Directora General

La Directora General de la OMS pronuncia unas palabras en la primera reunión de ministros de salud de los BRICS

Dra. Margaret Chan
Directora General de la Organización Mundial de la Salud

Intervención en la primera reunión de ministros de salud de los BRICS
Beijing, China

11 de julio de 2011

Muchas gracias, honorables ministros, por toda esta información sobre su contribución a la mejora de la salud, desplegada a nivel nacional e internacional y de forma colectiva mediante la colaboración que han mantenido para abordar problemas comunes con objetivos compartidos.

En mi opinión, la promoción de la innovación y el acceso a productos médicos asequibles y de alta calidad es un tema ideal para poner en marcha esta plataforma de diálogo permanente.

Quisiera agradecerles su contribución a la salud mundial en este campo con algunos comentarios personales.

He visitado personalmente la Fundación Oswaldo Cruz del Brasil y el Instituto de Tecnología de Productos Inmunobiológicos del país. He comprobado personalmente la contribución científica de categoría mundial del Brasil a la innovación en salud pública, especialmente en lo que respecta a la producción de vacunas de alta calidad para la salud pública.

Pero el Brasil es conocido internacionalmente ante todo por su innovadora política de suministro de tratamiento antirretroviral gratuito a las personas afectadas por el VIH/sida. Vemos aquí un ejemplo de la mejor clase de acceso equitativo a atención esencial.

Como todos sabemos, ese logro no fue fácil, pero ha sido muy importante en términos morales: no se le debe negar a la gente el acceso a medicamentos que salvan vidas por razones injustas, en particular por la incapacidad de pagar.

La gente tiene derecho a la salud, según se consagra en la constituciones de la OMS y del Brasil. Este país ha cosechado una victoria para sus ciudadanos, pero también para toda la comunidad de personas afectadas por el VIH.

Globalmente, los BRICS poseen industrias de proporciones considerables en el terreno de los productos farmacéuticos, las vacunas y las tecnologías de la salud. Albergan también a importantes productores de principios activos. Y muchos generan en esos sectores un alto volumen de exportaciones, sobre todo de medicamentos genéricos, además de los productos médicos que fabrican para uso interno.

La India, país con muchos científicos de talento, es un verdadero núcleo de innovación farmacéutica y líder de la producción y exportación de productos médicos de bajo costo.

Pero permítanme que resalte entre todos el Serum Institute de la India, actor destacado en uno de los mayores logros de los últimos años, como fue el lanzamiento, el pasado mes de diciembre, de una nueva vacuna conjugada que permite prevenir epidemias en el cinturón de la meningitis de África.

El proyecto fue coordinado por la OMS y PATH, con financiación básica a cargo de la Fundación Bill y Melinda Gates.

La iniciativa se puso en marcha en respuesta a peticiones de líderes de salud de África, que estipularon también el precio que podían pagar: 50 centavos de dólar por dosis. Como dijo un ministro de salud, una vacuna demasiado cara para un país en desarrollo es peor que ninguna vacuna.

Se contactó con los grandes fabricantes de vacunas, pero todos ellos declinaron la propuesta, por considerar muy bajo el precio indicativo fijado. En cambio, el Serum Institute aceptó.

Un consorcio de científicos desarrolló un nuevo método para fabricar una vacuna conjugada y transfirió la tecnología, prácticamente sin costo alguno, a la India.

Los BRICS desean que el acceso a productos médicos asequibles actúe a modo de palanca del desarrollo general. Les daré solo dos datos sobre lo que significa la prevención de epidemias para los 25 países africanos del cinturón de la meningitis.

Un solo caso de meningitis puede costarle a una familia el equivalente a tres o cuatro meses de ingresos. Y organizar una campaña de vacunación para controlar una epidemia puede absorber hasta un 5% del presupuesto sanitario de un país.

La OMS y sus asociados están evaluando actualmente el impacto de las campañas iniciales de vacunación masiva, incluidas su seguridad y su eficacia. Los primeros resultados llevan a pensar que se han superado incluso las expectativas más optimistas.

