Directora General

La salud es la víctima involuntaria de políticas elaboradas en los sistemas internacionales

Dra. Margaret Chan
Directora General

Discurso pronunciado en la 63.a reunión del Comité Regional para Asia Sudoriental
Bangkok, Tailandia

8 de septiembre de 2010

Señor Presidente, excelencias, honorables ministros, distinguidos delegados, Dr. Samlee, colegas del sistema de las Naciones Unidas, señoras y señores,

En esta reunión debatiréis acerca de una serie de marcos y estrategias regionales para abordar problemas de salud comunes o mejorar las capacidades de toda la Región, lo cual os permitirá compartir experiencias, conocer prácticas óptimas, comparar resultados y prestaros apoyo mutuo.

Pero los documentos e informes elaborados para esta reunión también ponen de manifiesto que la salud es cada vez más vulnerable a las políticas hechas en otros sectores y a las tendencias y las crisis mundiales, que están fuera de nuestro control directo pero tienen un profundo impacto en la salud.

Los riesgos que han existido a lo largo de toda la historia de la humanidad han aumentado y se han universalizado en un mundo muy interdependiente e interconectado. La salud es, cada vez más, la víctima involuntaria de políticas elaboradas en los sistemas internacionales de relaciones exteriores, económicas, comerciales y de negocios.

Esta es la nueva fuente de reveses para el siglo XXI.

Hoy día las autoridades sanitarias no pueden olvidar la política si quieren obtener resultados. Para hacer frente a muchas de las causas que se encuentran en la raíz de los problemas de salud, las autoridades tienen que diagnosticar las causas y las consecuencias en un lenguaje dirigido a los intereses básicos de sectores no sanitarios. Esta es una tarea nueva para las autoridades sanitarias, y no se trata de una tarea fácil.

Las diferentes esferas de la política se han fusionado. Las líneas que separaban responsabilidades se han borrado. Una política con mucho sentido para un sector puede tener repercusiones muy negativas en otros, y en particular en el sector de la salud.

Las políticas alimentarias constituyen un ejemplo ilustrativo. La industrialización de la producción de alimentos ha permitido alimentar a una población en continuo aumento, y esto es un beneficio incuestionable.

Pero los cultivos intensivos requieren el uso de muchos productos químicos agrícolas que pueden contaminar el medio ambiente y dañar la salud. La alimentación de animales confinados implica un gran uso de antibióticos que pueden contribuir a agravar el problema de la resistencia a los antimicrobianos, tema que será debatido en esta reunión.

La producción intensiva de alimentos y su distribución mundial aumentan el riesgo de que se produzcan brotes de enfermedades de origen alimentario que pueden tener una amplia propagación geográfica, cuya investigación puede ser muy costosa y que pueden ocasionar la retirada masiva de alimentos del mercado.

La globalización de la comercialización y distribución de alimentos ha llevado a todos los rincones del planeta alimentos procesados, ricos en grasas, azúcares y sal, y con escasos nutrientes esenciales. Los alimentos procesados, que se pueden almacenar durante mucho tiempo, son generalmente los más baratos y prácticos para llenar estómagos hambrientos.

Pero esos alimentos también aumentan el riesgo de enfermedades crónicas y contribuyen a la asombrosa prevalencia de la obesidad, al mismo tiempo que privan de nutrientes esenciales para el crecimiento de los niños. Todo ello ayuda a explicar por qué las enfermedades crónicas, antes asociadas a la riqueza, afectan ahora sobre todo a las poblaciones pobres y desfavorecidas.

¿Dónde estaba la visión preventiva, especialmente con respecto a la salud, cuando se formularon estas políticas? La lección es evidente. Si queremos que las políticas al servicio de objetivos económicos mejoren las condiciones de vida del ser humano, tienen que incluir la salud como objetivo explícito.

Pensemos ahora en el cambio climático, otra crisis mundial muy preocupante en esta Región. El mundo está pagando muy caro las políticas que han favorecido el crecimiento de la riqueza económica frente a la protección de la salud ecológica. En mis visitas a Bangladesh y Maldivas he visto con mis propios ojos las repercusiones del cambio climático en la población de esta Región.

Los escépticos que dudan de la realidad del cambio climático harían bien en ver de cerca lo ocurrido recientemente en China, el Pakistán o Rusia. Las olas de calor, las sequías, las lluvias torrenciales, las inundaciones y la destrucción de las cosechas se acercan mucho a las predicciones de los científicos, que han advertido de un previsible aumento de la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos. Y eso es lo que está ocurriendo.

Una y otra vez se presentan estos fenómenos como los peores del siglo o desde que hay registros. Se están batiendo récords un número récord de veces.

