Directora General

¿Cómo lograr que las inversiones en salud deparen resultados en tiempos de austeridad financiera?

Dra. Margaret Chan
Directora General de la OMS

Alocución de apertura del foro sobre «Obtención de resultados para las mujeres y los niños»
Ottawa (Canadá)

21 de noviembre de 2011

Excma. Sra. Ministra Oda, Excmo. Sr. Ministro Mponda, excelencias, distinguidos delegados, colegas del mundo de la salud pública, señoras y señores:

Permítanme empezar agradeciendo al Canadá que haya organizado este foro de carácter eminentemente práctico. Este país ha demostrado un excepcional liderazgo en materia de salud maternoinfantil y neonatal, del que da fe, por ejemplo, la Iniciativa de Muskoka adoptada el año pasado por el G-8.

Los debates de este foro están claramente concebidos para propiciar una rápida obtención de resultados para la salud de mujeres y niños, cualesquiera que sean las circunstancias de cada país.

La dinámica que ha impulsado este foro entronca con la Estrategia Mundial del Secretario General de las Naciones Unidas para la Salud de la Mujer y el Niño de septiembre de 2010 y con la necesidad de gastar de modo inteligente los US$ 40 000 millones ya comprometidos para secundar la Estrategia.

El tema de este foro se inspira en el informe de mayo de 2011 de la Comisión de información y rendición de cuentas sobre la salud maternoinfantil, que se me pidió que coordinara junto con el Secretario General de la UIT y cuyos trabajos discurrieron bajo la presidencia conjunta del Presidente Kikwete, de la República Unida de Tanzanía, y el Primer Ministro Harper del Canadá.

La Comisión definió un marco de rendición de cuentas con tres procesos conectados entre sí: seguimiento, examen y acción, concebidos para aprender y mejorar continuamente.

De forma harto consecuente, el marco sitúa la rendición de cuentas en el plano que le corresponde, esto es, los países, a la par que establece estrechos vínculos entre los mecanismos nacionales y los mundiales para seguir de cerca el uso de los recursos y los resultados que se obtengan.

Las recomendaciones de la Comisión son perspicaces, inteligentes y escuetas. Entre ellas figura un conjunto pequeño pero equilibrado de indicadores básicos para medir los resultados, seguir de cerca los progresos y ajustar las estrategias en consecuencia.

Los indicadores generales de seguimiento de la situación sanitaria de mujeres y niños se complementan con un conjunto «marcador» de ocho indicadores de cobertura que pueden revelar con más precisión los avances realizados en breves intervalos de tiempo. Esos indicadores «marcadores» son más sensibles y puntuales, pues están concebidos para seguir de cerca, casi en tiempo real, la evolución de la cobertura.

Al dar a conocer a un mayor número de personas las recomendaciones de la Comisión e incorporar a todo ese público al debate, el foro allana en gran medida el camino para que esas recomendaciones sean adoptadas y aplicadas como corresponde.

Las orientaciones prácticas del foro se inspiran en un detallado plan de trabajo destinado a plasmar en medidas concretas las recomendaciones de la Comisión, plan de trabajo que quedó ultimado en septiembre, tras dos días de consultas con las partes interesadas.

Ese plan de trabajo persigue un doble objetivo: propiciar una rápida obtención de resultados; y consolidar esos resultados en el tiempo gracias al desarrollo de capacidades específicas. En él se proponen 29 actividades para poner en práctica las recomendaciones de la Comisión.

Gracias al plan de trabajo resulta mucho más fácil actuar rápidamente, porque en él se relacionan instrumentos, métodos, directrices y prácticas óptimas ya existentes que se pueden utilizar de inmediato o adaptar fácilmente para subsanar carencias o resolver problemas.

La labor de supervisión, que incluye la de determinar los métodos que ofrezcan mayor rentabilidad económica, fue asignada a un grupo de expertos establecido en septiembre de este año, cuya primera reunión tendrá lugar paralelamente a la celebración de este foro.

Si les he dado fechas concretas, es para que adviertan cuán rápidamente avanzan las cosas, y si ello es así es porque una multitud de interesados están ahora en condiciones de trabajar al unísono, siguiendo métodos homogéneos y criterios operativos unificados.

