Directora General

Pese a las dificultades financieras, la salud cuenta con apoyo en lo más alto de la agenda internacional

Dra. Margaret Chan
Directora General de la Organización Mundial de la Salud

Alocución ante el Comité Regional para África, 61.ª reunión
Yamoussoukro, Côte d'Ivoire

29 de agosto de 2011

Excelencias, honorables ministros, distinguidos delegados, representantes de la Unión Africana, Dr. Sambo, señoras y señores:

Quiero sumarme a todos cuantos han expresado su profunda consternación ante el ataque sufrido el pasado viernes por el complejo de las Naciones Unidas en Nigeria. Este atentado dirigido contra el sistema de las Naciones Unidas ha afectado a la OMS, pues entre los muertos y heridos graves hay miembros de la Organización. Quiero expresar mi más sentido pésame a los familiares y seres queridos de las personas afectadas. Y quiero manifestar también mi indignación contra los autores de estos ataques a personas dedicadas a prestar ayuda y prevenir daños.

Señoras y señores, los signos son patentes en muchos ámbitos. Tenemos por delante algunos años malos si consideramos las perspectivas económicas mundiales.

El año 2008, con sus crisis energética, alimentaria y financiera, nos obligó a tomar conciencia de los peligros de vivir en un mundo mucho más interdependiente.

En estas condiciones, una crisis en cualquier parte del mundo puede contagiar a todo el planeta y ser profundamente injusta en sus consecuencias, al perjudicar a países totalmente ajenos a sus causas. Con demasiada frecuencia la salud pública sufre los daños colaterales de políticas en las que no tuvo arte ni parte..

No debemos hacernos ilusiones. Estas crisis no son simples eventos transitorios en el ciclo de altibajos de la historia humana.

Expertos externos han aconsejado a la OMS que consideren esta crisis financiera cada vez más profunda como la nueva realidad. El mundo ha entrado en una nueva era de austeridad económica, con profundas implicaciones para los presupuestos nacionales de salud, la financiación de la asistencia para el desarrollo y la financiación de la OMS en el futuro

Esta nueva realidad ha imprimido urgencia al proceso de reforma emprendido por la OMS, con problemas e implicaciones que serán debatidos en esta reunión, como en otros comités regionales

Del mismo modo, las crisis energética y alimentaria siguen muy presentes entre nosotros, también con profundas repercusiones para la salud. Los precios mundiales de los alimentos alcanzaron su máximo histórico el pasado mes de febrero, superando el pico de 2008, que fue a su vez el nivel más alto alcanzado por los precios en dos décadas.

Las crisis actuales de sequía, hambruna y desplazamientos desesperados de cientos de miles de personas en el Cuerno de África son descorazonadoras, al igual que la incapacidad de la comunidad humanitaria internacional para proporcionar el tipo de ayuda masiva y rápida que se necesita.

Estas crisis tienen muchas causas, incluidas causas políticas, pero un factor importante son los altos precios de los alimentos, al igual que unas políticas de uso de la tierra que han socavado las prácticas tradicionales que comunidades agrícolas y ganaderas han desarrollado a lo largo de siglos para adaptarse a una pluviosidad irregular.

Quiero dar las gracias a los países de la región por haber abierto sus fronteras a las multitudes que huyen de la inanición y la violencia. Les doy las gracias, también, por facilitar la entrega de ayuda humanitaria.

Señoras y señores,

Este año nos ha deparado ya una sucesión sin precedentes de calamidades, catástrofes y crisis humanitarias.

Solo en los últimos meses hemos sido testigos de desastres naturales, de un accidente nuclear devastador, de crisis de deuda, de olas de protestas y disturbios civiles, y de focos de tensión bélica que han hecho sumamente difícil y peligrosa la ayuda humanitaria.

Sin embargo, pese a los muchos signos de caos que vemos en el mundo, constato con profunda sorpresa la determinación con que los ministerios de salud, los asociados para el desarrollo y los donantes mantienen el impulso de mejora de la salud que marcó el inicio de este siglo.

También hay signos patentes de esto en muchos lugares.

Prosiguen los esfuerzos de alto nivel para buscar nuevas fuentes de financiación. Hay en marcha nuevas alianzas y mecanismos para estimular la innovación técnica y recompensar la creatividad.

África dispone de una nueva vacuna conjugada que puede acabar con las epidemias en el cinturón de la meningitis. Y hay también nuevos medicamentos contra la malaria en fases avanzadas de desarrollo.

Una cartera común de patentes establecida por UNITAID para obtener medicamentos contra el VIH está cobrando impulso gracias a acuerdos de concesión de licencias que han marcado un hito en las relaciones con la industria, los gobiernos y el mundo universitario.

