Directora General

La Directora General de la OMS evalúa la situación sanitaria en la Región del Mediterráneo Oriental

Dra. Margaret Chan
Directora General de la Organización Mundial de la Salud

Alocución ante el comité Regional para el Mediterráneo Oriental, 58.ª reunión
El Cairo (Egipto)

2 de octubre de 2011

Señor Presidente, honorables ministros, distinguidos delegados, Dr. Gezairy, señoras y señores:

Este siglo se inició con la determinación y el compromiso sin precedentes de mejorar la situación sanitaria, con un apoyo de una cantidad de fondos, también sin precedentes, para distribuir a gran escala productos básicos, como medicamentos, vacunas y mosquiteros entre las poblaciones desfavorecidas del mundo.

Se consideró que mejorar la salud era algo fundamental para alcanzar el objetivo general de reducir la pobreza, establecido en los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Los progresos realizados han sido enormes. En todo el mundo, la mortalidad maternoinfantil ha alcanzado su nivel más bajo en décadas, y se ha dado un vuelco a la epidemia de tuberculosis, una vez declarada emergencia de salud pública.

Los casos de malaria y la mortalidad provocada por ésta han descendido en algunos países en más del 50 por ciento; y cerca de siete millones de personas que viven en países de ingresos bajos y medios han podido recuperar y prolongar su vida gracias a la terapia antirretroviral.

Ahora bien, ese avance se ha conseguido, en algunos casos, contra un pronóstico cada vez peor. De hecho, el primer decenio del siglo transcurrió entre el desconcierto y la confusión. Un mundo mucho más interdependiente se ha visto asolado por una crisis mundial tras otra.

La crisis económica es ahora más profunda. La seguridad alimentaria se ha convertido en un problema acuciante. Las enfermedades infecciosas son una amenaza mucho mayor para la salud y la economía en un mundo unido por la velocidad de los viajes internacionales y conectado en directo por los espacios de tertulia virtuales, los blogs y Twitter.

La temperatura del globo está aumentando. Las catástrofes naturales son cada vez más frecuentes y destructivas, y las zonas críticas de guerra civil y conflicto, a veces breve, a veces prolongado, asolan casi todas las regiones del mundo.

Las enfermedades crónicas no transmisibles se han extendido por todas partes, exacerbadas por tendencias universales, como la rápida urbanización no planificada y la globalización de modos de vida poco saludables. Enfermedades como las cardiopatías, la diabetes y el cáncer no distinguen entre norte y sur, tropical y templado, o ricos y pobres.

Ésas son las enfermedades que hacen saltar la banca. La semana pasada, un estudio concluyó que el costo del tratamiento del cáncer es ya insostenible, hasta en las naciones más ricas. En algunos países en desarrollo, el costo del tratamiento de la diabetes consume por sí solo el 15% de la totalidad del presupuesto sanitario nacional.

En 2011 se ha producido una concentración de este tipo de perturbaciones.

Tras el devastador terremoto que sufrió el año pasado, Haití sigue paralizada por el peor brote de cólera de la historia moderna. La triple tragedia del Japón se convirtió rápidamente en la catástrofe natural más costosa de la historia.

En esta región, la sequía, las malas cosechas, la muerte del ganado, y la inanición humana asolan el Cuerno de África en la peor crisis de seguridad alimentaria de los últimos decenios. Por múltiples razones, los organismos de ayuda humanitaria únicamente han sido capaces de entregar una parte de la ayuda que se necesita.

Una vez más, en el Pakistán, las lluvias monzónicas y las inundaciones han desplazado a millones de personas, exacerbando la necesidad de refugio y atención médica de emergencia. En este momento, algunas zonas del Pakistán están sufriendo un brote de dengue excepcionalmente virulento, lo que acarrea un gasto catastrófico para las familias y los presupuestos sanitarios.

Esas crisis acontecen en un país que aún no se ha recuperado de las devastadoras inundaciones del año pasado y de la enorme destrucción de las infraestructuras sanitarias que se produjo.

Como ya he dicho, este ha sido un año de gran agitación y confusión.

Señoras y señores:

La cara de Oriente Medio está cambiando. Las protestas que comenzaron a principios de año atrajeron la atención de todo el planeta, y las redes sociales amplificaron su resonancia y difusión. La población se ha levantado para exigir reformas democráticas y el respeto de los derechos humanos, lo que incluye el derecho a la salud.

Como señalaba recientemente un informe de las Naciones Unidas sobre el desarrollo humano árabe, preparado por expertos árabes, "El pueblo árabe sufre tres grandes carencias: falta de libertad, falta de conocimiento y ausencia de una población femenina emancipada.”

