Directora General

Inmunización infantil: unos logros extraordinarios están en peligro por problemas de financiación

Dra. Margaret Chan
Directora General de la Organización Mundial de la Salud

Palabras de apertura pronunciadas en la Cumbre de Salud del Pacífico
Seattle, Washington (Estados Unidos)

23 de junio de 2011

El pasado mes de mayo, la inmunización formó parte del orden del día de la Asamblea Mundial de la Salud, a la cual asisten delegaciones de los 193 Estados Miembros de la OMS.

En la sesión dedicada a la inmunización se examinaron los progresos actuales en el plano internacional y en los países, las expectativas para el Decenio de las Vacunas y los planes para que la OMS prepare un plan de acción mundial que oriente la labor durante esos diez años.

Más de cincuenta delegaciones y representantes de la sociedad civil tomaron la palabra al abordarse este punto del orden del día. Para quienes no conocen el funcionamiento de las Asambleas Mundiales de la Salud, este número representan un grado extraordinario de interés e implicación.

Creo que una breve reseña de esas intervenciones les dará una buena idea de lo que los propios países consideran progreso y las causas de su orgullo. También les revelará algunas de sus preocupaciones más profundas, tanto ahora como para el futuro.

Muchos países en desarrollo se enorgullecen de ser los dueños de sus programas nacionales de inmunización, y son muchos también los que tienen partidas presupuestarias exclusivas para este fin, como expresión formal de su implicación. Al comenzar el Decenio de las Vacunas, escuchamos hablar de grandes progresos y muchos elogios por el apoyo prestado por la OMS y el UNICEF, pero especialmente por la Alianza GAVI.

Esta última funciona de acuerdo con un principio fundamental que concuerda muy bien con la teoría de la salud pública en general y los principios por los que se rige la labor de la OMS: todo niño, al margen de donde nazca y de las posibilidades económicas de sus padres, merece ser protegido con lo mejor que puede ofrecer la ciencia.

Es esta una expresión de justicia, y también un principio que norma mi propia actividad profesional.

Gracias a la ayuda de la Alianza GAVI, las vacunas contra la neumonía y las enfermedades diarreicas, dos de las causas principales de mortalidad en la niñez, se están distribuyendo en muchos países. Pero estas vacunas son costosas y la sostenibilidad es claramente un problema, como lo pusieron de relieve muchos oradores del mundo en desarrollo.

Según se dio a conocer, muchos países han ampliado sus programas de inmunización sistemática agregando las vacunas contra la fiebre amarilla y contra la hepatitis B.

Escuchamos relatos de primera mano de lo que la nueva vacuna contra la meningitis —obtenida gracias a un proyecto coordinado por la OMS y PATH, con el apoyo de la Fundación Bill y Melinda Gates— significa para África y sus habitantes.

La aplicación de la vacuna —que cuesta menos de 50 centavos de dólar por dosis, un precio que exigieron los ministros africanos de salud— empezó el pasado diciembre en los tres países hiperendémicos que constituyen la famosa franja de la meningitis: Burkina Faso, Malí y el Níger. Al finalizar ese mes, 19,5 millones de personas de esos países habían sido vacunadas.

La OMS y sus asociados analizan actualmente las repercusiones de estas campañas de vacunación masiva, en particular su seguridad y eficacia. Se trata de una evaluación minuciosa y sistemática, pero los resultados preliminares son muy promisorios.

La meningitis epidémica no es la causa principal de mortalidad en África, pero es una de las enfermedades más temidas. Funcionarios de la OMS sobre el terreno me cuentan de las largas filas para vacunarse que se forman ante el primer indicio de una epidemia, que por lo general causará lesiones cerebrales o sordera profunda a un 25% de los niños afectados que sobrevivan.

Por primera vez, África es la primera en recibir lo mejor de la tecnología que el mundo, actuando de consuno, puede ofrecer.

Señoras y señores:

Los delegados nos transmitieron dos mensajes claros.

