Directora General

Pese a las dificultades financieras, la salud debe seguir encabezando la agenda internacional

Dra. Margaret Chan
Directora General de la Organización Mundial de la Salud

Alocución ante el Comité Regional para Asia Sudoriental, 64.ª reunión
Jaipur, Rajasthan, India

7 de septiembre de 2011

Señor Presidente, excelencias, honorables ministros, distinguidos delegados, Dr. Samlee, colegas del sistema de las Naciones Unidas, señoras y señores:

Nos reunimos en un momento difícil para la salud pública, lleno de incertidumbres y riesgos reales pero imprevisibles. Los titulares que se vienen sucediendo desde el comienzo del año son la prueba fehaciente. El mundo se está viendo acosado por una crisis tras otra.

El año 2008, con sus crisis energética, alimentaria y financiera, nos obligó a tomar conciencia de los peligros de vivir en un mundo mucho más interdependiente.

Estas crisis fueron muy contagiosas y se propagaron rápidamente por todo el mundo. Y fueron también profundamente injustas en sus consecuencias, pues perjudicaron a países que no tenían nada que ver con sus causas.

Esas crisis están todavía muy presentes entre nosotros, con profundas implicaciones para los presupuestos nacionales de salud, el apoyo financiero al desarrollo sanitario, la seguridad alimentaria, el número de personas que viven en la pobreza, y la financiación de la OMS en el futuro.

En los últimos meses, sin ir más lejos, la crisis económica mundial se ha agravado, marcando el comienzo de una nueva era de austeridad financiera. Hoy día, hablar de una rápida recuperación de la economía mundial parece una vana ilusión más que un diagnóstico derivado de un análisis sincero de la realidad.

Los precios mundiales de los alimentos alcanzaron un máximo histórico el pasado mes de febrero, superando el pico de 2008, que supuso entonces el nivel más alto en dos décadas. En esta reunión hablarán ustedes de los efectos negativos de esos precios crecientes de los alimentos en la diversidad alimentaria, tan importante para una nutrición saludable desde la gestación hasta la vejez.

Este año hemos visto en el Cuerno de África sequías y hambrunas, que han dado lugar a desplazamientos de población, de personas que huyen de la inanición y la violencia, a una escala sin precedentes en la historia reciente.

El terremoto y el maremoto del Japón, agravados por el accidente de una central nuclear, se convirtieron rápidamente en el desastre natural más oneroso de la historia. Haití y el Pakistán no se han recuperado aún de la devastación que causaron el año pasado el terremoto y las inundaciones.

Este año hemos presenciado varias olas de disturbios civiles y protestas. El despertar del mundo árabe, en particular, ha sido ejemplar en algunos casos, y muy preocupante en otros.

Entre los acontecimientos de este año cabe destacar algunos focos de tensión bélica en circunstancias que han hecho la asistencia humanitaria sumamente difícil y peligrosa.

A todo ello hay que añadir actos absurdos de terrorismo destructivo, entre ellos el atentado sufrido por el complejo de las Naciones Unidas en Nigeria, en el que muchos funcionarios de la OMS resultaron gravemente heridos o perdieron la vida.

Aunque le quedan aún algunos meses de vida, no parece aventurado concluir que 2011 ha sido un año especialmente nefasto, con consecuencias que probablemente perdurarán cierto tiempo.

Como aspecto positivo, esta sucesión sin precedentes de desastres, crisis y revueltas nos está obligando a repensar los mecanismos que rigen el funcionamiento del mundo en este siglo XXI.

Algunos están empezando a cuestionarse que el crecimiento por el crecimiento sea la solución a todos los problemas. Y hay quienes están empezando a reconocer que las fuerzas del mercado por sí solas no resolverán los problemas sociales.

Líderes políticos y analistas económicos están abriendo los ojos, expresando algunos puntos de vista que la salud pública viene manifestando en voz bien alta desde hace décadas, pero que han caído en oídos sordos.

Según estamos viendo, el nuevo imperativo político y económico para conseguir un mundo más estable y seguro es una mayor igualdad, en materia de distribución de ingresos, de oportunidades, especialmente para los jóvenes, y de acceso a los servicios sociales.

La salud pública agradecería sin duda que las altas esferas demostraran una nueva actitud en consonancia con esas ideas.

