Directora General

Es posible derrotar las enfermedades tropicales desatendidas

Dra. Margaret Chan
Directora General de la Organización Mundial de la Salud

Discurso inaugural con motivo de la presentación del informe de la OMS sobre la reducción del impacto mundial de las enfermedades tropicales desatendidas
Ginebra, Suiza

14 de octubre de 2010

Estimados colegas del mundo de la salud pública, representantes de la industria farmacéutica, señoras y señores,

Buenos días.

Os doy la bienvenida a Ginebra y os agradezco vuestra presencia. Esta sala rebosa hoy de conocimientos técnicos, experiencia práctica, buena voluntad, generosidad y, a decir verdad, poder.

Estamos aquí para presentar un informe y, al mismo tiempo, para aprovechar una oportunidad.

Las 17 enfermedades de las que trata el informe no constituyen un grupo homogéneo. Hay grandes diferencias entre ellas con respecto a su etiología, patología y características clínicas, pero comparten la misma distribución geográfica y suelen coexistir.

Lo que une a estas enfermedades es la incapacidad que ha mostrado la comunidad internacional para luchar mejor contra la pobreza y las enfermedades que se ven favorecidas por la pobreza.

Las enfermedades tropicales desatendidas forman un grupo porque tienen una característica común, y es que afectan casi exclusivamente a las poblaciones muy pobres que viven en las regiones tropicales. Todas ellas medran en entornos pobres, con viviendas de mala calidad, escasez de agua salubre y saneamiento, medio ambiente contaminado y abundancia de insectos y otros vectores.

Se calcula que estas enfermedades que producen ceguera, mutilaciones, incapacidad y otros trastornos afectan a 1200 millones de personas. Asimismo tienen consecuencias menos visibles, como lesiones de órganos internos, anemia, retraso del crecimiento, trastornos del desarrollo cognitivo o compromiso del desenlace del embarazo.

Estas enfermedades tienen graves consecuencias para la salud, a las que a menudo se añaden la estigmatización y la exclusión social, sobre todo de las mujeres y de las niñas. En muchas sociedades ese destino es peor que la muerte.

Es fácil hacer como si estas enfermedades no existieran, puesto que afectan a gente con pocos medios de expresión política y poco peso nacional e internacional. A menudo se considera que los inmensos sufrimientos ocasionados por estas enfermedades, soportados en silencio, son una consecuencia inevitable de la pobreza.

Las enfermedades tropicales desatendidas mantienen a un gran número de personas en la pobreza, generación tras generación, creando así una dolorosa cadena de enfermedad, miseria, reducción de la capacidad y pérdida de productividad.

Varios asociados internacionales están colaborando para romper esa cadena.

Veamos lo que eso significa.

Numerosas enfermedades tropicales desatendidas son muy antiguas y afligen a la humanidad desde la noche de los tiempos. Los logros del último decenio y los que podrán alcanzarse en los próximos cinco o diez años tienen que examinarse en este contexto histórico.

Muchas de esas enfermedades han desaparecido gradualmente en muchas partes del mundo a medida que las sociedades se han desarrollado y las condiciones de vida e higiene han mejorado.

En vez de esperar que desaparezcan progresivamente, varios asociados se han propuesto vencerlas. Teniendo en cuenta la antigüedad de esas enfermedades, algunos de los progresos recientes son impresionantes.

Señoras y señores,

Como ya he dicho, estamos aquí para presentar un informe y, al mismo tiempo, para aprovechar la oportunidad que nos ofrece.

Este informe es riguroso, pero no exhaustivo. La información es selectiva, concisa y va al grano. Se trata de un instrumento práctico, pero no de una guía detallada para la detección, prevención o tratamiento de casos.

El informe sobre la reducción del impacto mundial de las enfermedades tropicales desatendidas presenta un enfoque estratégico general y una perspectiva.

Básicamente, este informe nos ofrece toda la información que necesitamos para acelerar el control, aprovechar la oportunidad y derrotar estas enfermedades.

La posibilidad que se nos ofrece es inmensa y está insertada en los esfuerzos generales destinados a utilizar la salud como estrategia de reducción de la pobreza en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

La oportunidad que hay que aprovechar está bien definida. Por vez primera, este informe presenta 17 enfermedades tropicales desatendidas en un mismo formato. Se hace hincapié en los conocimientos técnicos y las experiencias prácticas que ayudan a definir las posibilidades y a perfeccionar las estrategias de prevención y control.

Este tipo de información es útil para los asociados en el ámbito internacional, pero también para las autoridades sanitarias de los países endémicos que desean perfeccionar las estrategias nacionales. Las tendencias y las necesidades están claramente señaladas, tanto en materia de nuevos medicamentos y productos diagnósticos como de mejora de los sistemas de notificación o de aumento del suministro de los medicamentos existentes.

El informe presenta un catálogo de enfermedades que afligen a la humanidad y señala su distribución geográfica, pero además contiene un acervo de datos probatorios que indican que la victoria sobre algunas de estas enfermedades está al alcance de la mano. Si seguimos haciendo lo necesario y mejorando y ampliando nuestra acción, algunas de estas enfermedades podrían eliminarse de aquí a 2015, y otras de aquí a 2020.