La tensión se hace sentir a nivel internacional. Las Naciones Unidas han luchado por conseguir fondos de emergencia a una escala compatible con la magnitud del sufrimiento y las pérdidas que se han producido en el Pakistán. El precio de los cereales en los mercados internacionales ya refleja las enormes pérdidas de cosechas en ese país y en Rusia. Hay que prever una crisis de aumento del precio de los alimentos que puede afectar de forma especial a los hogares pobres de esta Región.

La economía mundial todavía no se ha recuperado de la crisis financiera de 2008. El dinero es escaso y la salud pública lo está sintiendo tanto en los presupuestos sanitarios nacionales como en los compromisos de asistencia oficial al desarrollo o los fondos disponibles para la labor del Fondo Mundial, de la Alianza GAVI y de otras iniciativas sanitarias mundiales.

Puedo aseguraros que el austero panorama económico también está afectando a la OMS. Es posible que sea necesario ajustar a la realidad de la situación económica mundial las aspiraciones establecidas en el proyecto de presupuesto por programas 2012-2013.

Además tenemos otros problemas. Como se señala en uno de vuestros documentos, la demanda de atención sanitaria de buena calidad, asequible y centrada en las personas va en aumento, estimulada por las nuevas tecnologías de la comunicación y los medios de comunicación social. Se trata de expectativas respetables, pero ¿podremos satisfacerlas?

Además, las decisiones que afectan a la salud y a la atención sanitaria se encuentran sometidas a un nuevo tipo de examen, facilitado por los medios electrónicos que ofrecen información instantánea de diferentes fuentes.

Las personas tomas sus propias decisiones sobre la información en la que quieren confiar y los consejos que quieren seguir. Es posible que esté llegando a su fin el tiempo en el que la salud pública podía ofrecer sus consejos, basados en los mejores datos científicos, y esperar que la población los siguiera.

El sector de la salud tiene ante sí nuevos y duros retos en materia de comunicación. Muchos países los han sufrido durante la pandemia de gripe.

La longevidad es cada vez mayor en todas las regiones del mundo, y los medicamentos y tecnologías que posibilitan ese aumento son cada vez más caros. Siguen produciéndose avances médicos y científicos a gran velocidad, pero aumenta la proporción de la población mundial que no se beneficia de ellos por diversos motivos, entre ellos los de origen económico y social.

Quiero agradecer al Gobierno de Tailandia y a su Ministerio de Salud Pública que acoja el primer Foro Mundial sobre Dispositivos Médicos, que se celebrará en Bangkok esta semana. Aprovechando esta reunión, la OMS publicará un nuevo informe que puede ayudar a establecer un programa más racional de adquisición y uso de los dispositivos médicos.

Señoras y señores,

Tenemos ante nosotros muchos retos complejos, a menudo de dimensiones mundiales, paro hay buenos instrumentos normativos para hacerles frente, y fundamentos sólidos para el optimismo.

El informe de la Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud constituye una buena base para la búsqueda de una mayor justicia en el acceso a la atención sanitaria y una mayor equidad en materia de resultados sanitarios. Las pruebas que aporta legitiman la necesidad de negociar con sectores no sanitarios, de defender la inclusión de la salud en todas las políticas gubernamentales y de hacer hincapié en la importancia de la prevención.

La Comisión hace responsables de las enormes y cada vez mayores diferencias en materia de resultados sanitarios a las instancias normativas, también a nivel internacional.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio son otra de las fuerzas que dirigen a la comunidad internacional en la buena dirección. Los ODM representan el ataque más ambicioso de toda la historia a la miseria humana, y han sido buenos para la salud pública. En la primera década de este siglo se han creado numerosas iniciativas sanitarias mundiales, nuevos mecanismos de financiación y nuevos instrumentos financieros.

Los resultados son mensurables e importantes, y demuestran que el aumento de las inversiones en desarrollo sanitario está dando frutos. Ahora nuestra tarea consiste en mantener el impulso, pese a las dificultades financieras.

Vemos signos alentadores. En la recta final hacia la meta de 2015 vemos que sigue el impulso, especialmente para luchar contra la mortalidad materna y neonatal, otro punto que figura en vuestro orden del día.

Los documentos preparados para esta reunión ilustran algunos de los puntos fuertes de la Región en vuestra lucha por mejorar la salud de un gran número de personas, muchas de las cuales son pobres.

Los países de Asia Sudoriental tienen una larga experiencia en la formulación y aplicación de planes y estrategias nacionales de salud, a menudo con la asistencia de la OMS. Esto os da una gran ventaja en términos de propiedad nacional de la agenda sanitaria y contribuye a garantizar que la asistencia al desarrollo sea canalizada de forma que fortalezca las capacidades existentes y fomente la autonomía.

Otra salvaguardia igualmente importante es la forma rigurosa, analítica y fundamentada en que los países de esta Región deciden qué intervenciones son apropiadas para sus necesidades sanitarias nacionales. En este sentido, sois verdaderamente dueños de vuestra agenda sanitaria.

