe son los mejores que se hayan visto en varios decenios.

En el África, la distribución de mosquiteros tratados con insecticida ha aumentado extraordinariamente. En menos de tres años, la cantidad de mosquiteros repartidos casi ha logrado el objetivo de 350 millones de unidades fijado en 2008.

Para muchos, ese objetivo era excesivamente ambicioso. Pero casi lo hemos conseguido mediante la intervención antipalúdica de mayor envergadura en la historia del África. Las encuestas domiciliarias indican que una proporción muy elevada de los mosquiteros se están usando en realidad.

En ese mismo continente, el número de personas protegidas por la fumigación de interiores con insecticidas de acción residual se multiplicó por seis, pasando de menos de 13 millones en 2005 a 75 millones en 2009.

Los tratamientos combinados a base de artemisinina (TCA) son los antipalúdicos más eficaces con que contamos. A escala mundial, el número de estos tratamientos aumentó de tan solo 11 millones en 2005 a 158 millones en 2009.

El aumento colosal de la ejecución de estas intervenciones ha producido resultados. El número anual estimado de defunciones por paludismo disminuyó en todo el mundo desde casi 1 millón en 2000 a 781 000 en 2009.

De los 43 países africanos donde el paludismo es endémico, 11 han venido notificando reducciones superiores al 50% de los casos confirmados o las defunciones por esta enfermedad a lo largo de los diez años últimos.

Fuera del continente africano, el mapa del paludismo se está encogiendo a medida que más países lo eliminan de su territorio. Cada país que elimina la enfermedad beneficia a todos los demás, pero sobre todo a sus vecinos inmediatos.

Señoras y señores:

El segundo mensajes es este: el progreso, en todos los frentes y en cada nivel, es frágil.

El paludismo es una enfermedad sumamente compleja que ha venido causando muertes y trastornos sociales desde el principio de la historia. Puede aprovechar cualquier descuido en las inversiones, la vigilancia o el control.

A partir de 2000, la financiación del control del paludismo ha venido aumentando netamente año tras año, pero esta tendencia parece haber alcanzado una meseta en 2010.

En la actualidad, los métodos de control del paludismo dependen en gran medida de una sola clase de insecticidas, los piretroides, y de una sola clase de medicamentos eficaces, los que constituyen los TCA. Teniendo en cuenta las tendencias históricas, cabe prever que surja resistencia de los mosquitos a los insecticidas y de los parásitos a los medicamentos.

La resistencia a los artemisinínicos se confirmó en la subregión del Gran Mekong en 2009, que tradicionalmente ha constituido el epicentro de la farmacorresistencia del parásito causante del paludismo. Desde entonces, la OMS ha estado colaborando con los países afectados y los asociados para atajar la propagación de los parásitos farmacorresistentes.

Frente a una amenaza de semejante magnitud hay que oponer una respuesta mundial muy amplia. El mes próximo, la OMS y la Alianza para Hacer Retroceder el Paludismo darán a conocer un plan mundial para poner coto a la resistencia a los artemisinínicos.

Ahora mismo es preciso hacer dos cosas.

En primer lugar, la OMS recomienda que todo caso presunto de paludismo se confirme mediante una prueba diagnóstica antes de administrar medicamentos antipalúdicos.

La escala masiva de la prevención ha producido cambios reales en la transmisión del paludismo. Ya no es correcto dar por sentado que todo niño africano con fiebre padece paludismo y necesita tratamiento antipalúdico.

Actualmente se cuenta con pruebas diagnósticas rápidas de buena calidad que se pueden usar en la propia comunidad. Su aplicación reduce la prescripción excesiva de los TCA y previene la aparición de resistencia.

En segundo lugar, el uso de artemisina oral como monoterapia favorece la propagación de la resistencia a este medicamento y pone directamente en peligro la vida útil de los TCA.

A noviembre de 2010, 25 países, principalmente africanos, seguían permitiendo la comercialización de la monoterapia artemisinínica, y 39 empresas farmacéuticas, principalmente de la India, seguían fabricando estos productos.

Mi mensaje es claro: hay que retirar esos productos del mercado.

Seguir produciendo y comercializando esa forma de monoterapia es una irresponsabilidad. Si perdemos los TCA, nos quedaremos sin nada. No se avizoran en el horizonte inmediato medicamentos que puedan sustituirlos.

Aunque es verdad que el número anual de casos de paludismo sigue disminuyendo, alcanza los 233 millones. Se trata de un número enorme y es del todo inadmisible privar a estos enfermos de un tratamiento eficaz.

Muchas gracias.

Compartir