Una vacuna innovadora para eliminar las epidemias de meningitis en África
Dra. Margaret Chan
Directora General de la Organización Mundial de la Salud
Excelentísimo señor Blaise Compaoré, honorables ministros, distinguidos invitados, aliados de la OMS en el Proyecto Vacunas contra la Meningitis, señoras y señores:
Hoy es un gran día para Burkina Faso y sus habitantes, que por largo tiempo han vivido con el temor de lo que el harmatán, ese viento cálido y polvoriento, traerá cada año.
La meningitis epidémica no es una gran causa de mortalidad en África, pero se cuenta entre las enfermedades más temidas, lo cual es fácil de entender: el contagio repentino, la rápida progresión hacia la gravedad, las largas colas de personas que esperan a recibir la vacuna en cuanto empieza una epidemia.
Las calles desiertas, las muertes, las semanas en que los padres cuidan de sus hijos en el hospital, los niños que sobreviven pero padecen trastornos mentales o sordera permanentes.
África se merece algo mejor y hoy, gracias al lanzamiento de la nueva vacuna, tendrá acceso a la mejor tecnología que el mundo, trabajando de consuno, puede ofrecer.
África pidió esta vacuna y sus líderes y científicos se merecen una gran parte del crédito. Además, podrán aprovechar la capacidad fortalecida a lo largo de este proceso.
La terrible epidemia de 1996 causó más de 250 000 casos en la llamada franja de la meningitis de África; eso fue lo que encendió las alarmas.
Los ministros de salud africanos le pidieron ayuda a la OMS. A la sazón, la estrategia de control era de carácter reactivo, pues la vacunación comenzaba después del inicio de la epidemia. Además, la vacuna no bastaba porque confería una protección limitada.
Los líderes y científicos africanos trazaron el perfil de la vacuna ideal incluso hasta en el precio. Como dijo un ministro de salud entonces, «Una vacuna que África no pueda comprar es peor que no tener una vacuna».
En 2001, la OMS y PATH dieron comienzo al Proyecto de Vacunas contra la Meningitis, con financiación fundamental de la Fundación Bill y Melinda Gates. Pero como el precio que se buscaba era de 50 centavos de dólar por dosis, ninguna empresa farmacéutica de envergadura mostró interés. Ello propició la creación de un nuevo modelo para la innovación.
Un consorcio de académicos y científicos desarrolló la vacuna. La tecnología se transfirió de los Estados Unidos y los Países Bajos al Instituto del Suero de la India, que aceptó fabricar la vacuna al precio señalado.
Científicos africanos participaron en el diseño de los protocolos y dirigieron los ensayos clínicos. El Canadá ayudó a la Autoridad Nacional India en el proceso de reglamentación y la OMS precalificó la vacuna el verano pasado.
Hoy, habiendo transcurrido menos de diez años, lo que es todo un récord de rapidez, presentamos una nueva vacuna hecha a la medida de las necesidades africanas, con un precio apropiado para el continente y desarrollada con la participación y el apoyo directos de sus propios científicos.
Quiero subrayar que en el proceso no se eliminaron etapas ni se evadió ninguna norma. MenAfriVac se cuenta entre lo mejor del mundo.
Agradezco a la Alianza GAVI, el UNICEF y Médicos sin fronteras el apoyo que prestaron como asociados internacionales. Aprovecho para dar las gracias a los muchos científicos destacados y dedicados, incluidos los de Burkina Faso, que hicieron realidad la nueva vacuna.
Es verdad que hubo contratiempos; pero todos los implicados se consagraron a cumplir una misión de salud pública. Hoy empieza el fin de las epidemias mortíferas y perjudiciales en la franja de la meningitis de África.
Señoras y señores:
Las repercusiones de este logro en la salud pública probablemente serán formidables. La vacuna protege a los niños desde el año de edad y la inmunidad que confiere puede durar diez años.
Reduce la transmisión y contribuye a crear inmunidad colectiva, lo cual significa que incluso las personas que no se vacunan reciben cierta protección. Según cálculos de la OMS, la vacuna salvará casi 150 000 vidas jóvenes de aquí a 2015.
El espíritu de colaboración estrecha y aprendizaje mutuo que alentó la consecución de este objetivo ha permitido a los países africanos fortalecer los sistemas de vigilancia epidemiológica, desarrollo clínico, farmacovigilancia y logística en materia de vacunas.
A su vez, los socios colaboradores han aprendido mucho de las necesidades concretas y las oportunidades que brindan los países de la franja de la meningitis. Se merecen ustedes todo nuestro respeto.
Quisiera hacer un último comentario: este es un gran día para los habitantes de Burkina Faso, a los que se sumarán pronto los de Mali y el Níger, que son los tres países con hiperendemicidad.
Pero debería también ser un gran día para todos los habitantes de la franja de la meningitis.
Me sumo a los llamamientos en favor de aumentar la financiación, por parte de los asociados internacionales y los gobiernos de los países donde la enfermedad es endémica, necesaria para lograr que todos los habitantes de los países de la franja de la meningitis reciban la mejor vacuna que hay en el mundo.
Los vientos cálidos y polvorientos no deben ya traer consigo enfermedades ni trastornos sociales.
Muchas gracias.