Tengo algo más que añadir. Hablo como médico.

La mayoría de nosotros elegimos esta profesión impulsados por el deseo de ayudar, curar, cuidar y aliviar el sufrimiento. Durante los años de formación y, posteriormente, en el ejercicio de nuestra profesión, esa necesidad de ayudar y curar se convierte en algo casi instintivo.

A mi juicio, en el desempeño de sus funciones para tratar y atender a los enfermos y heridos, todo médico debe gozar de neutralidad médica y estar protegido, tal y como se establece en el Convenio de Ginebra. Esa neutralidad médica no debe ponerse nunca en peligro.

Al igual que con la crisis financiera de 2008, la creciente oleada de revueltas y protestas de la región tomaron al mundo por sorpresa. Visto en retrospectiva, los analistas políticos y económicos han podido determinar las causas fundamentales que hacen que este caos sea comprensible; incluso predecible.

Mencionan como causa las enormes desigualdades en los niveles de ingresos, en las oportunidades, especialmente para los jóvenes, y en el acceso a los servicios sociales. Y llegan a la conclusión de que una mayor igualdad social debe ser el nuevo imperativo político y económico que nos lleve a un mundo más seguro.

Yo añadiría: responder a las aspiraciones legítimas de la población es la vía legítima hacia la estabilidad y la seguridad.

La salud pública está muy bien situada para contribuir a mejorar la equidad, en especial si los servicios de salud se prestan con arreglo a valores, principios y enfoques de atención primaria de salud.

Ese fue uno de los aspectos positivos de la reunión de alto nivel sobre las enfermedades crónicas no transmisibles, celebrada el mes pasado durante la Asamblea General de las Naciones Unidas. El consenso es firme: un sistema de atención primaria de salud robusto es la única manera en que los países pueden hacer frente a la creciente carga de enfermedades crónicas.

La vacunación está incluida en su orden del día. Como ya ha sido mencionado, las actuales revueltas de la región han afectado a los programas de inmunización, en particular al aumento del tamaño de la población en riesgo.

Ustedes van a examinar una propuesta de estrategia regional para ocuparse de la salud mental y el consumo de sustancias. La estrategia responde a problemas que están adquiriendo una importancia cada vez mayor en tiempos de conflicto, catástrofes naturales y agitación política.

Este año, el planeta ha entrado en una nueva era de austeridad económica, y las consecuencias se están dejando sentir gravemente en la región.

Esas consecuencias también han afectado a la financiación de la OMS a todos los niveles. Espero con interés, en particular, el debate sobre el tema de la reforma de la OMS para un futuro saludable.

Permítanme repetir una afirmación tomada de sus documentos. "Ahora es el momento de insistir en la costoeficacia y en los beneficios para la salud pública de adoptar un enfoque integral de atención primaria de salud en lugar de un enfoque clínico desorganizado”.

Me complace ver que la atención primaria de salud se menciona con mucha frecuencia en los documentos preparados para esta reunión. Me complace, pero no me sorprende, teniendo en cuenta las apasionadas opiniones de su Director Regional y su firme apoyo a las iniciativas basadas en la comunidad.

Señoras y señores:

El dengue figura en su orden del día como una cuestión urgente. También celebrarán una sesión técnica sobre la gestión de los plaguicidas en relación con la salud pública, dado el continuo aumento de la carga de enfermedades de transmisión vectorial en la región.

El dengue es la enfermedad vírica transmitida por mosquitos que más rápidamente se propaga en el mundo. La enfermedad ha llegado hace relativamente poco a la región, pero los brotes están azotando a los países del Mediterráneo Oriental con saña.

Esto no debe sorprender. Al igual que la diabetes, que también está golpeando fuertemente a la región, el dengue está muy relacionado con el desarrollo urbanístico rápido y no planificado. El mosquito vector, llamado "container breeder”, prolifera en las aguas estancadas contenidas en los residuos urbanos, la basura, y los recipientes, incluidos los que se usan para almacenar agua en los hogares. Esas condiciones pueden ser atajadas con sistemas de saneamiento urbano.

En el Pakistán, Arabia Saudita y el Yemen, el dengue es una de las principales causas de morbilidad y hospitalización entre la población infantil y los adultos jóvenes, y ha provocado cierto número de muertes.

La enfermedad puede estar aún más extendida, y no aparecer en la pantalla de radar debido a la falta de medios adecuados de vigilancia y laboratorio, en especial cuando los síntomas son similares a los de muchas otras enfermedades comunes.

El dengue es una enfermedad compleja que tiene cuatro serotipos. La preparación y respuesta ante esta enfermedad requiere la colaboración de distintos sectores y un buen sistema de vigilancia de laboratorio del virus y su mosquito vector.

