Directora General

La OMS reforma la manera de establecer sus prioridades

Dr Margaret Chan
Directora General de la Organización Mundial de la Salud

Reforma de la OMS: palabras de apertura en la reunión de los Estados Miembros sobre los programas y el establecimiento de prioridades
Ginebra, Suiza

27 de febrero de 2012

Sus excelencias, distinguidos delegados, amigos y colegas salubristas, señoras y señores

Como he dicho con anterioridad, y muchos de ustedes están de acuerdo, mejorar la forma como la Organización establece sus prioridades es la parte más difícil del proceso de reforma, y probablemente sea la de importancia más decisiva.

Lo que todos queremos es comprobar que los esfuerzos desplegados y el dinero invertido se conviertan en una mejor salud, ya sea que el objetivo sea la protección de la salud en todo el mundo, una salud mejor para tantas personas como sea posible o el mejoramiento de la salud de los más necesitados.

Dichos objetivos cambiarán según sea el problema que se aborda o la necesidad que se intenta satisfacer. A medida que los desafíos sanitarios van cobrando complejidad, se le pide a la OMS que aborde más y más problemas, y que atienda más y más necesidades. Se tiene que elegir.

Es preciso elegir cuidadosamente, teniendo presente que la OMS debe hacerse más flexible, amén de más ágil y capaz de responder. La OMS tiene que cambiar y el cambio debe ser dinámico.

Y no debemos hacernos ilusiones. Establecer prioridades para la OMS en el siglo XXI es una tarea sumamente complicada y exigente. Les agradezco a todos la ayuda que prestan a la Organización en este proceso.

Un procedimiento acordado para establecer prioridades ayudará a simplificar la tarea, al igual que un conjunto de criterios claros y una lista reducida de categorías como marco práctico para establecer prioridades de manera más detallada.

Como he dicho: sin hacerse ilusiones. Las dificultades que encaramos al establecer prioridades no consisten únicamente en que hay mayores expectativas, menos fondos y objetivos que compiten entre sí.

Hay otro factor que viene a complicar las cosas. Por más inteligentes que seamos para elaborar un método racional y objetivo, el nivel real de la financiación que puede recibir la OMS, y la medida en que esté destinada a un fin específico, repercutirá en gran medida sobre las prioridades establecidas y lo que se logre efectivamente.

Con toda franqueza, esa es sencillamente la realidad actual. Una realidad que destaca la importancia de lograr el equilibrio justo entre las funciones normativas, que benefician a todos los países, y la ayuda técnica directa que la OMS presta a los países.

Nos espera una ardua tarea. Pero si la hacemos como es debido, estaremos en camino de lograr que la OMS funcione con mayor eficiencia, eficacia y coherencia. Si acertamos, podremos enfocarnos más, ser más selectivos y actuar estratégicamente para capitalizar la capacidad técnica singular y la ventaja comparativa de la Organización.

Nadie puede poner en duda que la OMS posee en efecto recursos técnicos únicos. Hacemos cosas absolutamente necesarias, con una repercusión clara, que ninguna otra organización puede hacer. Nos hemos reunido hoy para fortalecer esa ventaja.

Señoras y señores:

Para su información, el alcance, el mandato y los objetivos de esta reunión fueron establecidos por una decisión del Consejo Ejecutivo. Asimismo, les hemos proporcionado los informes mencionados en la decisión, junto con otros documentos de referencia.

Sobresale entre ellos el documento en que se evalúan las prácticas actuales para establecer prioridades en la OMS y se explica el modo en que dichas prácticas se relacionan con las estrategias de cooperación en los países y con nuestros instrumentos de planificación principales.

Se acompañan como respaldo otros tres documentos. En ellos se describen las funciones de la OMS, se analizan las estrategias de cooperación en los países y se explica de qué manera el proceso modificado de establecimiento de prioridades se verá reflejado en el Duodécimo Programa General de Trabajo y el presupuesto por programas para el ejercicio 2014–2015.

Hemos trabajado con ahínco para satisfacer sus expectativas, y este trabajo ha sido provechoso para la Secretaría. Por ejemplo, a fin de entender mejor lo que los países necesitan de la OMS, por primera vez un equipo de funcionarios de apoyo a los países examinó minuciosamente el conjunto de los componentes estratégicos de las 144 estrategias de cooperación en los países.

Esto representa por sí mismo un paso adelante para enfocar certera y netamente nuestro trabajo.

Pero necesito hacer una advertencia en este punto. En las estrategias de cooperación en los países se asientan las necesidades percibidas. Algunos países nunca caerían en la cuenta de que tienen un problema de no ser por la vigilancia constante de la OMS.

Más aún, es comprensible que los países se concentren en sus necesidades más apremiantes. Una parte de la asistencia que brinda la Organización consiste en alentar la planificación a largo plazo, que ayuda a los países a adelantarse a los problemas y avanzar hacia la autosuficiencia. La inclusión de las enfermedades no transmisibles en tantas estrategias de cooperación en los países es el resultado directo del trabajo de la OMS para poner de relieve las tendencias epidemiológicas.