Todos conocemos las políticas, especialmente de tipo fiscal, que han reducido la capacidad de los servicios de salud pública y alentado el crecimiento del sector privado, donde no hay ningún tipo de regulación de la calidad de la atención ni de los precios.

Todos conocemos también las consecuencias. Por citar solo algunas: la persistencia de las monoterapias contra la malaria, una atención deficiente contra la tuberculosis, la escasez de medicamentos esenciales y la abundancia de otros no esenciales, y el empobrecimiento que sufren muchas familias que acuden en primer lugar al sector privado, incluso para la atención más habitual.

Como se señala en sus documentos, más del 60% del gasto sanitario en la Región lo pagan los ciudadanos de su bolsillo, y ese mero hecho explica en buena parte que la pobreza esté tan extendida.

Con el aumento de las enfermedades crónicas no transmisibles, especialmente en las ciudades de esta región, el riesgo de que la gente se vea abocada a la pobreza a causa de una enfermedad aumentará sin duda de forma exponencial.

Es una amarga paradoja que este siglo comenzara con una Declaración y unos Objetivos del Milenio orientados a reducir sustancialmente la pobreza, con las mejoras de la salud como gran prioridad de los cambios perseguidos.

Señoras y señores,

He hablado de algunos riesgos reales pero imprevisibles. Muchas cosas penden de un hilo. Es nuestra misión inclinar la balanza a favor de la continuidad de ese impulso sin precedentes de mejora de la salud, sobre todo de los pobres, que marcó el inicio de este siglo.

Personalmente, creo que estamos bien situados para ello. Examinando los puntos del orden del día de esta reunión, así como las estrategias propuestas en los documentos e informes, creo que esta región se encuentra en una posición especialmente buena.

En un periodo de austeridad financiera, la salud pública debe perseguir denodadamente la eficiencia y demostrar intolerancia hacia el despilfarro. La frase "mejorar la eficiencia y la eficacia" funciona como el hilo conductor de todos sus documentos, subrayando el objetivo de sus estrategias.

Su Director Regional ha definido claramente los objetivos coherentes y comunes de esta región en materia de salud. Ahí están, el fortalecimiento de los sistemas de salud, y un acceso justo y equitativo a la atención de salud para todos.

Orientados por el vehemente compromiso del Director Regional en favor de la atención primaria, los ministerios de salud de esta región han tenido algunas ideas ingeniosas y van por buen camino.

Su agenda es básicamente una agenda de atención primaria. Como se ha señalado, un personal sanitario basado en la comunidad es la piedra angular de un sistema de salud basado en la atención primaria.

La vacunación infantil brinda una primera oportunidad, con una penetración excepcionalmente buena, para ofrecer una gama de intervenciones de atención primaria que mejoren la supervivencia infantil.

Su estrategia regional del sector sanitario en materia de VIH contempla cinco prioridades fundamentales para la región, y encabezando la lista figura la reactivación de la atención primaria. La nutrición, considerada antes uno de los principales pilares de la atención primaria, se ha visto notoria y peligrosamente desatendida en los últimos años.

Con demasiada frecuencia, intervenciones simples de bajo costo pero con gran incidencia en los resultados sanitarios a nivel poblacional, como la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida o la yodación de la sal, se ven eclipsadas por nuevas y espectaculares tecnologías que prolongan la vida de unos pocos a un precio muy alto. En muchos países, el 90% del presupuesto sanitario se destina a servicios hospitalarios, mientras la atención primaria y los servicios preventivos quedan relegados a un segundo plano.

Ninguna de las estrategias que van a examinar aquí será fácil de aplicar. Los documentos presentados lo reconocen muy claramente, evaluando de forma abierta y crítica los numerosos problemas y obstáculos.

Entre esos problemas cabe citar desde el mero hecho de que los servicios de salud públicos son percibidos por la población como de baja calidad, de segunda clase, pasando por un fenómeno complejo como son los múltiples incentivos económicos que impulsan el uso irracional de los medicamentos, hasta las dificultades para ampliar la cobertura de vacunación por encima del promedio actual de la región, del 80%.

El documento sobre las políticas nacionales de medicamentos esenciales, incluido el uso racional de los medicamentos, ilustra muy bien la persecución de la eficiencia y la intolerancia del despilfarro a que me refería.

Y me hago algunas de las mismas preguntas que se plantean en el documento. ¿Por qué hemos progresado tan poco en este terreno? ¿Por qué es tan difícil hacer un uso más racional de los medicamentos?