En primer lugar, que el logro de metas ambiciosas plenamente acordadas, como la ampliación de la cobertura vacunal, la introducción de vacunas nuevas, la erradicación de la poliomielitis y la eliminación del sarampión, está ligado directamente con los recursos económicos.

Escuchamos peticiones convincentes para reconstituir plenamente los fondos de la Alianza GAVI con el fin de que el progreso espectacular conseguido en fecha reciente, apoyado por un acentuado sentido de propiedad de los países, no pierda impulso.

En segundo lugar, la ampliación de la cobertura de vacunación por sí sola no ayudará a los países a cumplir el ODM consistente en reducir la mortalidad en los niños pequeños. Según los cálculos más recientes del UNICEF, en 2009 murieron unos 8,1 millones de niños por causas que en gran medida son evitables.

Esta cifra es la más baja registrada en más de seis décadas. Es un indicio de un progreso positivo; pero la cifra sigue siendo demasiado elevada. Se cree que la inmunización evita entre 2 millones y 3 millones de muertes infantiles cada año. Las vacunas son balas mágicas, es verdad, pero no acaban con todos los enemigos que extinguen tantas vidas jóvenes.

Los países nos recordaron la función central de las medidas de atención primaria de salud, como la terapia de rehidratación oral, el tratamiento de la neumonía con antibióticos en casa, y cosas tan sencillas, pero tan difíciles de conseguir para los pobres, como una nutrición adecuada y una buena higiene.

El tema de la financiación perdurable reapareció constantemente. Como he escuchado muchas veces, una vacuna que es demasiado cara para el mundo en desarrollo es peor que una vacuna inexistente.

Muchos pidieron que la comunidad internacional buscara formas de reducir el costo de las vacunas, especialmente las más nuevas.

Los delegados del mundo en desarrollo mencionaron la necesidad de transferir tecnología y aptitudes para facultar a los fabricantes locales de vacunas, especialmente en África. Algunos describieron la función fundamental de la OMS para lograr precisamente este objetivo para la fabricación local de vacunas contra la gripe pandémica.

¿Y qué ha sucedido desde la Asamblea de mayo?

El 6 de junio, algunas empresas farmacéuticas importantes anunciaron recortes extraordinarios en los precios de vacunas para el mundo en desarrollo, en particular una reducción del 95% en el precio de la nueva vacuna antirrotavírica que puede evitar muertes por enfermedades diarreicas.

El 13 de junio, varios donantes se comprometieron a aportar más de US$ 4000 millones para apoyar el trabajo de la Alianza GAVI, una cantidad que nadie se había imaginado ni siquiera en sueños. Sin duda, este dinero permitirá acelerar la introducción de vacunas nuevas y ampliar las campañas de vacunación en la franja de la meningitis en África, donde se encuentran 25 países.

Hay quienes critican, desde luego. Muchos mencionan la falta de infraestructura básica para aplicar las vacunas y los servicios de salud pública que se están viniendo abajo, tras muchos años de incuria, en la mayor parte del mundo en desarrollo.

Pero permítanme responderle a los críticos. El fortalecimiento de los sistemas de salud ha pasado a ocupar un lugar destacado en el programa de acción sanitaria internacional. En la Asamblea Mundial de la Salud de mayo, se adoptaron por lo menos cinco resoluciones acerca del fortalecimiento de los sistemas de salud para que puedan prestar servicios asequibles a los pobres.

Después de todo, así es como funciona la salud en el contexto de los ODM y su objetivo general de reducir la pobreza. Al mejorar la salud, se reduce la pobreza. Pero para lograrlo hay que llegar a los pobres.

Señoras y señores:

El Decenio de la Vacunas tiene una visión, y una visión es lo que siempre nutre ese optimismo perenne en el campo de la salud pública que nos impulsa a continuar a pesar de los incontables obstáculos y reveses con que nos enfrentamos a consecuencia de políticas y acontecimientos ajenos a nuestra voluntad.

Este decenio nos ayudará a materializar el gran potencial que tiene la inmunización para reducir la morbilidad y la mortalidad. Y se contarán por millones las vidas jóvenes salvadas de la muerte o de la discapacidad permanente.

Muchas gracias

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