De hecho, el control de vectores es la única medida preventiva. No puede hacerse un diagnóstico definitivo sin la ayuda de laboratorios especializados. La vigilancia para planificar la preparación y la alerta ha de estar hecha a medida y ajustarse a las características del dengue.

La vigilancia integrada de las enfermedades es un enfoque inteligente, pero con el dengue no podemos limitarnos a aprovechar los sistemas establecidos para otras enfermedades transmitidas por mosquitos, como la malaria.

Éstas no son más que algunas de las cuestiones que ustedes examinarán.

En el Pakistán, el número de casos confirmados y sospechosos de dengue ha aumentado en las últimas semanas, con una rapidez extraordinaria. Se trata de una enfermedad que aprovecha cualquier punto débil en la infraestructura sanitaria.

El Pakistán está haciendo lo que debe, en especial en lo que concierne a su campaña de sensibilización, cuyo objeto es librar a las familias, las calles y los bazares de aguas estancadas. Agradecemos la presentación de informes sinceros y abiertos, y la atención prestada a la lucha antivecrtorial.

El representante de la OMS en el Pakistán es un experto en control de vectores. En este momento goza del apoyo de expertos de la Sede, enviados a petición de las autoridades paquistaníes. El objetivo no sólo es combatir el brote actual, sino también desarrollar medios sólidos para el control de vectores, en especial un sistema de control integrado de vectores que permita racionalizar el uso de los recursos, incluidos los plaguicidas.

Esto es algo que hemos de hacer. Las condiciones actuales son idóneas para que surjan brotes de dengue que podrían arrasar zonas enteras de la región una y otra vez.

Señoras y señores:

Su región sigue intensificando sus esfuerzos para erradicar la poliomielitis, pese a la difícil situación en dos de los países, el Afganistán y el Pakistán, donde la transmisión del virus nunca se ha interrumpido.

A petición de la Asamblea Mundial de la Salud, se estableció una Junta de Seguimiento Independiente en el marco de la Iniciativa de Erradicación Mundial de la Poliomielitis, con el fin de seguir de cerca los avances y retrocesos de la ofensiva para librar al mundo para siempre de esa enfermedad.

En su último informe publicado en julio, la Junta expresó su profunda preocupación por el creciente número de problemas a que se enfrenta el Pakistán. Este año, este país ha registrado un aumento considerable de nuevos casos y, en la actualidad, representa casi la cuarta parte del número total de casos en el mundo.

También es el único lugar en Asia, donde circula el poliovirus de tipo 3, una cepa que está a punto de ser eliminada en el continente. El Presidente del país ha puesto en marcha un plan de acción de emergencia para erradicar la poliomielitis; encomiamos esa iniciativa.

El mes pasado, recibimos la confirmación de que la poliomielitis del Pakistán había entrado en la China. Una vez más, vemos que la transmisión endémica en cualquier parte del mundo constituye una amenaza para el mundo en todas partes. Ante esos retos, la Junta de Seguimiento Independiente ha advertido seriamente de que el Pakistán corre el riesgo de convertirse en el último reducto en el mundo de esa enfermedad.

En el Afganistán, en la región septentrional se han adoptado medidas coordinadas y tácticas a nivel comunitario, dirigidas a vacunar a un mayor número de niños contra la poliomielitis en las zonas de difícil acceso.

Sin embargo, el aumento en el número de nuevos casos registrado en los últimos dos meses pone de manifiesto la fragilidad de los progresos realizados. La Junta de Supervisión Independiente advierte que el programa todavía no ha logrado superar adecuadamente sus problemas de acceso.

La OMS colaborará con el Afganistán y el Pakistán en la aplicación de estrategias novedosas de base comunitaria que sabemos que pueden funcionar en zonas con problemas de seguridad.

Contribuiremos a promover el compromiso político entre los consejos municipales (unión-councils) para garantizar que un mayor número de niños esté vacunado en todas las zonas. Somos conscientes de cuáles son las dificultades a que se enfrentan, pero también sabemos que pueden superarse. No podemos permitir que ningún obstáculo en ninguna parte ponga en peligro nuestro objetivo de lograr de forma definitiva que el mundo sea un lugar mejor, al deshacernos de una enfermedad verdaderamente horrible.

Sé que el Director Regional está de acuerdo con este planteamiento; y lo está con la pasión que le caracteriza.

Dr. Gezairy, ahora que deja su cargo al final de este mandato, quiero unirme a toda una multitud de personas de esta región y de otras, en agradecimiento por la excelente labor que ha realizado en favor de la salud pública a lo largo de todos sus mandatos. Le echaremos mucho de menos.

Gracias.

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