Estamos tratando de encauzar las energías de la comunidad internacional para cubrir una necesidad institucional desatendida durante decenios: la de disponer de sistemas eficaces para recopilar y analizar datos sanitarios, lo que incluye la información sobre recursos y gastos.

En «rendir cuentas» está expresada la idea de «contar»: contar los recursos realmente entregados y medir su repercusión, pero también contar nacimientos y muertes y determinar y registrar las causas de defunción.

Estamos tratando de acelerar la progresión hacia el logro de los dos ODM en que ha habido problemas especialmente pertinaces y se ha avanzado con suma lentitud. Nos hemos puesto manos a la obra sin tardanza, pero el tiempo se nos echa encima.

El docto parecer de la Comisión nos invita al optimismo. Aunque muchos países de ingresos bajos no van camino de cumplir los objetivos de salud maternoinfantil, todavía no es demasiado tarde.

Señoras y señores:

Lo que ha ocurrido en tan breve espacio de tiempo me parece apasionante y muy prometedor como modelo no solo de cooperación internacional más eficaz en el terreno de la salud, sino también de buena gobernanza sanitaria mundial.

En estos tiempos de creciente austeridad financiera, los países que históricamente han prestado apoyo al desarrollo sanitario están sometidos a fuertes presiones internas para hacer un uso prudente y juicioso del dinero. Estas presiones están cambiando la faz de la ayuda al desarrollo, en la que ahora priman firmes criterios de rentabilidad y la exigencia de demostrar que una inversión depara resultados rápidos y tangibles.

Me parece que ahí reside la belleza de nuestra situación actual y nuestros afanes por encontrar el modo de obtener resultados. Hemos osado adentrarnos en el mismísimo territorio, que es casi como el salvaje Oeste, de la olvidada necesidad de disponer de capacidades, abordando el problema de frente y haciendo de ello una de nuestras prioridades básicas.

En el pasado menudearon las tentativas de tender puentes, o incluso autopistas, por encima de esa necesidad, con la esperanza de soslayarla sin por ello dejar de obtener resultados. Pero no funcionó.

Este territorio nos resulta tristemente familiar. Las infraestructuras y capacidades de los sistemas de salud llevan decenios descomponiéndose y cayendo a pedazos en todo el mundo en desarrollo.

En las fronteras del salvaje Oeste no suele imperar la ley. Y así ha sido, en efecto: no ha habido un solo plan operativo digno de tal nombre para coordinar el proceder de múltiples asociados para el desarrollo y organismos de ejecución; no se ha instituido mecanismo alguno para que donantes, países beneficiarios y demás asociados rindan cuentas de sus actividades.

Ahora tenemos por fin la voluntad y los instrumentos necesarios para abordar estos problemas de fondo, con los países sentados al volante.

Señoras y señores:

Sin información de ámbito nacional no puede haber rendición de cuentas. Sin información nunca sabremos qué significa realmente una inversión «óptima» o «juiciosa». Sin información trabajamos a ciegas, como si arrojáramos el dinero a un agujero negro.

Ante tal panorama, permítanme que esboce el nuevo rumbo que puede llevarnos al éxito y que ustedes se dedicarán a estudiar en este foro.

La Comisión identificó 75 países que en conjunto concentran un 98% de la mortalidad maternoinfantil. De ellos seleccionó como beneficiarios preferentes a los 49 países con menor nivel de ingresos.

Tras el llamamiento a la acción formulado por el Secretario General, más de 40 países con la mayor carga de problemas de salud maternoinfantil suscribieron compromisos por escrito, a veces obligándose, explícita o implícitamente, a aportar recursos nacionales, en lo que es prueba inequívoca de la determinación política que resulta imprescindible para tener éxito.

Además, ahora mismo se trabaja especialmente para lograr la participación de Estados frágiles y países que se caracterizan por una escasa capacidad de gobierno, máxime teniendo en cuenta que los países de este grupo suelen presentar las mayores cargas de mortalidad maternoinfantil.

Gracias a la Iniciativa IHP+ y otras de parecida índole, como la del grupo H4+, en varios países ya existen mecanismos que propician una coordinación más estrecha entre asociados y un mayor grado de rendición de cuentas en los países beneficiarios.