Esta Región está muy comprometida con la atención primaria como estrategia de fortalecimiento de los sistemas de salud, pero también como forma de articular principios y valores. Estáis comprometidos con la equidad, la cobertura universal, la atención centrada en las personas, la prevención y una participación que respete las opiniones y aspiraciones de las comunidades.

Veis claramente la necesidad de ajustar mejor los planes de salud a los planes de desarrollo y reconocéis la necesidad absoluta de colaborar con otros sectores.

Estos aspectos positivos y vuestro compromiso quedan de manifiesto en los documentos e informes que se han preparado para esta reunión. Dejadme que mencione en particular dos de ellos.

Debatiréis sobre una estrategia coordinada de prevención y control de la diarrea aguda y las infecciones respiratorias, enfermedades que tienen una alta carga de morbilidad en esta Región y constituyen una importante causa de mortalidad entre los niños pequeños. En el documento se pide un enfoque coordinado de ambas y se hace un hincapié mucho mayor en la prevención.

Asimismo, se propugna una aplicación más vigorosa y estratégica de intervenciones costoeficaces, como la rehidratación oral, los antibióticos, los suplementos de micronutrientes, la lactancia exclusivamente materna o la simple higiene de las manos, y se defiende la inclusión de todos los grupos de edad, y no solo de los menores de 5 años.

En otras palabras, se recurre a la atención primaria para reducir la carga de estas enfermedades. Este es el tipo de planteamiento que hace frente a las diferentes dimensiones de un problema y multiplica el dividendo de las inversiones.

Como se ha manifestado expresamente, la prevención y el control de estas enfermedades con gran carga de morbilidad puede servir como punto de partida para revitalizar la atención primaria como instrumento básico de la creación y mejora de los sistemas de salud.

No es necesario que diga que me parece un planteamiento muy inteligente. En realidad se trata de una estrategia correctiva que sirve como modelo para hacer frente a otras enfermedades con gran carga de morbilidad.

También debatiréis sobre una propuesta de estrategia regional de cobertura sanitaria universal, signo de vuestro empeño en mejorar la equidad sanitaria.

Los problemas que ello suscita son familiares: elevado gasto directo del usuario, numerosos empleados en el mercado laboral paralelo, prestación de servicios dominada por un amplio sector privado, en gran parte no regulado, y nuevas y costosas demandas asociadas al aumento de las enfermedades crónicas.

El avance por fases propuesto como forma realista de lograr la cobertura universal se ajusta bien a las recomendaciones y consejos del Informe sobre la salud en el mundo de este año, que se presentará más adelante en Berlín.

El Informe, que trata de la financiación de los sistemas de salud, ofrece una serie de opciones para recaudar fondos suficientes y eliminar los obstáculos financieros al acceso, especialmente por parte de los pobres. Los pagos directos, y en particular, las tarifas cobradas a los usuarios, constituyen el principal obstáculo a los avances en este campo.

Un resultado fundamental del Informe es que calcula que un 20% a 40% de la totalidad del gasto sanitario se desperdicia de forma ineficiente, y señalan 10 áreas específicas en las que, con mejores políticas y prácticas, se podría aumentar el impacto de los gastos, a veces de forma espectacular.

En un momento de dificultad económica como este, la reducción del despilfarro y la mejora de la eficiencia son una opción mucho mejor que el recorte de los presupuestos sanitarios.

Señoras y señores,

Permítanme concluir con una referencia a los alentadores resultados que se han obtenido en esta Región y que son una buena noticia para todo el mundo. La Región está ganándole la partida a la poliomielitis. El éxito obtenido en la India en el último año ha sido notable. Los casos se han reducido en un 87%. En Uttar Pradesh y Bihar, los dos estados donde la transmisión ha sido más tenaz, no se ha detectado ningún caso de infección por el serotipo más peligroso en los primeros 7 meses del año.

Este avance refleja el inquebrantable empeño del Gobierno de la India y su formidable espíritu de innovación.

Pero sigue habiendo obstáculos. Cada día se desplazan por este inmenso país millones de personas en busca de oportunidades en un economía dinámica. El Gobierno está tratando de garantizar la vacunación de esta población migrante de alto riesgo, de modo que los poliovirus no los acompañen en sus desplazamientos y no puedan así poner en peligro los avances realizados en 2010.

La India está preparada para completar la erradicación de la poliomielitis en Asia Sudoriental, la Región donde ello resulta técnicamente más complicado. Las enseñanzas extraídas de este esfuerzo histórico, particularmente en lo que se refiere a la vacunación de poblaciones de difícil acceso, aportan una hoja de ruta para resolver muchos otros problemas sanitarios que parecen inabordables.

Este logro de la India ilumina el mundo. Podemos erradicar la poliomielitis definitivamente, y demostrar así que podemos hacer mucho por la salud de nuestros hijos y nuestros pueblos.

Gracias.

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