Directora General

La salud pública sigue avanzando imponiéndose metas ambiciosas

Dra. Margaret Chan
Directora General de la OMS

Palabras de clausura de la 65.ª Asamblea Mundial de la Salud d
Ginebra, Suiza

26 de mayo de 2012

Señora Presidenta, excelencias, honorables ministros, distinguidos delegados, amigos, colegas, señoras y señores:

Me alegro de que todos podamos respirar aliviados tras haber considerado un orden del día importante y muy intenso. Han desempeñado un trabajo arduo, que incluyó sesiones vespertinas, y por ello merecen ser felicitados.

Agradezco a la Presidenta y los Vicepresidentes por haber orquestado una realización sin trabas de la 65.a Asamblea Mundial de la Salud.

Agradezco a los presidentes de ambas comisiones, y a los miembros elegidos de las mesas respectivas, que nos hayan guiado a lo largo de un orden del día tan denso haciendo gala de buen talante, tacto y unas dosis de buen humor que se agradecen. Agradezco a los intérpretes y al personal de la OMS el apoyo logístico, técnico, jurídico y administrativo que han prestado antes de la Asamblea de la Salud y en el trascurso de esta.

Señoras y señores:

En estos días han abordado ustedes algunos de los problemas, y las oportunidades, de mayor envergadura con los que se enfrenta la salud pública en estos momentos.

Entre los problemas permítanme destacar las enfermedades no transmisibles y el envejecimiento, la salud de la madre y el niño, la desnutrición y la alimentación excesiva, la erradicación de la poliomielitis y las necesidades sanitarias ligadas a las emergencias que requieren ayuda humanitaria.

Entre las oportunidades, quiero destacar la inmunización y el decenio de las vacunas, así como las nuevas estrategias multisectoriales que se materializan cuando aplicamos el criterio de los determinantes sociales de la salud.

Se han creado también otras oportunidades gracias al marco de preparación para una gripe pandémica y la Comisión sobre la Información y la Rendición de Cuentas para la Salud de la Mujer y el Niño. Ambos instrumentos representan modelos positivos en la consecución de equidad, responsabilización y creación de capacidad.

Acaban ustedes de escuchar sendos informes, muy completos, acerca del trabajo de ambas entidades. Me limitaré a comentar algunos puntos.

La declaración política sobre las enfermedades no transmisibles emitida el año pasado asignó a la OMS varias tareas y responsabilidades con plazos cortos. Durante esta Asamblea de la Salud, me han impresionado ustedes con el deseo manifiesto de actuar rápidamente. No perdamos impulso, han dicho. No se preocupen: otorgamos a estas responsabilidades la máxima prioridad.

Se han puesto ustedes de acuerdo, con la celeridad debida, en torno a resoluciones y decisiones acerca de las enfermedades no transmisibles, en particular la resolución histórica sobre los trastornos mentales.

Les llevó más tiempo llegar a un acuerdo en torno a la decisión relativa a la reforma de la OMS. Está bien; como he señalado antes, ustedes actúan muy rápidamente siempre que es posible, pero con cautela cuando lo juzgan conveniente.

Pero ahora tenemos algo clarísimo: todos estamos de acuerdo en la necesidad de que el criterio de los determinantes sociales de la salud se incorpore a todo el trabajo de la Organización.

Han dado impulso al programa de la reforma y les agradezco su orientación. Nos han asignado cometidos específicos y haremos lo mejor que podamos para realizarlos a tiempo y a la entera satisfacción de ustedes.

El apoyo que han dado a la erradicación de la poliomielitis ha sido abrumador; varios Estados Miembros han dado a conocer compromisos financieros. Muchos también han ofrecido asesoramiento y apoyo técnicos para ejecutar el plan de acción contra la emergencia de la poliomielitis, especialmente por lo que toca a las vacunas.

Señoras y señores:

Una parte del crédito por los buenos resultados de esta reunión le corresponde al Consejo Ejecutivo por el buen trabajo que realizó en enero pasado.

Estoy convencida de que el arduo trabajo del Consejo, sobre todo con respecto a las resoluciones y decisiones transmitidas a la Asamblea de la Salud, eliminó algunos escollos que podrían haber demorado las cosas.

Quiero, sin embargo, formular un recordatorio amable. Como muchos de ustedes han observado, la reforma de la OMS también se refiere a la forma de actuar de los Estados Miembros. En ese sentido, han respondido ustedes muy bien a este espíritu al haber adoptado más decisiones y menos resoluciones que en el pasado.

La confianza forma parte de nuestro espíritu de colaboración, pues ayuda a aumentar la eficiencia.

Cuando a un órgano deliberante como el Consejo Ejecutivo se le encomienda una tarea que este examina, negocia y resuelve minuciosamente, hay que confiar en la integridad de ese trabajo. No hay necesidad de volver a abordar el asunto. De lo contrario, perdemos tiempo y terreno en vez de avanzar.

Como he dicho, han trabajado ustedes bien dentro de este espíritu de colaboración.

También supieron aprovechar una innovación estratégica sencilla: el semáforo. Aunque es molesto y, según creo, temido por todos, nos ayudó a avanzar más rápidamente.

Algunos se pasaron la luz roja, pero a muchos los pilló la policía de tránsito —los intérpretes— por ir muy deprisa.

Para finalizar, quiero tocar otro punto. Me honra que me hayan nombrado Directora General de la Organización por un segundo mandato.

Acepto este honor con una gran humildad y la determinación profunda de servir a ustedes, y a los pueblos que representan, poniendo lo mejor de mí en el empeño.

En un momento especialmente difícil para el mundo en su conjunto, la salud pública sigue adelante tratando de alcanzar metas más ambiciosas, apoyándose para ello en logros evidentes y cuantificables. El famoso «espíritu de Ginebra» ha vuelto a prevalecer, y han elaborado ustedes, a veces tras un trabajo ímprobo, algunos productos de gran calidad.

El ejemplo más notable de ello ha sido la resolución en torno al informe del Grupo consultivo de expertos en investigación y desarrollo: financiación y coordinación.

Lo acontecido durante esta Asamblea de la Salud viene a reforzar mi convicción de que la mejor época de la salud pública aún está por venir.

Muchas gracias.

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