En el documento principal se proponen temas para el debate en esta reunión, en particular las categorías de trabajo sugeridas y tres opciones para organizar e interpretar mejor dichas categorías.

Tal vez quieran ustedes perfilar estas categorías. Muchos de ustedes han mencionado la conveniencia de establecer una distinción entre las funciones básicas y las actividades técnicas vinculadas con resultados cuantificables.

La representación esquemática de las funciones de la OMS puede ayudarles a percibir la manera como las funciones constitucionales y las áreas programáticas vigentes se corresponden con las categorías propuestas. Esperamos que esta reunión nos permita avanzar hacia la definición de criterios y categorías que favorezcan un establecimiento de prioridades más riguroso y sistemático en el futuro cercano.

Si al finalizar este encuentro podemos ponernos de acuerdo en tres aspectos, podremos afirmar que hemos avanzado. Me refiero a un conjunto de categorías; una lista de criterios fundamentales, y un cronograma para la preparación del programa general de trabajo y el presupuesto por programas próximos.

A partir del asesoramiento y la orientación que nos proporcionen, podemos empezar a elaborar estos instrumentos de planificación para que puedan ustedes juzgar si hemos aplicado correctamente la manera que han acordado para establecer prioridades de aquí en adelante.

Señoras y señores:

No voy a formular propuestas concretas porque no quiero adelantarme al trabajo de ustedes. Pero quiero concluir con unos pocos ejemplos prácticos, de la vida real, que pueden aguzar el concepto que tienen ustedes de la función de la OMS, de los motivos por los que los países recurren a la Organización en solicitud de orientación y apoyo, y de cómo respondemos.

Quiero con ello ilustrar la interacción que se produce entre nuestra función de establecer normas y patrones, provechosa para todos los países, y la ayuda técnica directa que prestamos a cada país, tarea en que la solidaridad internacional desempeña un papel importante.

La mayoría de las normas y patrones establecidos por la OMS contribuyen a salvaguardar la salud pública en las actividades cotidianas del sector. De ordinario, estas aportaciones a la protección de la salud de toda la población no son componentes conspicuos o relevantes del trabajo de la OMS. Y, francamente, a menudo carecen de financiación suficiente.

Las normas y los patrones contribuyen a lograr la equidad. Toda persona en el mundo merece tener la garantía de que el aire que respira, el agua que bebe, los alimentos que come, los medicamentos que toma y los productos químicos con los que tiene contacto no perjudicarán su salud.

Además, algunas de nuestras funciones normativas benefician directamente a los países en desarrollo porque brindan a la comunidad internacional la posibilidad de proporcionar una asistencia que es uniforme y está unificada por la orientación técnica precisa y fiable de la OMS.

Tomemos por caso el VIH/sida. La OMS transformó lo que en esencia era un método clínico en un método de salud pública que hizo realidad el tratamiento con antirretrovíricos incluso en los países más pobres.

La OMS, y los expertos internacionales a los que recurre, simplificaron, agilizaron y refinaron constantemente los protocolos de conformidad con los datos científicos más recientes, transformando de esta manera los adelantos científicos en oportunidades para el adelanto de la salud pública.

De esta manera, la OMS preparó el camino para que otros tomaran el relevo, emprendieran campañas y aportaran los fondos que hoy en día permiten que casi siete millones de personas reciban estos medicamentos que prolongan la vida.

Como la comunidad internacional de lucha contra el sida les dirá fácilmente, el trabajo técnico pionero de la OMS construyó los cimientos prácticos y brindó la inspiración para lograr los progresos mencionados.

Las negociaciones directas de la OMS con la industria farmacéutica ayudaron a hacer rendir más el dinero destinado al desarrollo, y nuestro programa de precalificación de medicamentos, que propició la baja de los precios gracias a una competencia sana, también ayudó. Tal es el valor agregado del trabajo de la OMS.

Nuestra ayuda técnica directa a los países es mucho más visible. Ejemplo de ello es la vacuna contra la meningitis epidémica, elaborada gracias a una iniciativa coordinada por la OMS y PATH, para su uso en el cinturón de la meningitis de África. La petición fue formulada por los ministros de salud africanos, quienes definieron la vacuna ideal incluso hasta en el precio. La comunidad internacional respondió y estuvo a la altura.

Los países también recurren a la OMS cuando se enfrentan con un brote epidémico, necesitan ayuda para investigar un incidente de intoxicación alimentaria o un medicamento o dispositivo médico de mala calidad, o desean transformar su sistema de salud para lograr la cobertura universal.

La lista es larga, como he aprendido de las conversaciones con ministros de salud en los últimos cinco años.

Señoras y señores:

Quiero terminar haciendo una petición personal.

Les pido que ideen un proceso para establecer prioridades que facilite el seguimiento del desempeño de la OMS. Quiero que la OMS se responsabilice de ejercer un efecto cuantificable en la salud de las personas.

Quiero que a la OMS se le exija rendir cuentas de la forma como utiliza los recursos financieros encomendados a ella. Quiero que a la OMS se le exija concentrarse en el trabajo para el que está especialmente bien preparada.

Muchas gracias.

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