El aumento de la igualdad social debe ser el nuevo imperativo económico y político para lograr que el mundo sea más seguro
Dra. Margaret Chan
Directora General de la Organización Mundial de la Salud
Señor Presidente, señores Ministros, distinguidos delegados, doctora Roses, señoras y señores:
Me complace enormemente poder participar en la apertura de la 63.ª sesión del Comité Regional para las Américas.
Este año, los países de esta Región han sido afortunados, pues no han tenido que sufrir gran parte de la conmoción que tanto se ha sentido en otras partes del mundo. Pese a los contratiempos y los trastornos que han sufrido, han podido afrontar el trabajo.
La crisis económica se ha profundizado y el dinero escasea en casi todas partes. Sin embargo, esta Región no ha experimentado los vaivenes de la incertidumbre en una magnitud equivalente a la crisis de la deuda que vive Europa.
Los países de las Américas son notablemente propensos a los desastres, pero la Región no ha sufrido la terrible triple tragedia del Japón, que rápidamente se ha convertido en el desastre natural más costoso de todos los tiempos.
Además, en comparación con la mayor parte del resto del mundo, la Región está mejor preparada para hacer frente a los desastres.
Aprecio la solidaridad manifestada para reconstruir la infraestructura sanitaria de Haití, prácticamente desde cero. La reconstrucción toma tiempo, por supuesto, pero la amenaza continua de las enfermedades transmisibles y no transmisibles agrega urgencia a la tarea.
Según se señala en los documentos de la OPS, las tres contribuciones principales a la carga de morbilidad en esta Región son la violencia, el abuso del alcohol y el tabaquismo.
La persistente violencia en México y Centroamérica es motivo de profunda preocupación, pero los países de las Américas han estado a cubierto de varios sucesos que han cambiado el escenario mundial. Por ejemplo, el despertar árabe que empezó a principios de año y sigue hasta hoy, algunas veces sumamente inspirador pero otras veces profundamente preocupante.
Al igual que la crisis financiera de 2008, esta ola de rebeliones y protestas pareció tomar al mundo por sorpresa. Con la ventaja que da la mirada retrospectiva, los analistas políticos y económicos han determinado las causas fundamentales que hacen que la conmoción se torne comprensible, e incluso predecible.
Esos analistas sitúan las causas de las vastas desigualdades en los niveles de ingresos, las oportunidades, especialmente para los jóvenes, y el acceso a los servicios sociales, y llegan a la conclusión de que el aumento de la igualdad social debe ser el nuevo imperativo económico y político para lograr que el mundo sea más seguro.
La importancia de reducir las inequidades no es algo nuevo para ninguno de los ministros de salud que se encuentran en esta sala. Esta es la Región con las mayores inequidades en el acceso a la atención y en los resultados en materia de salud.
Sin embargo, es también la Región que está logrando los mayores avances para corregir las inequidades, gracias a su compromiso inquebrantable con la atención primaria de salud, respaldado por el firme apoyo de la Directora Regional. Los extraordinarios adelantos recientes en la cobertura de inmunización, que abarca ya a todos los niños, son apenas uno de los ejemplos.
Señoras y señores:
La Región ha sido afortunada en muchos aspectos, pero sus países no han estado protegidos de la arremetida de las enfermedades crónicas no transmisibles. Ningún país del mundo está a salvo de esas enfermedades.
Las enfermedades no transmisibles no distinguen entre norte y sur, zonas tropicales y zonas templadas, o países ricos y países pobres. Estas enfermedades están ahora en todas partes, impulsadas por fuerzas universales tales como la urbanización y la globalización de los modos de vida poco saludables.
Como se hizo patente en la reunión de alto nivel de las Naciones Unidas celebrada la semana pasada, estas enfermedades representan una amenaza para la salud y las economías como ninguna otra amenaza anterior.
Los países de la CARICOM hicieron posible la realización de esa reunión de alto nivel. Agradezco a la CARICOM esta iniciativa, que ha aumentado enormemente el relieve de las cardiopatías, la diabetes, el cáncer y las enfermedades respiratorias crónicas.
En la reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas se ha evidenciado la magnitud de esta amenaza de amplia base y se ha señalado la necesidad urgente de tomar medidas de igual amplitud, supervisadas por los gobiernos en su nivel más alto.
Prevemos que esa atención a los planteamientos que abarcan al conjunto del gobierno aumentará aún más en el transcurso de la Conferencia Mundial sobre los Determinantes Sociales de la Salud, que se celebrará el mes próximo en Brasil.
El evento de las Naciones Unidas tiene otro aspecto positivo, y es la importancia que se ha otorgado a la atención primaria de salud. Se ha alcanzado ahora un consenso firme de que un sistema robusto de atención primaria de salud es la única manera de que los países puedan hacer frente a la carga cada vez mayor de estas enfermedades.
Van ustedes a abordar algunos componentes de la respuesta a las enfermedades no transmisibles en los puntos del orden del día relativos a la urbanización y el consumo nocivo de alcohol.
Algunas iniciativas admirables para introducir medidas estrictas de control del tabaco, aquí en los Estados Unidos, en el Uruguay y en otros lugares, están sintiendo los efectos de las tácticas cada vez más sucias de la industria tabacalera, que ahora incluyen medidas judiciales agresivas.
Las grandes empresas tabacaleras pueden permitirse el lujo de contratar a los mejores abogados y empresas de relaciones públicas. Las grandes sumas de dinero tienen más fuerza que cualquier argumento moral, ético o de salud pública, y pueden pisotear hasta las pruebas científicas más contundentes. Ya lo hemos visto en otras ocasiones.
Soportar la carga financiera de los arbitrajes comerciales y de inversiones es difícil para cualquier país, pero lo es particularmente si se trata de un país pequeño como el Uruguay
Les pido encarecidamente que no se den por vencidos. Si un país se rinde ante esas tácticas de amedrentamiento, el resto caerá sin remedio, y eso es exactamente lo que desea la industria tabacalera.
La OMS está profundamente comprometida a luchar contra la epidemia del tabaquismo para detener de una vez por todas la enorme contribución de esa industria a la morbilidad y la mortalidad
Apoyamos a todos y cada uno de los países que realizan ese esfuerzo. Me consta que los países del continente americano harán lo mismo, con el legendario espíritu de solidaridad y apoyo mutuo de esta Región para mejorar la salud.
Muchas gracias.