Directora General

Reforma de la formación de médicos, enfermeras y parteras

Dra Margaret Chan
Directora General de la Organización Mundial de la Salud

Palabras de apertura en la reunión consultiva OMS/PEPFAR sobre la expansión y transformación de la enseñanza de la medicina, la enfermería y la partería
Ginebra, Suiza

14 de diciembre de 2010

Honorables ministros, distinguidos decanos y enseñantes, representantes de asociaciones profesionales, colegas del campo de la salud pública, señoras y señores:

Bienvenidos a Ginebra, y bienvenidos a esta reunión consultiva con ambición transformadora.

Proceden ustedes de muchos países y representan a una gran variedad de disciplinas, universidades, instituciones y organismos. Para transformar la enseñanza dirigida a los profesionales sanitarios se requiere una acción global que implique a los sectores de la salud, la educación, las finanzas y el trabajo.

Tienen ante ustedes una densa e importante agenda, de modo que me limitaré a resaltar un par de aspectos.

En primer lugar, esta es una iniciativa crucial largo tiempo esperada. La OMS está muy interesada en apoyar el desarrollo de indicaciones normativas y de una plataforma de intercambio de experiencias y de las mejores prácticas. La necesidad de reformar la formación de médicos, enfermeras y parteras afecta a todos los países.

El compromiso de mejorar la salud, especialmente de los grupos pobres y vulnerables, es hoy mayor que nunca. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio reconocieron el poder de las mejoras de la salud para reducir la pobreza e impulsar el desarrollo socioeconómico general.

La comunidad sanitaria internacional ha aprendido varias cosas a lo largo de esta primera década del siglo. Las intervenciones más eficaces y el dinero necesario para llevarlas a la práctica no mejorarán los resultados sanitarios en ausencia de unos sistemas asistenciales robustos y equitativos.

Los sistemas de salud no pueden ofrecer unos servicios de calidad si no disponen de un número suficiente de trabajadores sanitarios debidamente formados, motivados y remunerados. El recurso a la salud como una estrategia de reducción de la pobreza no funcionará mientras los servicios y el personal sigan concentrados en entornos urbanos, y dirigidos a los grupos más acomodados.

Actualmente, casi cada vez que veo una solución brillante e innovadora para un problema de salud arrastrado desde hace largo tiempo, veo también que el optimismo y el entusiasmo iniciales se desvanecen cuando esa solución tropieza con la dura realidad. ¿Cómo vamos a poder lograr más resultados, si resulta que el personal es ya insuficiente para satisfacer las necesidades más básicas de atención sanitaria?

Actualmente, casi cada vez que veo una solución brillante e innovadora para un problema de salud arrastrado desde hace largo tiempo, veo también que el optimismo y el entusiasmo iniciales se desvanecen cuando esa solución tropieza con la dura realidad. ¿Cómo vamos a poder lograr más resultados, si resulta que el personal es ya insuficiente para satisfacer las necesidades más básicas de atención sanitaria?

Las razones de este déficit son varias, desde el envejecimiento demográfico, pasando por la creciente demanda de atención a enfermos crónicos, hasta la globalización del mercado de trabajo y la tendencia de los médicos a abandonar los países que invirtieron en su formación. La formación profesional también juega un papel importante.

En las últimas semanas hemos logrado más información orientativa a través del Informe de una Comisión de alto nivel sobre Educación de los Profesionales Sanitarios en el siglo XXI, así como del Estudio de las Escuelas de Medicina del África Subsahariana, trabajos ambos publicados en The Lancet.

Estos trabajos nos proporcionan algunas indicaciones, pero además cumplen la muy necesaria función de resaltar la necesidad de una reforma de efectos transformadores. En ellos se identifican algunos retos internacionales, pero también algunos problemas específicos de África.

Como se ha señalado, no podremos librar las singulares batallas de este siglo por la salud si los trabajadores sanitarios, las personas que realmente están en primera línea, han sido formados y adiestrados para trabajos propios del siglo XX.

Las deliberaciones que tendrán lugar en esta reunión se beneficiarán enormemente de la presencia, hoy aquí, de los miembros de la Comisión, de altos funcionarios de los países africanos y de sus escuelas de medicina, y del director de The Lancet, Richard Horton.

La Comisión ha señalado algunas deficiencias institucionales y docentes específicas que están provocando escaseces, desequilibrios y una mala distribución de los profesionales de la salud, tanto en los países como entre ellos, y ha delimitado diez áreas clave para las reformas.

Les daré un dato citado por la Comisión. Entre 1985 y 1994, Ghana formó a 489 médicos, y en 1997 el 61% de esos médicos habían abandonado el país.