India, todo indica que has proporcionado a África una nueva vacuna muy segura y eficaz.

Durante la Asamblea Mundial de la Salud del pasado mes de mayo oí reiterados llamamientos de los países en desarrollo para recibir asistencia a fin de fortalecer su capacidad de I+D y para que se transfirieran la tecnología y los conocimientos prácticos que necesitan con miras a crear su propia capacidad nacional de fabricación.

Se considera que esa forma de proceder es la vía para conseguir medicamentos más costoeficaces y una mayor autosuficiencia.

En este sentido, quiero dar las gracias a la Federación de Rusia por su reciente transferencia de tecnología a Tailandia, realizada en el marco de un programa general de la OMS, al objeto de reforzar la capacidad mundial de producción de vacuna antigripal en el mundo en desarrollo. La planta estará operativa ya el próximo año.

De especial interés para la reunión de hoy es la Declaración de Moscú, del pasado abril, sobre los modos de vida sanos y las enfermedades no transmisibles. La Declaración es fruto de la primera conferencia ministerial mundial sobre este tema, organizada por la Federación de Rusia.

Entre sus muchas afirmaciones y compromisos, la Declaración exhorta a adoptar enfoques centrados en las personas más que en las enfermedades, así como medidas preventivas de alcance poblacional en las que participen múltiples sectores.

En la Declaración se piden soluciones integradas que funcionen para fortalecer los sistemas de salud. Y se hace hincapié en la necesidad de facilitar el acceso de los países de ingresos bajos y medios a medicamentos asequibles, seguros, eficaces y de alta calidad.

Señoras y señores,

Creo que los BRICS serán el verdadero terreno de pruebas que demostrará el impacto real de las enfermedades crónicas no solo en la salud, sino también en forma de grandes pérdidas económicas.

Creo además que el costo económico de estas enfermedades puede llegar a ser tan grande que anule los "beneficios" de la modernización y el crecimiento económico.

Inicialmente asociadas a las sociedades prósperas, es indudable que las enfermedades crónicas no se han visto desatendidas por la I + D y por la industria farmacéutica.

En los países ricos, el impacto sanitario de las enfermedades crónicas se ha visto atenuado por la identificación de los grupos de alto riesgo y la detección temprana de las dolencias. Se ha visto atenuado por tratamientos que van desde los medicamentos que reducen el colesterol y los antihipertensivos, pasando por los sistemas de suministro de insulina, hasta la revascularización quirúrgica, los trasplantes cardiacos y los tratamientos avanzados contra el cáncer.

Como ilustración de la falta absoluta de capacidad comparable a todo eso en el mundo en desarrollo, les daré un dato: unos 30 países en desarrollo, 15 de ellos africanos, no poseen ni un solo aparato de radioterapia.

Un signo especialmente revelador de las dificultades que asoman en el horizonte es el espectacular aumento de la prevalencia de la obesidad, presente ya en casi todos los rincones del planeta. La obesidad como manifestación de unos modos de vida poco saludables no es algo que se pueda ocultar, al igual que es imposible ocultar los altos costos de la atención.

Por ejemplo, según datos de enero de 2011 sobre los Estados Unidos, los casos detectados de diabetes le cuestan a ese país US$ 174 000 millones al año, de los cuales US$ 116 000 millones corresponden a gastos médicos directos.

Eso es mucho dinero para una enfermedad en gran medida prevenible. La prevención es sin duda la mejor opción, pero la mayoría de los factores de riesgo de estas enfermedades escapan al control directo del sector de la salud.

Los BRICS son muy conscientes de este problema y avanzan rápidamente con soluciones que servirán de modelo para todo el mundo en desarrollo.

Si se desea influir en las políticas que aplican otros sectores, conviene apoyarse en las recomendaciones de la Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud. Pero eso no basta. Doy las gracias al Gobierno del Brasil por haber organizado una importante conferencia en octubre para abordar esas cuestiones.