Esa cartera común de patentes tiene tres ventajas. Hace que aumenten los suministros. Reduce los precios al permitir la competencia de genéricos. Y facilita la producción de preparados muy necesarios, como combinaciones fijas de medicamentos que simplifican el tratamiento y facilitan su cumplimiento.

La Estrategia Mundial de las Naciones Unidas para la Salud de la Mujer y el Niño, lanzada por el Secretario General el pasado mes de septiembre, ha captado US$ 40 000 millones en compromisos.

El lanzamiento de esa estrategia contó con el apoyo de una Comisión sobre la Información y la Rendición de Cuentas para la Salud de la Mujer y el Niño, establecida para supervisar la gestión de esos compromisos financieros de modo que beneficien tanto a los países como a los donantes. El Informe de la Comisión, dado a conocer en mayo, constituye un hito con miras a lograr una ayuda más eficaz. Sus diez recomendaciones fortalecen la capacidad nacional, en lugar de sobrecargarla.

Otorgan alta prioridad a la creación de sistemas de información muy necesarios para el registro de nacimientos, defunciones y causas de mortalidad.

El 6 de junio, destacadas compañías farmacéuticas anunciaron recortes espectaculares de los precios de las vacunas para los países en desarrollo, incluido un recorte del 95% para la nueva vacuna contra el rotavirus, que puede evitar numerosas muertes por diarrea.

El 13 de junio los donantes prometieron más de US$ 4000 millones para apoyar la labor de la GAVI. Esa cantidad, que supera todo lo imaginable, acelerará la introducción de nuevas vacunas y ampliará las campañas emprendidas para introducir la nueva vacuna antimeningítica en más países africanos.

La lección, a mi juicio, es la siguiente: aunque el dinero escasea en casi todas partes, la salud sigue contando con apoyo en lo más alto de la agenda internacional.

Si un país, programa o iniciativa de salud mundial cosecha resultados tangibles, aún es posible conseguir dinero para mantener o incluso fortalecer el impulso de mejora de la salud.

Es misión de la OMS, en los tres niveles de la Organización y con el apoyo de iniciativas como la Armonización para la Salud en África y la Alianza Sanitaria Internacional Plus, ayudar a los países africanos a aprovechar ese apoyo, con sus propias condiciones.

Es una buena noticia, pero requiere una matización importante. La intensa presión interna que están sufriendo los países donantes tradicionales está reconfigurando la asistencia para el desarrollo, de manera que esta debe poner más énfasis en el buen aprovechamiento de los fondos y responder a una demanda creciente de datos que demuestren que la inversión se traduce en resultados medibles.

De forma colectiva, debemos demostrar el máximo interés por la eficiencia y nuestra intolerancia del despilfarro. Y esa actitud se percibe en los documentos preparados para esta reunión.

Señoras y señores,

Tienen ante ustedes una agenda focalizada y muy pertinente, respaldada por una excelente documentación. Habiendo visto los puntos de su orden del día y ojeado esos documentos, creo que puedo hacer la siguiente generalización: tienen ustedes un conocimiento admirablemente preciso de los problemas, los obstáculos que entorpecen los progresos, las barreras, los estrangulamientos y las necesidades no satisfechas.

Estos problemas, especialmente bien documentados en el informe sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, parecen abrumadores. Y sin embargo hay países que están haciendo progresos, progresos constantes, a veces impresionantes, contra todo pronóstico. Por encima de todo, sus documentos, y sobre todo la mesa redonda sobre financiación de la salud, reconocen la necesidad de encarar el despilfarro y la ineficiencia y de asegurarse de que todos los recursos, internos o externos, se utilicen con la máxima eficacia.

Al mismo tiempo, quisiera volver a ponerles en guardia ante cualquier generalización sobre la falta de progresos en el desarrollo sanitario en África, y desalentar en especial el pesimismo.

Y respaldaré mi opinión con algunos datos.

En consonancia con su hoja de ruta para mejorar la salud de la madre y del recién nacido, unos 28 países han implantado Estudios de la Mortalidad Materna, y cuatro países han establecido las defunciones maternas como un evento de declaración obligatoria en el término de 48 horas.

En poco tiempo ha aumentado el número de países que han logrado una cobertura del 50% de los nacimientos con parteras cualificadas, y siete países han alcanzado una cobertura superior al 80%.

La proporción de embarazadas VIH-positivas tratadas con antirretrovirales para prevenir la transmisión del VIH de la madre al niño aumentó del 15% en 2005 al 54% en 2009, esto es, la cifra se ha más que triplicado en muy poco tiempo.

Y ahora veamos algunos de los últimos datos sobre las enfermedades tropicales desatendidas, una causa ancestral de pobreza entre muchas de sus gentes.