Y ahora, desde este mismo mes, disponemos de una flamante guía donde se detallan los pasos que conviene seguir para establecer un dispositivo de información y rendición de cuentas bajo la dirección de cada país.

Estas directrices fueron elaboradas por la OMS, en estrecha colaboración con la Alianza GAVI, el Fondo Mundial y el Banco Mundial. También colaboramos con numerosos asociados y representantes de países como parte de la Iniciativa IHP+ e iniciativas conexas. Dicho de otro modo: es una guía fiable, que ha superado la prueba de la experiencia donde realmente cuenta, es decir, en los países.

Por añadidura, ahora existen mecanismos de financiación «catalizadora» que sirven para poner en marcha un proceso y atraer así nuevos fondos. Por ejemplo, los fondos catalizadores pueden utilizarse para ayudar a un ministerio de salud a elaborar un buen plan de encuestas, lo que a su vez puede convencer a los donantes presentes en el país de que financiar la realización de las encuestas es una inversión juiciosa, que va a deparar buenos resultados.

Otro ejemplo: cabe destinar la financiación catalizadora a respaldar una primera evaluación de los medios disponibles, a fin de comprobar la fiabilidad de los datos generados con ellos, lo que a su vez inspirará confianza a todos los usuarios de dichos datos.

Por último, la Comisión, como también queda recogido en el plan de trabajo, es perfectamente consciente de las posibilidades que ofrecen las tecnologías de la información y la comunicación para ayudar a los países, y con ello a sus sistemas de información, a dar un gran salto adelante. En el plan de trabajo vienen descritas diversas formas de conseguirlo, por ejemplo aprovechar la labor de la Comisión sobre la Banda Ancha para el Desarrollo Digital.

Pero permítanme que recurra a unos pocos datos estadísticos para darles también una idea de la magnitud de la empresa.

En la actualidad unos 85 países, en los que vive el 65% de la población mundial, carecen de estadísticas fiables sobre las causas de defunción. Ello significa que esas causas no se conocen ni se registran, lo que obliga a basar las estrategias de los programas sanitarios en rudimentarias e imprecisas estimaciones.

El sistema existente de cuentas de salud proporciona a los países un conjunto de métodos coherentes para elaborar estimaciones del gasto sanitario. Pero solo 43 países disponen de la capacidad necesaria para generar esas estimaciones sistemáticamente, en lugar de la onerosa alternativa que supone hacerlo de modo puntual.

Lamentablemente, muy pocos de esos países están entre los 75 seleccionados como beneficiarios por la Comisión. Además, únicamente siete países han utilizado subcuentas para estimar el gasto sanitario dedicado a la salud del niño.

Solamente en 15 de los 75 países prioritarios los esfuerzos de la OMS por recopilar datos sobre gasto público y asignaciones presupuestarias para salud maternoinfantil, neonatal y reproductiva se vieron coronados por el éxito.

Otro problema es que, según informan los propios donantes, un considerable porcentaje de la asistencia para el desarrollo sanitario nunca llega a los países destinatarios, sino que se gasta en las instituciones de origen o sufraga sus propios gastos administrativos, lo que complica aún más el trabajo de seguir la pista de los recursos y asegurarse una financiación previsible.

Ello también hace aún más difícil saber si se están cumpliendo las promesas.

Estas son algunas de las dificultades, y ahora estamos en condiciones de afrontarlas.

Señoras y señores:

Nos disponemos a avanzar rápidamente y lanzar un ataque frontal, bien planeado, contra una serie de problemas sanitarios recalcitrantes, que han resistido a decenios de ímprobos esfuerzos y de incansable sensibilización.

¿Cuál es el mensaje que encierra esta situación? El de que hay algo equivocado en la forma en que hemos venido haciendo las cosas; el de que debemos introducir cambios radicales en nuestro planteamiento.

Y así ha sido. Este es el punto en el que estamos hoy, cuando este foro va a impulsarnos, una vez más, hacia adelante.

También me parece vernos a todos emprender juntos un revolucionario viraje que nos conduzca a una buena gobernanza sanitaria mundial, no solo desarrollando las capacidades de cada país, sino también erigiendo un modelo de mejor cooperación internacional en el terreno de la salud, que nos será de gran utilidad en el futuro.

Muchas gracias.