Incluso el aumento de la resistencia a los antimicrobianos y la creciente amenaza de una era sin antibióticos no han sido suficientes para estimular la adopción de las amplias medidas que tan urgentemente se necesitan para proteger nuestro frágil arsenal de medicamentos de primera línea.

Creo que los obstáculos que han señalado ustedes y las soluciones que han propuesto son también válidos fuera de la Región de Asia Sudoriental.

Y estoy totalmente de acuerdo con su Director Regional. La atención primaria es la mejor opción para hacer frente a la doble carga de enfermedades infecciosas y enfermedades crónicas no transmisibles, y para atender al creciente número de personas mayores.

Es la mejor manera de afrontar los problemas añadidos que conllevan los desastres naturales, tan comunes en esta región, así como las amenazas sanitarias derivadas de la mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos que conlleva el cambio climático.

Señoras y señores,

Quisiera hacer también una observación sobre la estrategia regional del sector de la salud contra el VIH. Es coherente con los objetivos, los planteamientos y el espíritu de la estrategia mundial contra el VIH adoptada en mayo, y sin embargo se ha procurado adaptarla a la situación epidemiológica y los retos específicos de cada país en esta región.

Debemos aplaudir esa adaptación, toda vez que uno de los objetivos de la reforma es una mayor coherencia de la labor de esta Organización, en cada uno de sus tres niveles.

Su informe sobre el programa de reforma de la OMS, que examinarán en breve, se refiere a la necesidad de identificar funciones y responsabilidades específicas de país para la OMS.

Pueden estar seguros de ello. La mejora del impacto en los resultados sanitarios de los países es la medida más importante del desempeño general de la OMS, y esa consideración es el factor que impulsa muchas de las reformas propuestas.

Tengo gran interés por conocer sus puntos de vista sobre las reformas que necesita la OMS, que escucharé con la mayor atención.

Ya he expresado personalmente mi agradecimiento a su Director Regional por su participación entusiasta en el proceso de reformas, sus sabios consejos, y sus muchas propuestas constructivas.

Señoras y señores,

Tengo un último comentario, que me parece especialmente oportuno en una reunión de este Comité Regional que tiene a la India como anfitrión.

Esta región está ganando la batalla contra la poliomielitis, gracias a la obstinada determinación de la India y a los éxitos que está cosechando. Este año se ha notificado solo un caso de poliomielitis, en enero, en lo que sabemos que es la zona del mundo donde más difícil es técnicamente interrumpir la transmisión.

A petición de la Asamblea de la Salud del pasado mes de mayo, se estableció una Junta de Seguimiento Independiente para que vigilara los progresos hacia los hitos de erradicación acordados, determinara los obstáculos, y recomendara ajustes en las estrategias.

En el segundo informe de la Junta, que acaba de darse a conocer, podemos leer que "Nuestra opinión sobre la Iniciativa de Erradicación Mundial de la Poliomielitis sigue siendo que la erradicación de esta enfermedad es un objetivo viable y de vital importancia."

Y esto es lo que dice el informe sobre la India: "Todos los datos que nos llegan de la India son positivos". Como se ha señalado, el alcance de la respuesta del Gobierno ha sido inmenso. La Junta ha felicitado efusivamente a la India por todo lo logrado hasta la fecha.

Por otra parte, este país destaca por haber alcanzado plenamente sus objetivos específicos de país para el final de 2010.

El éxito de la India debe servir de inspiración para el mundo. Sus conocimientos técnicos, que tanto le ha costado conseguir, ayudarán sin duda a rematar esta labor en las zonas que aún quedan con transmisión arraigada. Se ha procedido ya a desplegar a luchadores experimentados contra la poliomielitis de la India en zonas de África afectadas por la enfermedad.

Muchas gracias, India, por ofrecer al mundo ese estímulo que tanto necesita.

Podemos lograrlo. La erradicación de la poliomielitis es factible, y es factible a corto plazo.

Y gracias también a los ministerios de salud de esta región, por su compromiso inquebrantable en pro de la equidad y la justicia social, y en materia tanto de prevención como de curación.

Gracias por sus inteligentes ideas para resolver algunos problemas de larga data que se interponen en el camino hacia la cobertura universal que preconiza la atención primaria.

Es así como la salud pública no solo mantendrá su impulso, sino que seguirá mejorando.

Muchas gracias.

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