En 2010, casi 17 millones de niños africanos fueron tratados contra la esquistosomiasis, frente a los 4,2 millones de 2006, hace apenas cuatro años. Su compromiso hizo posible este éxito impresionante.

En 2010 se notificaron solo 1797 casos de dracunculosis, en comparación con 3,5 millones en 1986.

El número de personas tratadas contra la ceguera de los ríos aumentó de 52 millones en 2005 a alrededor de 84 millones en 2009. Este aumento de casi el 70% se atribuye principalmente a la estrategia de distribución de ivermectina dirigida por la comunidad, una estrategia desarrollada por el Programa Africano de Lucha contra la Oncocercosis.

En 2010 el número de casos de tripanosomiasis africana humana se redujo hasta poco más de 7000, la cifra más baja en seis décadas, lo que apunta a la posible eliminación de esta enfermedad como problema de salud pública.

Como el personal del programa me recuerda repetidas veces, todo esto es fruto del liderazgo ejercido en los países. Cuando existe un compromiso político de alto nivel, el apoyo necesario llega, se consiguen resultados, y el apoyo se intensifica. Así ocurre también con la malaria.

He aquí una buena manera de avanzar en muchas otras áreas. He aquí una opción sólida y convincente para lograr una ventaja competitiva a la hora de buscar recursos en un periodo de restricciones financieras. Tienen ustedes un excelente argumento a favor de las inversiones, preparado por la iniciativa de Armonización para la Salud en África, para fortalecer los sistemas de salud.

En el informe se describe la salud como un sector productivo y se aportan argumentos económicos sólidos para invertir dinero, pero se señalan también áreas específicas para mejorar la eficiencia.

Por ejemplo, se cita un estudio reciente sobre la fijación de precios de los medicamentos que indica que los gobiernos africanos pagan entre un 34% y un 44% más de lo necesario en sus compras de medicamentos. Hay aquí, por tanto, un gran potencial de ahorro.

Se observa también que una información fiable y de alta calidad puede mejorar de forma exponencial el desempeño del sistema de salud que sustente. Esto se compadece bien con las recomendaciones de la Comisión de información y rendición de cuentas.

El cambio climático figura también en su orden del día, y aquí han tomado dos decisiones acertadas.

En primer lugar, reconocen ustedes que unos sistemas de salud robustos, basados en la atención primaria, son la piedra angular para resistir los embates de unos fenómenos meteorológicos extremos y de los brotes epidémicos que pueden desencadenar.

Segundo, han procurado que los ministros de medio ambiente colaboren con los ministros de salud, como se establece en la Declaración de Libreville sobre Salud y Medio Ambiente en África.

Esto sitúa a la salud en el lugar que le corresponde como principal víctima del cambio climático y exige colaboración en materia de políticas, estrategias y normas para hacer frente a unos retos que son ya inevitables.

Van a examinar ustedes una estrategia para la eliminación del sarampión. Una vez más, la estrategia promueve acertadamente tanto la aplicación integrada de intervenciones de supervivencia infantil como la integración de los esfuerzos encaminados a eliminar el sarampión en los planes nacionales generales de fortalecimiento de los sistemas de salud.

La poliomielitis también figura en su orden del día, apoyada por un documento que alude al establecimiento, a petición de la Asamblea de la Salud, de una Junta de Seguimiento Independiente. La Junta acaba de publicar su segundo informe, en el que expresa su preocupación por los problemas surgidos en el Chad, la República Democrática del Congo, Nigeria y Angola.

Desde entonces, Côte d'Ivoire ha sufrido el mayor brote de poliovirus de tipo 3 registrado en el mundo este año, lo que exige una respuesta de emergencia masiva y continua por parte del Gobierno.

Dado que en el informe de la Junta se elogia a su Director Regional en dos ocasiones por su entrega personal, su liderazgo y su rápida actuación, me parece oportuno que el Dr. Sambo les ponga al día sobre la situación en África.

Permítanme decirles que las recomendaciones dirigidas a la sede de la OMS han captado de inmediato mi atención.

Señoras y señores, quisiera concluir estas palabras expresándoles mi especial agradecimiento por el documento en el que se exponen algunos puntos de vista de esta Región que pueden servir de guía para la reforma de la OMS.

Con toda seguridad, esas opiniones serán examinadas con el máximo interés, especialmente sus peticiones de asistencia técnica directa e ininterrumpida por parte de la OMS, de un nuevo perfil del personal de las oficinas en los países, que garantice una combinación más idónea de aptitudes y competencias, y de medidas de fortalecimiento de la movilización de recursos.

Pueden confiar en ello. La repercusión de nuestras actividades en los países, y especialmente en África, es la verdadera medida del desempeño global de la OMS, y la fuerza que anima muchas de las reformas propuestas.

Muchas gracias.

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