Directora General

La Directora General de la OMS encomia el libro blanco de Noruega sobre la salud mundial

Dra. Margaret Chan
Directora General de la Organización Mundial de la Salud

Comentarios en la presentación del libro blanco de Noruega sobre la salud mundial en las políticas de ayuda internacional y de desarrollo
Oslo, Noruega

15 de febrero de 2012

Sus excelencias, colegas salubristas, señoras y señores:

Tengo el honor de formular algunos comentarios acerca del libro blanco de Noruega sobre la ayuda internacional y para el desarrollo.

Se destaca en el libro la importancia de una política coherente, realista y con la mirada puesta en el futuro. Su concordancia con mis prioridades personales para la salud mundial—que expresé por escrito antes de mi segundo mandato— es notable.

Por tal motivo, seré breve en mis comentarios, pues en realidad estamos cantando la misma partitura.

Noruega disfruta de una reputación intachable en el campo de la salud pública internacional como un negociador de confianza, respetado y objetivo. En fecha reciente, ha encabezado la aplicación de la política exterior como instrumento para promover la salud y movilizar el compromiso de alto nivel.

Esta clase de compromiso es necesaria hoy como nunca. Como se señala en el libro blanco, los problemas de salud, como el aumento de las enfermedades no transmisibles o las consecuencias del cambio climático, tienen una complejidad sin precedentes de la que el sector sanitario no puede ocuparse por sí solo.

Tengo un gran respeto por el liderazgo que Noruega desempeña, y por los puntos de vista recién expresados por sus ministros de asuntos exteriores, salud y servicios asistenciales, medio ambiente y desarrollo internacional.

En algunas esferas, en particular el derecho a la salud de las mujeres y los hombres, Noruega avanza con un ímpetu especial movilizando a otras partes, en especial los donantes y la sociedad civil para que adopten esta causa con igual dedicación y pasión.

El libro blanco no rehúye los puntos complejos de la salud mundial. Pero posee la virtud de un enfoque claro y una lista simplificada y sensata de esferas prioritarias. Incorpora un conjunto muy claro de valores éticos, principios prácticos y métodos de utilidad comprobada sobre los que se asientan las prioridades.

Las estrategias se apoyan en datos científicos. Las políticas se basan en los resultados y hacen hincapié en los resultados sanitarios cuantificables.

Para mí, esto es lo mejor de todo. El libro blanco da motivos para el optimismo acerca de las perspectivas de la salud mundial. La fuerza motriz detrás de todo ello es el derecho a la salud.

Viene a reforzar el impulso sin precedentes a favor de una salud mejor que caracterizó los comienzos del presente siglo.

Comparto su optimismo y la consagración en pro de la cobertura sanitaria universal, un poderoso impulsor de la igualdad social. Me congratulo del acento que colocan en la prevención, en los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud y en las enfermedades no transmisibles.

Comparto la convicción de que los sistemas de salud que funcionan bien, una fuerza de trabajo suficiente y el acceso equitativo a medicamentos de buena calidad son requisitos imprescindibles para el desarrollo sanitario.

Hago mío el concepto de la responsabilidad de los gobiernos con respecto a los servicios de salud. Los gobiernos deben estar al frente, pero todas las partes deben responsabilizarse de cumplir las promesas y obtener resultados.

Señora y señores:

Cuando asumí el cargo en 2007, recibí el legado de mis predecesores.

Agradezco a la doctora Brundtland que haya puesto la salud en un punto más destacado de la agenda política, que haya impulsado la Comisión sobre Macroeconomía y Salud, que haya ayudado a crear el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco y por que haya atajado a tiempo el brote de SARS.

Estoy en deuda con Jonas Store por haber formado parte de la Comisión de información y rendición de cuentas sobre la salud maternonifantil.

Mi reconocimiento para Bente Angell-Hansen por haber copresidido la última reunión de las negociaciones acerca de la preparación para una pandemia de gripe. Estas negociaciones llegaron a buen puerto gracias a las aptitudes diplomáticas y políticas de los copresidentes. Como me contó un testigo presencial, las aptitudes diplomáticas de ella fueron sencillamente «increíbles».

Así es como logramos hacer las cosas: creyendo que lo increíble no es tal, como nos enseñó la meta de salud para todos.

Acojo cálidamente este libro blanco de largas miras, estratégico y optimista.

Muchísimas gracias.

Compartir