Decenios de experiencia nos han enseñado que las iniciativas sanitarias solo sobreviven un tiempo suficiente para que proporcionen resultados sostenibles cuando hay una identificación nacional con ellas y están armonizadas con las prioridades y capacidades nacionales. La autosuficiencia solo se obtiene cuando los programas se aplican de forma que refuercen las infraestructuras, los sistemas y las capacidades existentes.

Algunos de los mayores avances son fruto de la simplificación, la consolidación, la racionalización y la integración. En este sentido, el hecho de que varias enfermedades tropicales desatendidas suelan coexistir ha supuesto una ventaja estratégica.

Se han hecho progresos decisivos gracias a que se ha demostrado que un solo fármaco es eficaz frente a varias enfermedades, que se pueden administrar conjuntamente y sin problemas varios antiparasitarios, y que se pueden utilizar servicios simples para distribuir múltiples intervenciones.

La quimioprofilaxis y la vacunación infantil tienen en común el enfoque y el atractivo. Se trata de medidas preventivas destinadas a toda una población y que permiten proteger a todas las personas en riesgo sin necesidad de pruebas de detección costosas.

Pero hay una diferencia importante entre la administración de medicamentos en masa y la vacunación infantil. En el caso de muchas enfermedades tropicales desatendidas ya se ve la luz al final del túnel.

Es cierto que la lucha contra estas enfermedades tomadas en su conjunto ha mejorado la eficacia operativa y dado resultados impresionantes, pero además eso supone otra ventaja.

El éxito es contagioso. Cuando los progresos en la lucha contra una de estas enfermedades suscitan el optimismo, este se extiende a otras enfermedades.

La tripanosomiasis humana africana, una enfermedad mortal especialmente difícil de combatir, es un buen ejemplo. Los medicamentos utilizados son antiguos, peligrosos y engorrosos, y el protocolo terapéutico es complicado.

Sin embargo, y pese a estas dificultades, la intensificación de la detección y el tratamiento de los casos, respaldada por las generosas donaciones de la industria farmacéutica, ha permitido reducir el número de nuevos casos en cerca de un 60% en menos de 10 años.

Cuando se consiga erradicar, la dracunculosis será la primera enfermedad cuya erradicación del huésped humano no se haya logrado gracias a una vacuna potente, sino a la educación sanitaria y al cambio de comportamiento.

Como ya he dicho, el éxito es contagioso. Otra ventaja añadida es que el impulso de la lucha contra este grupo de enfermedades está revitalizando el control de los vectores y haciendo que se preste más atención al papel de la salud pública veterinaria.

Señoras y señores,

El Dr. Savioli os dará otros ejemplos y más información sobre el informe e insistirá en la importancia de las alianzas.

El éxito al que asistimos es el resultado de varias aportaciones: la financiación, la donación de medicamentos, la investigación, la actuación sobre el terreno y la experiencia y los conocimientos de las autoridades sanitarias de los países endémicos.

Estas enfermedades aterrorizan a las poblaciones afectadas, la demanda de tratamientos va en aumento, y cada vez se les concede más importancia a nivel tanto nacional como internacional.

La voluntad de acelerar la lucha es cada vez mayor. Permitidme que repita mi consejo: mantengamos la sencillez y la agilidad, aunque tratemos de hacer cada vez más y a una escala cada vez mayor.

El informe nos va a acercar mucho a la meta.

Quisiera daros un segundo consejo: seguid innovando. Necesitamos mejores productos diagnósticos y mejores medicamentos, especialmente para las enfermedades causadas por protozoos. Pero también necesitamos innovaciones ingeniosas y que requieran poca tecnología para racionalizar las demandas operacionales y explotar mejor los recursos y los medicamentos.

Quisiera hacer una última observación. A los progresos realizados ha habido numerosas contribuciones de diferentes partes interesadas, pero en mi opinión las donaciones de medicamentos merecen una mención especial.

Cuando se trata de cubrir una gran población muy pobre ningún medicamento es asequible, por bajo que sea su precio.

No recuerdo ningún otro grupo de enfermedades que haya suscitado tantas donaciones de medicamentos y tan cuantiosas como las enfermedades tropicales desatendidas.

En muchas de estas enfermedades las donaciones de medicamentos han sido decisivas para las expectativas de control y eventual eliminación.

Gracias a estas donaciones, los más pobres se benefician de los medicamentos de mejor calidad que hay. Agradezco de todo corazón a la industria farmacéutica y a todos los demás asociados representados en esta sala.

Os agradezco en el nombre de los millones de niños que crecen sin el riesgo de volverse ciegos o de sufrir deformaciones y desfiguraciones, de los millones de personas cuyo desarrollo físico e intelectual ya no está amenazado, de los hombres que pueden sustentar a sus familias y de las mujeres que pueden casarse, tener hijos y llevar una vida social normal.

El informe sobre la reducción del impacto mundial de las enfermedades tropicales desatendidas documenta los progresos realizados y nos muestra cómo seguir mejorando a una escala cada vez mayor.

Se trata de una gran ofensiva contra enfermedades antiguas, una gran victoria contra la pobreza aparentemente eterna, y un gran triunfo del poderío de las alianzas.

Muchas gracias.

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