Señoras y señores:

En octubre de este año, el Plan de Emergencia del Presidente de los Estados Unidos para el Alivio del Sida (PEPFAR), en colaboración con los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, puso en marcha una iniciativa de cinco años encaminada a fortalecer la enseñanza de la medicina en el África subsahariana. Mejorar la capacidad de investigación en África es un objetivo igualmente importante.

Veo con satisfacción el gran hincapié que se está haciendo en la enseñanza de la medicina en África, en un esfuerzo que incluye apoyo financiero y la colaboración de escuelas africanas e instituciones de los Estados Unidos. Una larga experiencia, también en África, muestra que ese tipo de hermanamientos son mutuamente beneficiosos.

La capacidad de África para formar más personal de salud y fidelizarlo tropieza con numerosos problemas. Los profesores escasean, y los que hay están desbordados, lo que limita su capacidad para hacer investigación. Muchas infraestructuras, incluidos laboratorios, necesitan mejoras.

Una educación secundaria de mala calidad agrava el problema de la falta de estudiantes. Los gastos de matrícula pueden ser un obstáculo. La falta de computadoras y de ancho de banda limita la capacidad de las escuelas y los estudiantes africanos para hacer avances significativos en el campo de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones.

Muchos estudiantes se ven obligados a emigrar a América del Norte o Europa para cursar los estudios especializados de posgrado. Y muchos nunca regresan.

Y esto me lleva al segundo punto que quería abordar.

Como se desprende del estudio de las escuelas de medicina de África, los países de este continente no parten de cero. Muchos de ellos saben claramente lo que necesitan, sobre todo en términos de hacer corresponder el contenido de los planes de estudio con las necesidades sanitarias prioritarias del país, sobre todo en las comunidades marginadas.

Tenemos mucho que aprender de las innovaciones que hay ya en marcha.

La Comisión sobre Educación de los Profesionales Sanitarios prevé cierta resistencia a algunas de las reformas que propone, citando entre otros factores lo que considera un "rígido tribalismo profesional".

Sin embargo, la evolución seguida por la enseñanza de la medicina en África muestra que algunas de esas reformas ya han dado comienzo, lo que contribuye a justificar y avalar las recomendaciones de la Comisión.

Los planes de estudios de las escuelas muestran algunas novedades destacables. Varios centros están usando sistemas de enseñanza comunitaria, aprendizaje basado en problemas y aprendizaje a través de equipos multidisciplinarios, cosa que los miembros de la Comisión, estoy segura, se alegrarán de oír.

Algunas escuelas diseñan planes de estudios orientados a reclutar directamente estudiantes para tareas comunitarias y ofrecerles una experiencia práctica en contacto con las necesidades y expectativas de las comunidades subatendidas.

Se están aplicando diversas fórmulas creativas para fidelizar al personal docente. Varias escuelas han concebido opciones innovadoras para aumentar rápidamente las inscripciones y el número de graduados.

Se están descubriendo incentivos que permiten corregir el desequilibrio rural-urbano en la distribución de personal. Algunas escuelas han hecho grandes esfuerzos a lo largo de varias décadas para crear capacidad de investigación. .

Y se están fomentando las competencias requeridas para atender las necesidades sanitarias nacionales. Esta es la primera reforma que la Comisión insta a aplicar.

Como bien dijo un ministro de salud de África: "Los países ricos se llevan a nuestros mejores futbolistas, y también a nuestros mejores licenciados en medicina". Si es así, por supuesto, es porque esos profesionales son buenos, tienen talento, y son valorados a nivel internacional.

Pero no es mi intención disimular o minimizar los obstáculos y necesidades. El número de licenciados de medicina que produce África sigue siendo insuficiente, y la calidad de la enseñanza es desigual.

Lo que quiero resaltar es lo siguiente: la formación de los profesionales de la salud en África avanza en la dirección correcta. Y eso hace especialmente oportuno cualquier apoyo que reciba, como el que está prestando el PEPFAR.

Señoras y señores:

Me queda solo una observación final.

Valoro en particular la importancia que se está otorgando a la equidad y el impacto social en los últimos debates sobre la reforma de la enseñanza.

Como ha señalado la Comisión, los estudiantes de medicina de hoy día necesitan, y suelen buscar, cierto anclaje en los valores sociales y expectativas en que se inscribirá la atención que dispensarán.

Un buen médico, enfermera o partera es el que demuestra tanto compasión como pasión por curar. Estas cualidades son probablemente la mejor y más sólida motivación para seguir aprendiendo, para seguir perfeccionando los conocimientos clínicos.

Y esas cualidades hay que estimularlas y cuidarlas.

Espero que les cunda mucho el trabajo.

Muchas gracias.

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