Señoras y señores,

Gran parte de la capacidad de investigación clínica y epidemiológica, los conocimientos especializados en materia de regulación y la capacidad de producción farmacéutica del África subsahariana se concentran en Sudáfrica.

Este país no solo alberga la mayor economía del continente, sino también la mayor población de personas infectadas por el VIH en el mundo.

Sudáfrica se ha enfrentado a la industria farmacéutica por el tema del acceso a los tratamientos antirretrovirales. En 2001, el Gobierno del país fue llevado a juicio por 29 multinacionales farmacéuticas.

El hecho de que Sudáfrica ganara esa batalla en el terreno legal fue una gran victoria moral en el contexto de la amplia lucha librada para conseguir hacer más asequibles los medicamentos que salvan vidas.

Acojo con especial satisfacción la Red africana para la innovación en materia de medicamentos y medios diagnósticos, ANDI, que está intentando crear una plataforma sostenible de innovación en I + D en África. De este modo, está sacando adelante la Estrategia Mundial y Plan de Acción de la OMS sobre salud pública, innovación y propiedad intelectual.

Debo añadir que, en la negociación de esta y otras estrategias mundiales recientes, los BRICS han demostrado enérgicamente su poder de negociación en la escena internacional y la firmeza de los principios que sustentan ese poder.

Al igual que la India, China ha librado de la pobreza a muchos millones de personas entre su vasta población. Más recientemente, el gobierno ha emprendido una reforma masiva de su sistema de atención de salud, otorgando prioridad al acceso de sus grandes poblaciones rurales a una atención esencial y asequible.

Al igual que otros BRICS, China posee una enorme capacidad científica e institucional para idear soluciones técnicas innovadoras con las que responder a las necesidades de atención sanitaria, tanto en el país como fuera de él.

En un importante esfuerzo de colaboración, las autoridades chinas y la OMS han trabajado para mejorar las prácticas de fabricación de productos médicos en China a fin de que estos cumplan los máximos estándares internacionales, establecidos en las Prácticas Adecuadas de Fabricación de la OMS.

Gracias a ese esfuerzo la OMS precalificó a las autoridades reguladoras chinas para la producción de vacunas, con lo cual los fabricantes locales pasaron a tener la vía libre para globalizar sus exportaciones de productos médicos de calidad garantizada.

El proceso de obtención de ese respaldo obligó a cambiar el marco general de aprobación de vacunas de China, desde la autorización de la comercialización y la concesión de licencias, pasando por la farmacovigilancia, hasta las inspecciones reglamentarias de los centros de fabricación y los canales de distribución.

Como valor añadido, esas medidas mejorarán la calidad del 70% aproximadamente de productos médicos que China fabrica para uso interno.

He aquí un ejemplo ideal de solución en la que todo el mundo gana, facilitada por la OMS.

Señoras y señores,

Quisiera concluir estas palabras con una expresión de reconocimiento y apoyo.

Reconocimiento, sí, de la contribución patente de los BRICS a la mejora de la salud pública mundial.

Y añado a ello un fuerte compromiso de apoyo continuo por parte de muchos programas de la OMS, en particular de los que facilitan su labor de producción de medicamentos genéricos de alta calidad y bajo costo.

A mi juicio, los BRICS constituyen un bloque de países con una perspectiva renovada y vigorizante de la salud mundial, un nuevo bloque con un poder cada vez mayor y una creciente influencia tanto diplomática como económica.

Respeto su enorme potencial para hacer avanzar la salud pública mundial en la dirección adecuada.

Y cuando digo "en la dirección adecuada" quiero decir con el rumbo puesto hacia la reducción de las enormes brechas de salud que observamos en los resultados sanitarios y hacia la introducción de una mayor equidad en la manera de distribuir los beneficios derivados de los progresos médicos y científicos.

Ha sido para mí un gran privilegio poder comentar con ustedes siquiera sea una pequeña parte de sus muchas innovaciones y nuevas formas de hacer las cosas para mejorar la salud mundial.

Muchas gracias.

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